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Archivo para 17. Septiembre 2009

EEUU y Cuba en reunión sobre el correo directo

Cuba/ Relaciones Cuba-Estados Unidos

correos

Cubamatinal/ Representantes de Cuba y Estados Unidos se reunirán este jueves en La Habana para discutir el posible restablecimiento del servicio postal directo que fue interrumpido entre los dos países en 1963.

Por Wilfredo Cancio Isla 

Washington, 17 de septiembre/ El Nuevo Herald/ “Estas son conversaciones iniciales sobre la posibilidad de reestablecer el servicio postal directo”, dijo Sara A. Mangiaracina, portavoz del Departamento de Estado.

“Son conversaciones exploratorias de naturaleza técnica, y que respaldan nuestros esfuerzos de expandir las comunicaciones con el pueblo de Cuba”, agregó.

Mangiaracina agregó que la administración del presidente Barack Obama concibe este intercambio como “una potencial avenida para mejorar la comunicación” entre ambas naciones.

“La opción de un servicio postal directo entre Cuba y Estados Unidos es consistente con nuestro interés de promover el libre flujo de información hacia y desde el pueblo cubano, y de establecer un compromiso con el gobierno cubano sobre asuntos prácticos de mutua preocupación”, afirmó Mangiaracina.

La delegación estadounidense estará encabezada por la subsecretaria adjunta de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, Bisa Williams, a la que acompañarán funcionarios del Servicio Postal de Estados Unidos (USPS, por su nombre en inglés). Williams, quien estuvo al frente del Buró de Asuntos Cubanos hasta comienzos de este año, fue promovida recientemente para encargarse de la supervisión de las relaciones de Washington con Centroamérica, Cuba y el resto del Caribe.

Se desconoce el lugar y la duración de las conversaciones, así como la composición de la delegación cubana. El gobierno de Raúl Castro no ha ofrecido información sobre la reunión. El miércoles, el canciller Bruno Rodríguez declinó referirse al tema durante una conferencia de prensa en La Habana.

El Departamento de Estado enfatizó que las conversaciones deberán enfocarse en el uso de transportación directa de correspondencia y paquetería entre los dos países, lo que redundará en el mejoramiento del servicio y la reducción de los costos para los usuarios.

El correo directo entre Cuba y Estados Unidos se interrumpió en agosto de 1963 como resultado del deterioro de las relaciones bilaterales, agravadas por el embargo. En la actualidad, el servicio postal entre ambos países se realiza mayormente a través de México.

Además de las cartas, el USPS permite el envío de paquetería familiar a la isla, donde la recepción y distribución corren a cargo de la Empresa de Correos de Cuba. El 25 por ciento de la actividad postal cubana tiene como destino u origen a Estados Unidos.

Aunque los envíos desde el correo estadounidense deben cumplir ciertas restricciones de tamaño y peso, la oficina del distrito postal del sur de la Florida reportó el pasado año un incremento del 327 por ciento en comparación con el 2006.

Se estima que la revitalización del negocio de paquetes con mercancías para Cuba a través del USPS se corresponde con el cobro de tarifas más competitivas (unos $7 por libra) que las requeridas por las agencias privadas dedicadas a este rubro.

Las conversaciones sobre el servicio postal se producen apenas dos meses después que representantes de ambos países reanudaran las charlas bilaterales sobre temas migratorios, interrumpidas por la administración del presidente George W. Bush en el 2003.

Según el Canciller cubano; “No hay ningún cambio con Obama, porque mantiene el embargo”

Cuba/ Su amado enemigo

embargo

Redacción Cubamatinal/ El gobierno cubano insiste a través de sus estructuras mediáticas y “solidarias” en presentar la posible solución del diferendo cubano como una “victoria” del decadente sistema implantado en el país. Necesita a toda costa del “enemigo histórico”  para justificar su propia existencia. Es el “quiero y no puedo” de las contradicciones de una tiranía que repite una y otra vez sus viejas fórmulas para cumplir su único objetivo; mantenerse en el poder a cualquier costo.

La Habana, 16 de septiembre/ AFP/ Cuba no ve “ningún cambio” en la política del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, porque mantiene “intacto” el embargo, afirmó este miércoles el canciller Bruno Rodríguez, quien exigió levantar el bloqueo de casi medio siglo sin esperar gestos.

“La política de bloqueo permanece intacta. La llegada al gobierno de un nuevo presidente de Estados Unidos no ha significado ningún cambio” en su aplicación, dijo Rodríguez, al divulgar el informe que presentará Cuba en la Asamblea General de la ONU el 28 de octubre.

Rodríguez señaló que Obama prorrogó el pasado lunes por un año la ley que ampara el embargo impuesto a Cuba hace casi medio siglo para presionar un caída del régimen comunista de los hermanos Fidel y Raúl Castro.

“Obama fue electo sobre la base del cambio, en el bloqueo a Cuba no hay cambio”, dijo al justificar la necesidad de lograr por décima octava vez en la ONU la condena al embargo, con 185 votos en 2008.

Aunque admitió que Obama es “bien intencionado”, “inteligente” y un “político moderno” que bajó la “retórica agresiva” con Cuba, Rodríguez calificó de ‘‘limitadas” algunas de sus medidas, como la eliminación de las restricciones a los viajes de cubanoestadounidenses y envío de remesas a la isla.

Algunos sectores esperaban que no prolongara la llamada Ley de Comercio con el Enemigo -solicitado expresamente por Aministía Internacional-, como prueba real de acercamiento, aunque sin efecto práctico porque un levantamiento debe ser aprobado por el Congreso.

“Obama tiene la oportunidad histórica de usar sus facultades ejecutivas o de liderar la eliminación del bloqueo a Cuba”, apuntó el canciller, al calificarlo de ‘‘criminal”, “brutal”, “obsoleto”, “ilegal” y “fallido”.

Pero el presidente estadounidense, que reconoció el “fracaso” de la política hacia Cuba, demanda a La Habana, para levantar el embargo, “gestos” en derechos humanos, cambios democráticos y liberación de presos políticos, que la oposición cifra en unos 200 y que el gobierno no reconoce.

El mandatario Raúl Castro, quien ofreció a Washington la rama de olivo al tomar el mando hace tres años por la enfermedad de su hermano Fidel, ha dicho que Cuba está dispuesta a un diálogo “respetuoso”, “entre iguales”, sobre “todos los temas”, pero sin negociar el sistema socialista.

“A mí no me eligieron presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la revolución; fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionado el socialismo”, dijo hace mes y medio.

Desde que Obama llegó al poder se multiplicaron las voces y visitas de políticos, empresarios y religiosos estadounidenses en favor del deshielo de las relaciones y contra el embargo, las últimas de una misión de la Iglesia Católica y del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, quien recomendó a los dos países “pasos concretos” de acercamiento.

Pero el canciller destacó que Washington debe levantar el embargo de “inmediato” y ‘‘sin condiciones” porque es “unilateral”, “viola convenciones”, y va en contra del clamor internacional que pide la eliminación de esa “política absurda”.

Washington, la oposición interna y el exilio cubano afirman que La Habana usa de ‘‘pretexto” el embargo para justificar su ineficiencia en la administración de la economía, que lleva a los cubanos a pasar penurias a diario.

“Es cierto que hay impacto de la crisis económica global en nuestra economía, es cierto que hay otros factores, pero el obstáculo principal al desarrollo de Cuba es el bloqueo”, subrayó Rodríguez.

Cuba calcula en 96.000 millones de dólares las pérdidas que le deja en medio siglo el embargo, un entramado de medidas que impone restricciones a las relaciones comerciales, financerias y económicas con Estados Unidos y terceros países, y que también afecta otras áreas como la cultura, el deporte y la ciencia.

Dossier especial: Lo que el viento se llevó (II Parte)

 Documentos/ Presente, pasado y futuro de la Revolución cubana

 ochoa

Cubamatinal/ Por considerarlo de extremo interés para nuestros lectores, hoy continuamos con la segunda parte de un documento analítico -editado en tres partes- que a la firma de Eugenio Yáñez, Juan Benemelis y  Antonio Arencibia, se publicó en Cubanalisis, importante pagina de estudio y opinión sobre la realidad cubana.

