Cuba Matinal
viñales al oeste de cuba

VIÑALES: UN PARAÍSO EN EL OESTE DE CUBA

Valle de Viñales y los Mogotes

A poco más de dos horas de viaje en taxi compartido (un medio de transporte ampliamente utilizado por los turistas para circular por el interior de Cuba), saliendo de La Habana, nos encontramos con una formación geológica muy peculiar que anuncia la proximidad del Valle de Viñales, parte de la extensa Sierra de Los Órganos y la provincia de Pinar del Río. El conjunto de colinas residuales aisladas con laderas escarpadas, compuestas de piedra caliza, mármol o dolomita y rodeadas de planos aluviales, se denominan mogotes.

Le pedimos al conductor que hiciera una pequeña pausa para poder tomar algunas fotos, ya que ni yo ni la pareja de turistas italianos que nos acompañaban habíamos visto antes ese mismo paisaje. Lo que tiene sentido, porque los mogotes comunes son más pequeños, menos de 25 metros. Los mogotes gigantes de casi 200 metros son raros, caracterizándose principalmente en la región del Valle de Viñales.

Son colinas de cima redondeada, con lados tan empinados que son casi verticales. En Viñales, los mogotes son cruciales para la economía de la región, ya que atraen a miles de turistas al año, cautivados por las actividades de escalada o simplemente para experimentar este paisaje único. Además, también son fundamentales para la agricultura, ya que el clima alrededor de los mogotes es más frío y húmedo y la fertilidad de la tierra se debe a los minerales transportados y depositados en el valle.

Los mogotes son una de las razones por las que el Valle de Viñales fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Entre otras razones, el organismo hace hincapié en los métodos tradicionales de agricultura (principalmente el cultivo del tabaco), que sobreviven inalterados durante varios siglos, y en la preservación de una rica tradición vernácula en su arquitectura, artesanía y música. Según la UNESCO, la autenticidad y los elementos naturales y culturales de la región son suficientes para expresar su «Valor Universal Excepcional».

En muchos casos, los mogotes se caracterizan por tener cuevas a su alrededor y en sus bases. Las cuevas son otro elemento que suele atraer a los turistas a la región, especialmente la Cueva del Indio. Este nombre se debe a que la cueva contiene pinturas rupestres y restos arqueológicos atribuidos a los pueblos indígenas de la época precolombina.

Alrededor de un kilómetro de la cueva está abierta a los visitantes. Un recorrido indicado es el desplazamiento en lancha por el río San Vicente, que atraviesa su interior. Las paredes están iluminadas con luz artificial, instalada para que los visitantes puedan apreciar la belleza característica de las formaciones de estalactitas y estalagmitas y los restos arqueológicos antes de la llegada de los europeos.

En la provincia de Pinar del Río, después de un viaje de poco menos de 3 horas, los turistas que vienen de la capital pueden alojarse en hoteles o en casas de familia cubanas en el pequeño y agradable pueblo de Viñales. La primera comunidad que pobló la región surgió en 1607 y se dedicó a la agricultura, especialmente a la siembra de frutas, verduras, tabaco y a la cría de cerdos y ganado vacuno, actividad de la que aún hoy depende la región.

En la calle principal de la ciudad, Salvador Cisneros, cuyo nombre es un homenaje a la importante independencia cubana del siglo XIX, se puede observar su característica arquitectura: la entrada de las casas tiene dos columnas, una a cada lado, que sostienen los techos para que la gente pueda descansar o hablar al aire libre, protegida del sol o de las repentinas lluvias tropicales. Son casas muy coloridas en múltiples tonos pastel.

El paseo por la ciudad dura sólo unas pocas horas, pero es definitivamente un paseo muy agradable y tranquilo. Vale la pena visitar el Museo Municipal para conocer la historia de la ciudad y conocer la plantación y comprar unos cigarros en la Casa del Veguero, nombre dedicado al tabaquero, así como el restaurante Casa de Don Tomás, situado en la antigua propiedad conservada de un gran agricultor del siglo XIX.

Mural de la Prehistoria

Lejos de la localidad de Viñales, en dirección oeste, dibujado sobre la superficie de un mogol en el valle de Las Dos Hermanas, se encuentra uno de los atractivos más famosos: el Mural Prehistórico del muralista Leovigildo González.

El pintor cubano, paisano y discípulo del mexicano Diogo Rivera, pintó en este mogot de 180 metros de altura lo que en su imaginación representaría la evolución del Valle de Viñales, considerado el accidente geológico más antiguo de la isla. Comenzó el mural en 1959 y lo terminó en 1962. En el grabado se puede observar la evolución de algunos animales prehistóricos, dinosaurios y la llegada del homo sapiens.

Cayo Jutías

No hay que alejarse demasiado ni viajar a otra provincia para sentir el sabor de las paradisíacas playas del Caribe. Cayo Jutías es una pequeña playa deshabitada de cuatro kilómetros de largo que se extiende desde la isla principal de Cuba, aproximadamente a 54 kilómetros o una hora en auto. El hermoso Cayo tiene arena blanca y aguas cálidas de zafiro azul exactamente como lo dicta el estereotipo caribeño.

Al no estar habitada, es bastante tranquila, acogiendo a turistas que vienen en su mayoría de Viñales durante el día y quedando desierta por la noche. Ideal para disfrutar de la playa con tranquilidad y disfrutar de un plato con mariscos en su único restaurante, el Playa Cayo Jutías.

Cayo Levisa
Otra opción de playa, al norte de Viñales, es Cayo Levisa, una pequeña isla separada por el mar y accesible sólo en barco. Es posible alojarse en Cayo y sus aguas cristalinas y su rica fauna marina lo convierten en un lugar atractivo para el buceo.

Viñales es un viaje a través del tiempo y también un refugio de la agitada vida de las grandes ciudades, donde el tiempo corre, el aire contamina los pulmones y los ruidos cansan la mente. En este paraíso de aire limpio, los paisajes compuestos de bosques, pastos, sistemas de cuevas y arroyos encantan los ojos, la comida de campeón producida sin la adición de toneladas de veneno complace el paladar y la tranquilidad de la vida en el interior trae la calma que a menudo se pierde en la vida cotidiana.

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