                         
Por Eugenio Yáñez, Juan Benemelis y Antonio Arencibia

           
ENTRAR AL CORRAL SIN SALIR DE LA HEREJÍA

El gran fracaso

Los elementos de la crisis convergieron en 1967-68, años de extrema vulnerabilidad política y de violentos choques intestinos, donde se puso en tela de juicio el rumbo del castrismo. Fidel Castro enfrentó el descalabro de su estrategia del “foco guerrillero” al fracasar el Che en las selvas del Congo en 1965 y después ser capturado y asesinado en los altiplanos de Bolivia en 1967. Se produjo la escalada militar norteamericana en Vietnam, sin que el “campo socialista” organizara una respuesta adecuada. No le quedó mas remedio a Fidel Castro que apoyar la invasión del Pacto de Varsovia a Checoslovaquia.     

El socialismo cubano fracasó en toda la línea; y la economía no salió de su grave crisis. Eran momentos de confusión teórica, desmoronamiento moral y gran corrupción administrativa; de oposición popular y extensas purgas de cuadros demasiado críticos, quienes presionaban por un rompimiento total con la vieja guardia marxista, y se oponían a la estrategia azucarera.

La crisis de poder que provocaron los sucesos de Praga en la Unión Soviética, Hungría, Alemania Oriental y Polonia tuvo sus efectos en Cuba. Fue el momento de una violenta pugna entre marxistas pro-soviéticos y revolucionarios antisoviéticos en favor de la desestalinización, quienes parecían ganar la partida: figuras como José Llanusa (a la sazón el tercer hombre del país), Marcelo Fernández, Faustino Pérez, el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, los guevaristas, los viejos combatientes del clandestinaje urbano y grupúsculos de anarquistas y trotskistas. 

Estados Unidos no mostró interés en una reconciliación con Cuba tras el rechazo de Castro a las ofertas de Lyndon Johnson; la URSS patentizó su irritación ante el “socialismo cuartelero”, y China engavetó el caso cubano; se afectó el consumo alimenticio y la disponibilidad de petróleo. Entre 1967-68, el “anibalismo”, el trotskismo, las huelgas del presidio político, la disidencia intelectual, el “revisionismo” marxista, la “ofensiva revolucionaria”, la “moralización”, las movilizaciones agrícolas y la catástrofe del foco guerrillero, marcaron un corte radical y una crisis interna.

Moscú trató de arrinconar a Fidel Castro, restringiendo el petróleo y utilizando elementos de la vieja guardia comunista nucleados nuevamente alrededor de Aníbal Escalante, quien ya entonces había regresado de su “exilio” checoslovaco.

La “micro-fracción” como llamó Castro a esta corriente, manifestaba su inquietud por la fusión extrema del Partido y el Estado. La estratagema soviética con Aníbal Escalante fue descubierta por el jefe de los servicios de inteligencia Manuel Piñeiro, “Barbarroja”, impidiendo su transformación en una verdadera conspiración.

La guerra civil había pasado hacia tiempo ya, aunque las masas no respondían los enardecidos discursos del líder. Si bien al principio Castro temió que la micro-fracción realmente hallara eco en una población descontenta, ésta,  aislada en una querella por el poder, no aprovechó la crisis del sistema y el descontento popular, no conformó una política que la vinculase con las corrientes opositoras y las masas de descontentos; Castro llevó a la micro-fracción a su terreno real, la lucha de fracciones, donde su liquidación como grupo o corriente se realizo con facilidad.

Al ubicarse el castrismo en un vago trotskismo guevarista, desencadenó en la nueva generación de marxistas una inclinación antisoviética y hereje de la cual no podría sustraerse como generación. Muchos de estos elementos fueron excluidos del poder en los años siguientes, cuando la mano soviética hizo mayor acto de presencia.

El realineamiento con la URSS

Los gestos en la década sesenta alrededor de la nueva izquierda euro-americana y del maoísmo impactaron a los jóvenes revolucionarios en Cuba, que pensaron erróneamente que ambos movimientos iban a liquidar las raíces del estalinismo, sin percatarse que sólo implicaban un cuestionamiento sobre la naturaleza del poder soviético. Dentro de la joven generación que se incorporó a la revolución pululaba una miríada de corrientes, posiciones y  filosofías (todas anti-soviéticas), desde un virulento maoísmo a grupúsculos trotskistas, socialdemócratas y anarquistas.

A fines de la década sesenta hubo un amago de liberalismo marxista entre estos jóvenes revolucionarios, producto indirecto de los tímidos pasos de “deshielo” en el bloque soviético. Su maduración coincidió con el diferendo ideológico chino-soviético, la desvalorización universal provocada por la guerra de Vietnam, la ocupación soviética de Checoslovaquia, las crisis universitarias en Occidente, y la campaña de los derechos civiles en Estados Unidos.  

Dentro de Cuba alcanzó su punto culminante la discrepancia con los soviéticos, la herejía teórica de los jóvenes marxistas y la represión contra los elementos de la vieja guardia estalinista. Fue la época de la famosa “vía cubana” y su construcción simultánea de socialismo y comunismo (1966-1970); del Hombre Nuevo guevarista; de las ediciones de libros polémicos; del Congreso de Educación y Cultura de La Habana (1968); de la revista Pensamiento Crítico (1967-71). La posición de estos jóvenes pensadores adquirió influencia en toda su generación entre los intelectuales y escritores; el baluarte de esta posición era el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana. Parapetados en una mezcla del nuevo marxismo ecléctico europeo, castrismo, y un vago “trotskismo” guevarista, las posiciones de esta corriente desembocaron en un virulento anti-sovietismo y un utópico socialismo, más flexible y democrático.

La corriente a favor de una mayor democratización y apertura, constituida en esencia por la joven generación y por intelectuales, profesionales, científicos y funcionarios, recibió en todo el proceso poco poder político. Ambas se oponían al totalitarismo carismático y a la dependencia de la Unión Soviética. En las décadas ochenta y noventa una parte de ellos conformaría posiciones contestatarias en la cinematografía, los intelectuales, y los grupos internos de disidencia y de defensa de los derechos humanos.

La crisis de poder en todo el bloque soviético provocada por los sucesos de Praga tuvo también efectos en Castro, temeroso de los ecos internos que pudieran provocar las reformas checas. La Habana rindió su política exterior a los soviéticos, a la vez que intentaba neutralizar la densa atmósfera antisoviética y anti-ortodoxa en muchas esferas del estado y de la economía cubana.

Fidel Castro compartía la posición de los “internacionalistas” del politburó soviético (con Mijail Suslov a la cabeza) de asumir una ofensiva y un cometido mas estrecho con los países “aliados” del tercer mundo. En Cuba se siguió con detenimiento esta pugna en la dirección soviética, cuya solución posterior tendría consecuencias para Cuba, que costó los cargos a Nikolai Yegorichev y, lamentablemente para Castro, a Alexander Shelepin.

La división del politburó soviético a raíz de la crisis en Checoslovaquia mantuvo a la dirección cubana en una posición de cautela. Tras la conferencia en Ciena, en julio de 1968, entre el politburó soviético y el checo, Moscú planteó la disyuntiva entre paralizar la reforma o la invasión militar. El régimen cubano fue consultado simultáneamente a la celebración en Bratislava de la reunión del Pacto de Varsovia donde se presentó el ultimátum a los checos, lo que devolvió la confianza a Castro acerca de la fiabilidad de la sombrilla militar soviética. A todo esto no fue ajeno un viejo aliado de Castro, el Mariscal Andrei Grechko, entonces ministro de defensa y motor de la invasión.

Por su parte, el ejemplo checo estaba influyendo en intelectuales y jóvenes marxistas cubanos, y Castro temía que hallara eco en el grueso de su dirigencia, de tendencia antisoviética. Mas que ceder a presiones soviéticas, Castro actuó, en el caso checo, por rechazar la proyección política de ese proceso. Los soviéticos, además, habían iniciado un cometido militar mayor en el Medio Oriente, y la coalición anti-Brezhnev del ejército, Shelepin y Piotr Shelest se habían impuesto en el Kremlin. 

Los viejos “bonzos” marxistas cubanos no se equivocarían; la primera forma coherente de oposición de los intelectuales provino de la crítica a los métodos centralizados del poder castrista como “contradicción” al marxismo. Los marxistas ortodoxos cubanos proclamaban que debía implementarse un modelo siguiendo los moldes políticos y económicos soviéticos, mientras los “liberales” consideraban que era necesario evadir la “desigualdad” social y el apoliticismo de las masas que se observaba en el bloque soviético. Esta polémica marxista cobró forma en la serie de publicaciones editadas por la colección Ediciones Polémicas, que dirigió el joven marxista Rolando Rodríguez García.

Con olfato político, Castro decidió coquetear en política exterior con los soviéticos mientras introducía un tinte “achinado” a su política interna: para ello, enalteció los estímulos morales y la ideologización educacional de las masas como elementos cruciales en la construcción socialista. 

Si en el orden externo la búsqueda de un “camino propio” hizo crisis con el descalabro boliviano de 1967, en el interno las discrepancias con la URSS, los ataques políticos, la herejía teórica, la experimentación de nuevas vías y la represión contra elementos de la vieja guardia estalinista alcanzó su punto culminante entre los anos 1968-69.  

La estrategia residía en no provocar dificultades con la URSS en política exterior, para disponer de tiempo y espacio con vistas a cristalizar la estrategia azucarera y la etapa del “esfuerzo decisivo” en la economía.  Pero, a fin de cuentas, al sucumbir la estrategia de la “revolución agrícola” en 1970, Castro pasaría la cuenta a este “desviacionismo” marxista, simbolizado en la joven generación nucleada alrededor de la publicación Pensamiento Critico.

A fines de la década de los sesenta, al calor de las herejías cubanas del momento, de la corriente desestalinizadora que tenía lugar en el bloque soviético, y la revisión teórica que que se hacia de Marx en varios centros intelectuales europeos, se propugnó en la Universidad de la Habana la conformación teórica de un marxismo que diese vida a una “vía cubana”. Este Departamento se conformó con jóvenes talentos que volcaron sus criterios en los claustros universitarios y en obras polémicas como la revista Pensamiento Crítico, y en el Instituto del Libro.

A instancias del propio Fidel Castro se publicaron ediciones restringidas para el Comité Central de las biografías escritas por Isaac Deutscher sobre Stalin y Trotsky, así como textos del economista trotskista belga Ernest Mandel, quien visitó Cuba en varias ocasiones entre 1966-70, invitado por el propio Castro, para impartir seminarios en la Universidad. En esa época eran comunes en La Habana textos de la llamada “nueva izquierda” norteamericana (Baran, Swezzy) de Leo Huberman, Herbert Marcusse, André Gunder Frank, y muchos otros autores contestatarios desde posiciones antisoviéticas.

El grupo sostuvo intensas polémicas con “teóricos” del viejo partido comunista (PSP), y su marxismo de jóvenes pensadores adquirió gran influencia en la generación del sesenta y entre los intelectuales y escritores. Parapetados en una mezcla de guevarismo, cierto trotskismo, gramcismo, el joven Marx, las obras del marxista francés Louis Althusser (foto) y otros, sus posiciones delinearon un virulento antisovietismo marxista que tenia preocupado a los viejos bonzos del partido, al grupo Raúl y a los militares.

Este “coqueteo” de Fidel Castro con esta corriente, en la medida de sus intereses políticos, llegó hasta poco después de 1970, cuando tras el fracaso de la zafra de los diez millones y  la “recurva” hacia la URSS, Raúl Castro, Antonio Pérez Herrero, Osvaldo Dorticós y Humberto Pérez intervinieron personalmente, clausurando el Departamento de Filosofía.

Los soviéticos ofrecieron a Castro ayuda económica para remontar la terrible crisis del fracaso de la zafra los diez millones, dejaron oficialmente sin efecto las hipotéticas deudas por armamento, que a partir de entonces entregarían gratuitamente a Cuba, y dieron quince años de gracia y sin intereses a la enorme deuda cubana. A cambio de ello, exigieron el abandono de las herejías y la vuelta al redil, institucionalizar el país en el modelo “socialista” europeo, la celebración de congresos y plenos del comité central al estilo moscovita, y la “separación” de poderes (en el estilo soviético, no occidental), así como alejar del poder a elementos marcadamente antisoviéticos, lo que se tradujo posteriormente, en el caso más significativo, en la sustitución de Raúl Roa, el carismático Ministro de Relaciones Exteriores, por el gris Isidoro Malmierca, de la vieja guardia comunista y uno de los fundadores del aparato de seguridad cubano.

El gobierno cerró Pensamiento Crítico en junio de 1971: su pecado era su apoyo a un marxismo “independiente” que estaba en boga cuando la revista fue creada en febrero de 1967, pero que  estaba en completo conflicto con el estalinismo que logró imponerse.

Tras el “saneamiento” ideológico, las fuerzas armadas ocuparon paulatinamente toda la dirección ideológica del país, dirigida por un eminente pro-soviético y protegido de Raúl Castro, Antonio Pérez Herrero. A la vez, el ejército comenzaría a proveer al partido y el estado cuadros “fieles”. En universidades y preuniversitarios se reintrodujo el estudio del marxismo-leninismo y se eliminaron las materias de filosofía y sociología.

En la esfera doméstica la estructuración del aparato totalitario represivo del sistema se iría entramando a la vertiente teórica: la dependencia a la URSS, la inconsistencia práctica de la utopía marxista, la brutal restricción del consumo interno y el irracional aislamiento en que se vio sometido el país.

El ejército soviético comenzó a prestar especial cuidado en fortalecer y modernizar al ejército cubano. En abril de 1970 tuvo lugar una visita oficial del entonces ministro de las FAR, Raúl Castro a la Unión Soviética, con vistas a reestructurar las fuerzas armadas cubanas, con arreglo al esquema del Pacto de Varsovia. Moscú recomendó la implantación del modelo económico y la transformación del ejército cubano en una fuerza mas especializada, móvil y con mayor volumen de fuego. La política exterior de Castro se hizo más selectiva, colaborando militarmente con la URSS en ciertas áreas de conflicto (Vietnam, Siria, Yemen del Sur, Somalia).

La Institucionalización

El período que comprende los años de 1971-75 engloba los primeros intentos de reorganizar el país tras el desastre de la zafra de los 10 millones, el caos financiero, las tensiones sociales y la necesidad de la ayuda soviética. La élite castrista apoyó más abiertamente la expansión soviética y mostró sus últimos alientos optimistas respecto al destino de la economía bajo un esquema soviético de funcionamiento.

Los soviéticos enviaron a Cuba a Nikolai Baibakov (foto), presidente del GOSPLAN y antiguo comisario del petróleo en tiempos de Stalin, para tratar de poner un mínimo orden en la economía. Se comenzó tímidamente a rescatar controles económico-financieros y dio comienzo una profunda reorganización y revitalización del movimiento sindical, que culminó con el XIII Congreso de la CTC en 1973 y la entronización, una vez más, del veterano comunista Lázaro Peña al frente de los sindicatos, de donde Castro lo había separado a finales de los sesenta por pro-soviético.

Raúl Castro tuvo a su cargo la recomposición del país tras el desastre fidelista, y fueron poco a poco separados de sus cargos y del poder real un grupo de personajes que entonces brillaban, defensores de un sistema económico utópico y disfuncional, llamado financiamiento presupuestario, que fundamentaban en una supuesta combinación de directivas fidelistas y “enseñanzas” del Che. José Ramón Machado Ventura comenzó una silenciosa y extensa reorganización del partido y sustitución de los cuadros más “liberales” por “ortodoxos”, aunque limitando la participación de la vieja guardia. Comenzaron a la vez los estudios para la reorganización de la administración central del estado, que venía a la deriva desde los años sesenta con las decisiones caóticas de Castro, así como una nueva división político-administrativa del país y el diseño de un nuevo sistema de dirección y planificación de la economía, tareas en las que sobresalió Humberto Pérez González, un comisario de Raúl Castro que ya había tenido un papel importante en la desaparición del departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana.

La dualidad Partido-Estado

En ocasiones Castro solventó el conflicto de dualidad de poder entre el partido comunista y el estado-economía fundiendo ambas instancias en los niveles de base (como el período 1966-71) o separándolos en la base y fundiéndolos en la cúspide (como en los períodos de 1964-67 y 1978-88).

A principios de la década del setenta Castro trató de especializar las funciones partidistas y estatales para revivir el maltrecho aparato partidista. Este proceso de amalgamamiento había tenido lugar de forma inconsciente y gradual, propulsado por el estilo de Castro, la presión del militarismo y la ausencia de calificación administrativa.

Conjuntamente a la remodelación del partido se produjeron variaciones organizativas y funcionales en las organizaciones de masas y la administración estatal. Entre las nuevas tareas concedidas a los núcleos del partido comunista estaba la de apoyar y controlar los planes administrativos y de producción, por los cuales responderían ante los organismos superiores del partido, los únicos facultados para imponer sanciones y orientar los materiales ideológicos.

Se buscó conceder cierta autoridad a los sindicatos, aunque siempre subordinados a las instancias del partido. La Federación de Mujeres Cubanas se remodeló en forma territorial, extendiéndose a las cuadras, mientras los comités de defensa de los centros de trabajo se disolvían para facilitar la labor al partido.

La mayoría de la población se movería en lo adelante encuadrada y vigilada por el partido comunista, las administraciones autoritarias, los sindicatos como extensión de la administración, la seguridad del estado y los comités de defensa, evadiendo los conflictos con cada una de ellas y confusa ante a cuál de ellas debía responder en definitiva. 

Las fuerzas armadas, tras el choque contra los marxistas liberales, y armadas con la ortodoxia de los viejos marxistas cubanos, ocuparon paulatinamente la dirección política del país con “Tony” Pérez Herrero, y comenzó a desbordarse con militares el partido y el Estado. Se desmilitarizaría la economía, pero sin perder las fuerzas armadas la preeminencia ideo-política interna, encajando en la reorientación de las prioridades de política exterior de la Unión Soviética.

La estructura militar cubana, reorganizada a partir de 1971 en el esquema soviético de divisiones y brigadas, descansaba en un ejército profesional y organizaciones paramilitares, con equipamiento convencional. El desarrollo de este ejército, justificado con el “enfrentamiento” y las crisis con Estados Unidos, serviría en ocasiones como palanca productiva y para la extensión de la política exterior. 

En la política de reajuste a partir de finales del año 1970, el grupo de nuevos cuadros que ocuparía altos cargos en la maquina administrativa provenía del ejército amancebado por Raúl Castro, como los comandantes Belarmino Castilla, Antonio Enrique Lussón, José Ramón Fernández, Rogelio Acevedo, Joel Chaveco, Serafín Fernández, “Tony” Pérez Herrero, José Ramón Balaguer y Lino Carreras. La militarización de la sociedad cubana no resultó un mal endémico a la estructura de la revolución cubana, sino que respondía a una alternativa de Castro, que mezclaba sus intereses personales y los de su grupo.

 El Nuevo Sistema de Dirección de la Economía

El alto estrato burocrático y la pequeña burocracia profesional y técnica pugnaban por descentralizar de manos de Castro la toma de decisiones del Estado y la economía, tratando de institucionalizar el impulso carismático y suplantar los funcionarios incapaces leales a Castro, en una tendencia de reformar el sistema desde abajo, considerando que el Estado y la economía, en un modelo económico soviético, podrían actuar como camisa de fuerza al caudillismo.

En ningún momento estos grupos, donde el cerebro conceptual era Humberto Pérez González, con el apoyo de Raúl Castro, y donde se nuclearon jóvenes y no tan jóvenes economistas con criterios frescos, pretendieron posiciones anticastristas, “liberales” o contrarrevolucionarias, pero defendían silenciosamente el establecimiento de un sistema en que los “mecanismos económicos” funcionaran dentro de determinada institucionalidad, que atara las manos a Fidel Castro ante sus exabruptos o desvaríos, como la zafra de los diez millones o la “reinvención” de la ganadería.  Esta atmósfera nunca se transformó en lucha abierta, pues la burocracia disponía de un poder subalterno a la “élite” castrista, y al no trascender la pugna abiertamente a la población, no pudo nunca actuar como maquinaria efectiva de presión sobre Castro.

A finales de 1975 se celebró el largamente esperado primer congreso del partido (foto), con la asistencia de Maijail Suslov (el “número dos” soviético), los primeros secretarios de los partidos europeos en el poder, raquíticas delegaciones comunistas lationoamericanas y “movimientos de liberación nacional”, mientras los chinos y sus acólitos ni se dieron por enterados.

El congreso aprobó las propuestas de una nueva Administración Central del Estado (ACE) la nueva División Político-Administrativa (DPA), que creaba 14 provincias y 169 municipios, incluyendo la Isla de Pinos como “municipio especial” subordinado al gobierno central y no a la provincia habanera, y el Nuevo Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (NSDPE).

Castro abrió el congreso con una feroz crítica en el informe central de todos los errores y fracasos del estilo anterior, que achacó, naturalmente, a todos menos él, cuya única falta habría sido un “romanticismo” revolucionario, y pidió a los delegados la aprobación de las propuestas, no sin antes manifestar crípticamente su oposición a todas las reformas, dejando la ventana abierta para el cuestionamiento de todos los proyectos que vendría posteriormente.

Sin embargo, en la clausura del congreso, solamente cinco días después, hizo público el compromiso del régimen con una participación militar en gran escala en Angola, inventó el concepto de “latino-africanos” como definición de los cubanos, y comenzó el envío de miles de combatientes a la nación africana, que en determinados momentos de la campaña pasaron de sesenta mil. Con esta decisión, aquellos supuestos “mecanismos económicos” que deberían mantener a Fidel Castro dentro de ciertos márgenes previstos, habían nacido con impedimentos genéticos que les impedirían desarrollarse y funcionar como correspondía y se había planificado.

Los nuevos teóricos de la reforma económica, atrincherados en la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN), que ahora dirigiría Humberto Pérez con personas de su confianza, pero sin poderse desembarazar completamente de antiguos defensores del sistema anterior, habían realizado una crítica a fondo, donde se vio que la diferencia de criterios no era una mera cuestión de táctica o estilo. Los órganos centrales dictaban las pautas, reflejando la extrema centralización económica y política del país. El intento de reforma tuvo que enfrentar aguda escasez de profesionales y trabajadores calificados, recrudecida por la sangría de combatientes “internacionalistas” hacia Angola, sobre todo en las ramas agropecuarias, la construcción, y las industrias básica, ligera y de alimentación.

Las consecuencias que en la estructura del poder podría tener el nuevo sistema de dirección económica, a través de la autonomía empresarial y la medición de resultados económicos por sobre los “políticos”, asustaron a la élite fidelista, que poco a poco paralizó la reforma y bloqueó la institucionalización, la construcción de un verdadero partido comunista, y la eficiencia en la administración y la gestión económica.

El quinquenio 1976-80 -donde se trataba infructuosamente de aplicar una  reforma económica calcada del modelo soviético, pero con ajustes “tropicales” para poder lograr que Castro la dejara pasar-, conoció el primer intento de la burocracia por legalizar su estatus por sobre el estilo totalitario y unipersonal del Comandante. Estas reformas chocarían con el estilo de dirección del jefe de la revolución. La contradicción entre el líder y la camisa de fuerza reformista se expresaba en las constantes alteraciones y dilaciones que éste introducía en el cronograma de medidas del NSDPE. Humberto Pérez, cabeza visible de la reforma, y encarnando el sentir de la tecnocracia, sabía que la decisión de participar militarmente de forma masiva en África castraba el proyecto de reformas y el primer plan quinquenal, pero era imposible alegar necesidades de la economía como contrapunto a una “gloriosa misión internacionalista” dirigida personalmente, desde La Habana, por el Comandante en Jefe.

El segundo congreso, en 1980, sería fotocopia del primero en cuanto a las dificultades para establecer el sistema de dirección económica que se pretendía, mientras el Comandante en Jefe “dirigía” desde La Habana dos guerras africanas ahora, en Angola y Etiopía, y tras haberse dedicado cuidadosamente a controlarlo, dirigía también el Movimiento de Países No Alineados, cuya cumbre se había celebrado en La Habana en 1979.

Sin oponerse abiertamente a las reformas, Castro colocaría el tema como secundario en sus objetivos y sus referencias permanentes, consumidas casi en su totalidad por las campañas africanas teledirigidas y el movimiento No Alineado. En la etapa entre el segundo congreso y el tercero, en 1986, añadiría a sus temas de interés permanente el de la deuda externa del tercer mundo, y su absurda campaña sobre la imposibilidad de pagarla y, por lo tanto, la necesidad de dejarla sin efecto.

La élite castrista, reluctante a toda reforma que implicara responsabilidad, compromisos de trabajo, eficiencia, y desechar el estilo improvisador y “carismático” que le caracterizaba por imitación del líder, comprendía perfectamente el mensaje de Castro hablando de guerras africanas, no alineados, deuda externa, y “trabajo político”, y adivinaba que las directivas del nuevo sistema de dirección de la economía eran parte de un paisaje que dibujaba la burocracia ilustrada, pero que no estaba en consonancia con el reiterado mensaje del “Jefe”. Consecuentemente, hacía como que le interesaba aplicar esas directivas, pero en la vida cotidiana mantenía los estilos y métodos de trabajo a los que se habían acostumbrado durante un cuarto de siglo.

El modelo soviético

El quinquenio 1976-80, donde se pretendió infructuosamente aplicar una tímida reforma económica caricatura del modelo soviético, fue un intento de la burocracia por legalizar su estatus por sobre el estilo unipersonal. La falta de ascendiente político y las campañas africanas impidieron que cristalizara a su favor la estrategia económica, y Castro se reafirmó nuevamente como astro solar del firmamento cubano.

Los mecanismos democráticos estaban ausentes en todas las instancias; desde el inicio el aparato del partido había sometido a la masa de militantes, al estado y la economía. En 1975, con el primer congreso, las regulaciones y mecanismos aprobados impedían la crítica abierta y publica a las medidas y políticas del buró político.  

El centralismo burocrático había baldado al partido desde su fundación, y el monolitismo y la ultra centralización garantizaban la preeminencia de los castristas en el pináculo. El militante de base estaba incapacitado e implícitamente desautorizado para mostrar desacuerdos ante la línea del partido: debía aceptar como un evangelio todas las orientaciones y consignas.

Ya el terror no solo se había establecido contra obreros y campesinos, sino también contra la propia burocracia. A medida que la tecno-burocracia se fue asentando y moviendo en favor de la institucionalización totalitaria, entró en conflicto con el estilo caudillista del régimen. Por ello, Castro la mantuvo en volumen y poder mínimos, con purgas sistemáticas, evitando su consolidación definitiva como estrato social. Pero tanto el anterior modelo castrista como el nuevo, impostado de la Unión Soviética, resultaban totalmente ajenos a los resultados prácticos. La relación vanguardia-masa nunca se había logrado; las consignas nada concretaban.

La presencia soviética en Cuba era evidente en extremo, concentrándose verticalmente en áreas de lo militar, política exterior y la sociedad. Era profunda la preeminencia soviética en las fuerzas armadas, los órganos de planificación, la industria minero-metalúrgica, la petroquímica, así como la ideología y educación, mientras que en la industria azucarera, el transporte automotor, la cultura, salud publica y la construcción, era menor. Sin embargo, incluso en el área militar, los soviéticos eran escuchados, pero no siempre se aplicaban sus recomendaciones si se consideraban que chocaban con la “línea” del Comandante en Jefe.

El decaimiento de la oposición en los sesenta y parte del setenta se debió a la pérdida de esperanzas por parte de las masas defraudadas por la revolución. Hundidas en la frustración y la supervivencia no lograron  reaccionar contra el castrismo. La juventud terminó por no desarrollar criterios políticos. Esto también se reflejó en la falta de agresividad de los grupúsculos de la nueva clase ante Castro. A finales de los años sesenta la atmósfera de lasitud y conformismo generalizado comenzó a dar paso al resentimiento y critica ante el evidente fracaso del sistema y su líder máximo.   

El primer cisma de importancia se había producido con la disidencia intelectual en 1968-72, considerada como la conciencia política dentro de la burocracia del sistema. Desde 1975 hasta 1980 tuvo lugar la lucha entre la tendencia en favor de la reforma económica-descentralización política y la de los castristas anti-institucionales; entre la burocracia pro-soviética y el caudillismo castrista; entre los defensores de la impronta militar en Angola, Etiopía, Yemen del Sur y Nicaragua y los que favorecían una mayor focalización en la problemática interna. Se esperaba, ingenuamente, que el sistema económico fuese devorando, automáticamente, desde abajo, a funcionarios incapaces (leales castristas) llegando al punto de imponer una camisa de fuerza al máximo líder.

El mantenimiento de cuerpos expedicionarios en el exterior y la erosión de personal calificado que ello significaba, así como la desorganización del plan quinquenal 1976-80 afectaron la marcha económica del país y causaron mayor desaliento en la población.

Comenzaron los choques de organismos y empresas estatales con los órganos del partido comunista, simbolizados en la pugna entre la Junta Central de Planificación y el Comité Central. Pero los enfrentamientos entre los abanderados de la nueva gestión económica y los cuadros afiliados al tradicional estilo operativo de Castro no llegaron a una verdadera crisis política: así se escenificaba la flagrante contradicción del socialismo cubano entre líder e institución, impidiendo a la vez tanto la reforma económica como la pretendida revitalización del partido y los sindicatos. 

En todos esos años del primer plan quinquenal, la Unión Soviética resultó garante internacional de las deudas que el castrismo no podría afrontar, implicando concesiones en la arena internacional, y muy especialmente en los planes de proyección militar. Entre 1977-80 la presión soviética en favor de reformas domésticas en Cuba declinó ante el mayor interés de ambos regímenes en objetivos de política exterior. 

La implicación abierta del régimen cubano en África y su cometido en puntos exteriores especialmente sensibles a las administraciones norteamericanas, propiciaron la atmósfera de tensión que favoreció que Castro dilatara tensiones políticas internas y el malestar popular y amortiguara la reacción general ante el escaso avance o descensos en niveles de consumo. A mediados del setenta existieron tres momentos y corrientes que se entrecruzaron en el orden interno: el internacionalismo y el ascenso de los militares; la burocracia ilustrada y su reforma; y el diálogo con el exilio.

La conformación dentro de la nueva clase de una corriente de oposición resultaba un proceso dilatado. Atrás quedaron el proceso del sectarismo, los comisarios del “caso Padilla”, los roces con jóvenes intelectuales, y el primer intento de la tecno-burocracia por conformar un modelo económico viable. La existencia de una vasta corriente de oposición popular al castrismo dejó de ser una suposición para trasformarse en realidad durante los sucesos de la embajada del Perú y el éxodo por el puerto de El Mariel, a principios de 1980: mostraron desarmado el famoso heroísmo revolucionario.

 EL “PROCESO DE RECTIFICACIÓN”

La regresión en la década de los ochenta

La situación del país en la década del ochenta entró en una regresión que era imposible revertir. A inicios de los ochenta se inició el descenso simultáneo de casi todas las actividades económicas: la agricultura cayó en barrena, la salud y educación se resentían del enorme gasto, y la deuda exterior se elevó a siete billones de dólares, cerrándose los créditos de Occidente.

Las múltiples dificultades financieras propiciaron priorizar producciones para la exportación, impidiendo reducir la dependencia a los mercados exteriores. La economía dependía de las distantes fuentes de suministros del CAME, que con frecuencia no podían servir en el tiempo previsto los suministros acordados, afectando los de por sí poco realistas planes en Cuba.

Como una de las medidas para enfrentar al mercado negro, lograr mayor control sobre los productos agrícolas privados y llenar el vacío entre productor y consumidor, en el año 1980 se estableció el llamado mercado libre campesino, mala copia del “rila” soviético. Salvo carne de res, tabaco, café y cacao, la ley permitía comercializar la sobreproducción agraria directamente a la población, bajo precios de oferta y demanda, gravándose el beneficio en un 20%.

Simultáneamente, se estableció un mercado estatal, a precios más elevados que los subsidiados, en un intento por competir con el mercado negro y el libre campesino, y recoger circulante. Así, en los años 1981-83 se elevó el volumen de productos alimenticios provenientes del agro.

Como entonces se habían reducido drásticamente las posibilidades de encontrar créditos en el exterior, se desplomaron  las importaciones y la confianza de la banca internacional: La situación con ésta hizo crisis en 1982.

En la década de los ochenta, tras el aviso secreto de Brezhnev de que la URSS no podría defender a Cuba en un enfrentamiento con EEUU, se incorporó medio millón de personas a una nueva organización, las Milicias de Tropas Territoriales (MTT), llamadas a figurar como defensa de los perímetros territoriales ante una agresión militar. El gobierno solicitó armamentos a la Unión Soviética, a la vez que modernizaba e incrementaba el existente y desarrollaba aceleradamente una rústica industria militar. Se requirieron enormes esfuerzos constructivos a la ya débil economía: cientos de naves, campos de tiro, armerías. Las FAR prepararían, de emergencia, cuarenta mil oficiales para tropas territoriales. Por otro lado, a pesar del supuesto peligro en territorio nacional, se reforzaron las agrupaciones destacadas en África, elevando sus efectivos a más de cincuenta mil combatientes.

Castro comenzó a moverse en dirección totalmente opuesta a Mijail Gorbachev desde 1985, y en abril de 1986, solo cuatro meses después del tercer congreso del partido, en una premonición anti-perestroika, lanzó el “proceso de rectificación de errores y tendencias negativas”, cercenando las tímidas reformas aplicadas a medias, restaurando su control personal absoluto en la economía, resucitando “el espíritu del Che”, clausurando el mercado libre campesino, y urgiendo a los trabajadores a renovar compromisos revolucionarios a través del trabajo voluntario.

Castro bautizó peyorativamente a los burócratas vinculados con las reformas como “tecnócratas”, y a los intentos reformistas como “tecnocracia”, envolviendo con ambos términos todo lo que tuviera que ver con lo que él percibía como un asalto contra su poder absoluto. En un momento diría en una entrevista: “Los tecnócratas hicieron una suerte de guerra contra mi muy sutil. Se opusieron a las microbrigadas, a los programas médicos, a muchas de las cosas que yo defendía. Una guerra sutil de toda una generación de tecnócratas educados por allá. Porque incluso el papel del Partido empezó a disminuir; si los mecanismos iban a promover el desarrollo ¿qué papel van a jugar los cuadros del partido?”.

En ese proceso se reestructuró la legislación laboral y los órganos de arbitraje de los consejos de trabajo para asegurar la disciplina laboral y eliminar los escalafones aprobados en el XIII Congreso obrero. Se enfatizó otra vez en las guardias obreras, bajo la orientación del Ministerio del Interior, y se establecieron como lemas sindicales “por el camino correcto” y “trabajando para el futuro socialista de la patria”.

En el año 1989 el gobierno abordó en forma pública la carencia de fuentes de empleo, el desempleo y los miles de técnicos sin ubicación laboral. La política de pleno empleo, la seguridad social y la incorporación de la mujer al trabajo estaba haciendo crisis. Las provincias orientales mostraban el desempleo oculto y abierto más elevado del país: con una población activa laboral que superaba el millón de personas, sólo disponía de fuentes de trabajo para unos 650,000-700,000 obreros.

Castro impulsó el movimiento de contingentes obreros, partiendo del “Blas Roca”, buscando desmembrar el sistema de vinculación de los ingresos con la cantidad y la calidad de trabajo realizado, y para encuadrar a los trabajadores en una organización económica de mando lineal, con un régimen de trabajo de doce horas diarias, donde se permanecía movilizado de forma permanente. Así se organizaron en Matanzas los contingentes para la agricultura, y muchas otras actividades en todo el país.

 La “rectificación”

Desde 1973 a 1985 Castró permitió ciertos elementos del mecanismo de mercado, ante la gravedad de la crisis provocada por el desastre del experimento que culminó con el fracaso de la zafra de los diez millones. En 1985 Cuba recibía un estimado anual de $5,000 millones en ayuda económica y militar, equivalente a casi el ochenta por ciento de su comercio total. Con los nuevos rumbos implantados por Castro en 1986, mediante su proceso de rectificación y de rechazo a la reforma del bloque soviético, este dilema quedó sellado.

En 1987 se inauguran las “vacas flacas” con el anuncio de veinte medidas económicas que reducen cuotas de consumo de leche y carne, y eliminan la merienda de los trabajadores; asimismo, aumentó la tarifa del transporte urbano, energía eléctrica, los precios en el mercado paralelo, y la gasolina. Tuvo lugar una contracción del consumo y un ascenso paulatino en las exportaciones de alimentos y bebidas por la falta de divisas, mientras las importaciones de bienes de consumo y comestibles descendían. Uno de los paliativos para enfrentar la tensa situación interna fue el incremento de la militarización y encuadramiento de la población a las nuevas organizaciones castrenses. Curiosamente, no se mencionaba entonces al “criminal bloqueo imperialista” como causante de los males del país, sino a la tecnocracia que había desviado el camino hacia el futuro luminoso.

Castro se equivocó desde el inicio de su régimen al pensar que la Unión Soviética podía sustituir a Estados Unidos y al mundo occidental como abastecedor de las mercancías indispensables para sostener los viejos niveles de la producción de bienes y servicios, y acrecentarlos dentro de las modernas concepciones del desarrollo.

Convencido de que el bloque soviético existiría eternamente, nada hizo para desarrollar una economía capaz de resolver las necesidades básicas del consumo de la población y mantener funcionando su industria y agricultura. En Cuba se unieron dos factores negativos: la incapacidad del modelo económico estalinista para hacer funcionar debidamente la sociedad y economía de cualquier país, y la abulia de la élite cubana por buscar soluciones a los problemas internos, ya que el maná caería constantemente de la Unión Soviética, y no había por qué preocuparse.

Ya en los primeros años de la década de los ochenta, durante los breves períodos de Yuri Andropov y Konstantin Chernenko (foto), la burocracia soviética no cedió a la presión cubana por comenzar nuevas construcciones, puesto que ya entonces el bloque comunista estaba arruinado. Castro había pensado que la Unión Soviética del inmovilismo era eterna, que el río de la ayuda jamás disminuiría su nivel, que los militares soviéticos seguirían en posesión de la bahía de Cienfuegos para sus submarinos, que la KGB mantendría la base de espionaje de Lourdes, y que los “aparatchik” seguirían viniendo a tomar “Havana Club” en Varadero y en las lujosas casas del Partido a lo largo del país.

La contradicción Castro-Gorbachov se inició mucho antes de que este último ascendiera al poder del Kremlin, al favorecer el cubano al candidato perdedor, Romanov, más a tono con la vieja tradición filo-estalinista. Con la desaparición de la “era Brezhnev”, la perestroika y el gladsnost enterraron la estrategia global en la que Cuba había estado encajada, haciendo que Castro y el castrismo perdieran oxígeno.

A principios de la década ochenta, con la elección de Ronald Reagan (foto) como presidente de Estados Unidos, la presión norteamericana sobre el bloque comunista se acrecentó, en especial ante la focalización soviética sobre Polonia y Afganistán. Fidel y Raúl Castro supieron que no podían contar con la Unión Soviética en caso de confrontación con Estados Unidos, pero  decidieron mantener en secreto para el resto de la dirigencia y la población esta advertencia soviética. La iniciativa norteamericana y la parálisis soviética se confirmaron con la invasión a Granada en 1983, donde Castro pretendió un holocausto de cubanos que no se materializó, al negarse los colaboradores civiles de la construcción a enfrentarse a las tropas norteamericanas

El desarrollo del gladnost y la perestroika comenzó a deslegitimar el estilo autocrático de Castro. Si bien la población mostraba avidez y deseo por recorrer el camino de la reforma, el mensaje del Comandante era contrario. En todas las esferas se manifestaban criterios a favor de cambios, que cada segmento concebía acorde con sus intereses y situación política, mientras Castro no estaba en condiciones de enfrentar de forma abierta la política de reformas de Gorbachov: la introducción de reformas le haría más difícil mantener un control absoluto sobre el firmamento de poder y opinión, especialmente seguir arrostrando fracasos en todos los frentes de la sociedad.

Ante la omisión de Gorbachov de apoyar los movimientos de liberación nacional, en su discurso inaugural al congreso del PCUS en febrero de 1986,  Castro desató una campaña política sobre el cometido de los países socialistas para con tales movimientos. Advirtió que los cambios en el mundo comunista podían conducir a la desestabilización de la economía del país. Al criticar duramente la apertura soviética y los cambios en la Europa Oriental expresó que tal ventana democrática carecía de bases económicas, y que nadie podría predecir hacia donde desembocaría el destino.

Mientras los bonzos partidistas en Europa oriental estaban desconcertados ante la perestroika, Castro se lanzó decididamente en su contra y trató de reorganizar su cuadro doméstico para evitar el impacto total de la debacle comunista. De visita en Cuba, en su discurso ante la Asamblea Nacional, Gorbachov planteo abiertamente su oposición a cualquier teoría o doctrina que justificase la exportación de la revolución o la contra revolución. Los resultados de esta visita, en la primavera de 1989, defraudaron a la población, que esperaba que el soviético forzara a Castro hacia la apertura.
El general Ochoa, Angola y la perestroika

A finales de los setenta, bajo la influencia de Jimmy Carter, se inició en todo el mundo el cuestionamiento a las violaciones de los derechos humanos, y posteriormente las tendencias favorables a reformas, al calor de los cambios en la Europa oriental. En medio de la apertura soviética de Gorbachov se generaron en Cuba criterios y posiciones comunes en favor del gladnost, la apertura política del sistema, la estabilización de las relaciones con Estados Unidos, y una política exterior más acorde con los intereses y recursos del país: esta corriente aspiraba a una institucionalización del sistema sobre bases más flexibles, que pudiera preservar sus posiciones tras la desaparición de Castro.

En el comité central y la dirección militar del país existían fuerzas que expresaban con cautela deseos de reforma del régimen bajo las líneas de la perestroika. Esta disensión de elementos de las estructuras más poderosas del país, las fuerzas armadas y el Ministerio del Interior, llevaría al inevitable cuestionamiento de la dirección estalinista de Fidel Castro durante el caso Ochoa-La Guardia, en 1989. Este proceso, y las extensas purgas en los servicios secretos y la administración, apoyado en los elementos militares fieles a Raúl Castro, fueron  el signo más visible de una fisura en la élite del poder.

Es muy borroso precisar hasta qué punto la élite castrista pudo sobrevivir incólume a la crisis política y de credibilidad que significó el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa; su ejecución fue vista dentro del país como un aviso para aquellos que desearan hacer política sin Castro. No hay evidencias de intenciones conspirativas por parte del general Ochoa y los demás acusados en 1989. La crisis Ochoa-La Guardia degeneró en una vendetta de grupos y purga de grandes figuras, donde cayeron también el general José Abrantes y la cúpula del Ministerio del Interior, y el poderoso Vicepresidente del Consejo de Ministros, el general Diocles Torralbas. El “caso Ochoa” dejó la percepción general de que su verdadero crimen había sido su deseo de reformar al sistema, de resultar una alternativa a las políticas de Fidel y Raúl Castro, y no vínculos por su cuenta con el narcotráfico, como se le acusó. Esta acción drástica, y la pasividad de muchas autoridades frente a la oposición, sugieren una disolución de la doctrina unitaria, aun dentro de las fuerzas represivas.

La retirada obligada del ejército cubano en Angola y la crisis con Ochoa, unido a los diversos grupos internos que abrazaron la consigna de los derechos humanos y políticos, impusieron al régimen el dilema del suicidio o la transformación de la Isla en un vasto campo de concentración..

Castro y el fin de la Guerra Fría

Después del choque de Granada, y las medidas de austeridad obligadas por las nuevas políticas en Europa del Este, los eventos se precipitaron. Primero, las revelaciones de la conexión con el narcotráfico en Panamá, a lo que siguieron los acuerdos de las grandes potencias sobre Angola que impusieron la retirada de la legión extranjera cubana. El “caso Ochoa” dejó entrever fermentos en el equipo dirigente y la amplitud de la corrupción que gangrenaba el aparato estatal.

A pesar del alegado puritanismo castrista se hicieron patentes extensos tratos de la cúpula cubana con el cartel de la droga de Colombia, a través de los buenos oficios del general Manuel A. Noriega de Panamá. Con posterioridad al fusilamiento del general Ochoa, siguió el colapso de los aliados comunistas en Europa, la aceleración de los cambios en la Unión Soviética, la huida de Mengistu H. Mariam de Etiopía, la legalización de UNITA en Angola, y la parodia de “último Mohicano” de Saddam Hussein. Castro no asistió en 1989 a la cumbre de los No Alineados en Belgrado, envíando en su lugar a su hermano Raúl.

Durante los años que Cuba vivía de los subsidios soviéticos a cambio de enviar jóvenes cubanos a matar y ser matados en Etiopía y Angola, no era aparente el pantano en que Castro había llevado al país. El desplome del bloque comunista simbolizó para Cuba la desaparición de su única opción, la integración económica al bloque soviético. Mientras que la derrota electoral de los sandinistas significó la clausura de la revolución latinoamericana castrista.

El fin de la Guerra Fría no solo significó un recio golpe a la Europa Oriental: el colapso del comunismo y la restitución obligada del comercio con moneda dura probaría ser más desestabilizador para Cuba que los cambios en la Unión Soviética. Con la reevaluación de las prioridades en política exterior de las grandes potencias, y la contracción de la Unión Soviética, la Cuba de Castro dejó de ser el Israel del bloque soviético, y se encogió a sus reales dimensiones geográficas y políticas. El régimen castrista quedó en toda su desnudez, y se transformó en una infortunada subcategoría del folclore político caribeño. Sin tropas en África ni guerrillas en América Latina, la posición de Castro como líder tercermundista se esfumó como por arte de magia, y se hizo patente su debilidad como el último bastión de una utopía que fracasó en lo económico y sólo supo reprimir en lo político.

Las reacciones negativas de Castro para con la reforma soviética se transformaron en parte del debate doméstico entre las facciones del Kremlin. La plataforma ortodoxa manipulaba los pronunciamientos del cubano para minar la perestroika de Mijail Gorbachov. La prensa soviética guardó silencio sepulcral sobre el fusilamiento del general Ochoa. El gobierno cubano fue también objeto de ataques públicos por parlamentarios soviéticos. La revista Novedades de Moscú atacó los métodos autoritarios y dictatoriales, el culto a la personalidad, la cruel supresión de la oposición y la corrupción del régimen cubano. Igualmente, acreditó el estimulado aventurerismo exterior de Castro a la histórica ayuda militar soviética .

A partir de ese momento, la “indestructible amistad cubano-soviética”, incluso codificada en la constitución socialista cubana de 1976, quedó en el terreno de la ficción, y las naciones ex soviéticas, surgidas a partir del “desmerengamiento” de la URSS, comenzaron a ver a Fidel Castro como un belicoso asociado político sin poder militar ni recursos, muy lejano territorialmente, y aficionado a no pagar las deudas. 

El marxismo-leninismo ya no sería jamás la “nueva era en la historia de la humanidad”. Fidel Castro quedaba aislado con su “revolución” y ante el dilema de implementar aperturas reales o someter al país a una terrible prueba, comparable con la reconcentración establecida por Valeriano Weyler durante la guerra de independencia. Y sus raíces españolas primaron.

(continuará)

Una alianza en apuros

Internacionales/ Israel-Estados Unidos

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Cubamatinal/ Israel comienza a ver a Estados Unidos como un peligro para su seguridad y no sólo por la cuestión palestina. Su principal amenaza es Irán. Las iniciativas de Obama hasta la fecha han concluido en fracaso, cuando no en el ridículo.

Por Florentino Portero

Nueva York, 16 de septiembre/ Diario de América/ Destacados analistas judíos convencieron al presidente Obama de que la mejor ayuda que Israel podía recibir era forzar a su gobierno a realizar concesiones importantes. Sólo entonces sería evidente su sincera disposición a negociar, lo que empujaría tanto a los palestinos como a los gobiernos árabes a avanzar en ese mismo sentido. Con amigos así el futuro de Israel parece envidiable.

El problema reside en que ni la sociedad israelí ni la actual mayoría parlamentaria acaban de entender porqué si ellos ceden los árabes harán lo mismo. La experiencia de siglos en esa región apunta a que a la menor muestra de debilidad aumentan las demandas, cuando no se pasa directamente a la violencia. En cualquier caso las presiones norteamericanas sólo están consiguiendo poner en peligro al gobierno Netanyahu y fortalecer las opciones más duras, como la que representa Lieberman, el actual ministro de Asuntos Exteriores.
 
Israel comienza a ver a Estados Unidos como un peligro para su seguridad y no sólo por la cuestión palestina. Su principal amenaza es Irán. Las iniciativas de Obama hasta la fecha han concluido en fracaso, cuando no en el ridículo. Las autoridades y la prensa iraníes repiten que su programa nuclear seguirá adelante, al tiempo que critican la disposición a negociar con Israel de algunos dirigentes árabes. Representan el polo de la firmeza islámica junto con sus protegidos de Hezbolah y Hamás.

El próximo 1 de Octubre los cinco grandes más Alemania se reunirán con Irán gracias a la mediación de Javier Solana. Irán ha puesto como condición que no se trate el programa nuclear y los demás la han aceptado ¿De qué hablarán entonces? Para el israelí de la calle lo único claro es que Estados Unidos sólo les presiona a ellos al tiempo que no hace nada para resolver la amenaza iraní y proteger el régimen de no proliferación.

El viceministro cubano de las Fuerzas Armadas recibe al Jefe de Estado Mayor ruso

Cuba/ El oso ruso rondando el panal

oso ruso

Cubamatinal/ El jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, Nikolay Makarov, inició hoy una visita a Cuba para entrevistarse con autoridades militares y recorrer unidades e instituciones del Ejército, informaron medios oficiales.

La Habana, 15 de septiembre /EFE/ Makarov, también viceministro de Defensa, fue recibido hoy en La Habana por el viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Álvaro López Miera, con quien rindió tributo al independentista cubano Antonio Maceo en el mausoleo que guarda sus restos.

El militar ruso llegó anoche con una delegación que viajó a la isla por invitación oficial, y permanecerá en la capital cubana hasta el próximo viernes.

La agenda incluye un recorrido por la sede de las FAR, así como por varias unidades militares e instituciones docentes del Ejército que no se han detallado.

También está prevista una visita al mausoleo dedicado al “Soldado Internacionalista Soviético” y a la catedral ortodoxa rusa de La Habana.

Las relaciones entre Rusia y Cuba se encuentran en su mejor nivel desde la caída de la Unión Soviética, para la que el régimen cubano era su principal aliado en la región.

Rusia concedió en noviembre un crédito a La Habana de 20 millones de dólares, como parte de diez acuerdos sobre las industrias del níquel y automotriz, el petróleo y el suministro de trigo a la isla.

Hace apenas un mes, un barco de la Armada rusa atracó durante tres días en el puerto de La Habana para una “visita de trabajo” y avituallamiento, dentro del plan de maniobras que la Armada rusa ha reanudado en diversas zonas del globo tras haberlas suspendido luego de la caída de la Unión Soviética.

A finales de julio pasado visitó la isla el viceprimer ministro ruso, Igor Sechin, quien se entrevistó con el presidente de Cuba, general Raúl Castro, y durante su estancia se firmaron nuevos convenios bilaterales en el sector económico.

Es elegido el magistrado para estudiar el referendo que beneficia al presidente Uribe

Latinoamérica/ Colombia

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Cubamatinal/ El magistrado Humberto Sierra Porto, experto en derecho constitucional, fue escogido hoy por sorteo, como el encargado de asumir el estudio de la ley de referendo que le permitiría al mandatario colombiano, Álvaro Uribe, una segunda reelección inmediata si se presenta a los comicios de 2010.

Bogotá, 17 de septiembre/ EFE/ El presidente de la Corte Constitucional, magistrado Nilson Pinilla, dijo a periodistas que “la Corte efectuó el sorteo entre los nueve magistrados que la componen y correspondió, de acuerdo con la balota, al magistrado Humberto Sierra Porto”.

Este es el primer paso formal de la Corte, que tiene la obligación de estudiar si la ley que fue aprobada se ajusta a la Constitución de Colombia.

El pasado 9 de este mes, el presidente Álvaro Uribe firmó la ley de referendo y la remitió a la Corte Constitucional para su respectivo estudio.

Sierra, abogado de la Universidad Externado de Colombia, tendrá 10 días hábiles para comenzar a revisar la polémica ley aprobada por el Senado y la Cámara, en medio de fuerte críticas de opositores que denunciaron que el Gobierno ofreció prebendas para que la iniciativa fuera admitida.

El especialista en Derecho Constitucional y Ciencias Políticas del Centro de Estudios Constitucionales de Madrid y doctor en Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid (España) analizará si la documentación que tiene la Corte en su poder es suficiente o no para iniciar su evaluación.

Si hace falta algún sustento, cualquiera que sea, procederá a pedirla, a las instancias que sean necesarias, hasta considerar que tiene lo suficiente para comenzar el análisis de la ley.

La ley de referendo también tiene que ser estudiada por el procurador general, quien tiene 30 días hábiles para entregar su concepto.

Una vez se tenga el pronunciamiento del Procurador, el magistrado ponente (Sierra Porto) tendrá otros 30 días hábiles para presentar su ponencia ante la Corte Constitucional que, a su vez, tendrá 60 días hábiles para su fallo.

Sin embargo, el magistrado Pinilla indicó que los tiempos de los que se habla son los máximos a que tienen derecho los magistrados y no significa que no se puedan reducir en cualquiera de los pasos que sigue el estudio de la ley de referendo. 

Heridos diez estudiantes alemanes por una bomba incendiaria

Internacionales/  Alemania

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Cubamatinal/ Un joven de 19 años que portaba un hacha arrojó una bomba incendiaria contra su propio colegio en Alemania el jueves, hiriendo a 10 estudiantes, dos de ellos de gravedad, antes de que la policía le dispara en el estómago y le arrestara, dijeron los servicios de emergencias.

Berlín, 17 de septiembre/ Reuters/ La policía evacuó la escuela secundaria Carolinum en la ciudad de Ansbach, en el sur del país, según un portavoz de los servicios de rescate. No estaba claro si se había usado más de una bomba incendiaria en el ataque, agregó.

Según la policía, el hombre también estaba armado con un hacha y fue arrestado después de recibir un disparo y y resultar gravemente herido.

Este incidente es el último en una serie de ataques contra escuelas en Alemania. En marzo, un adolescente de 17 años mató a 15 personas en un tiroteo en la que era su antigua escuela en Winnenden, en el suroeste. Después se suicidó.

En 2006, un hombre enmascarado armado con rifles y explosivos atacó un colegio en la localidad de Emsdetten, hiriendo a 11 personas antes de suicidarse.

Alemania sufrió su peor tiroteo en un colegio en abril de 2002, cuando un hombre armado mató a 16 personas y se suicidó en un instituto de la ciudad de Erfurt.

Antauro Humala condenado a 25 años de prisión entre polémicas y altercados

Latinoamérica/ Perú

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Cubamatinal/ El líder ultranacionalista peruano Antauro Humala, hermano menor del político opositor Ollanta Humala, fue condenado hoy a 25 años de cárcel en Lima, en la audiencia final de un juicio en la que no faltó la polémica y un violento altercado.

Lima, 17 de septiembre/ AFP/ La Primera Sala Penal para Reos en Cárcel determinó que Humala es culpable, entre otros, de los delitos de homicidio calificado, rebelión y tenencia ilegal de armas, por haber dirigido en enero del 2005 la toma de la comisaría de la localidad andina de Andahuaylas, que se saldó con la muerte de cuatro policías.

El tribunal también condenó a los co-acusados Daniel Ludeña, a 15 años de cárcel, y Tito Palomino, a 20 años de prisión.

Humala, que pasó gran parte de las casi cuatro horas de lectura de la sentencia leyendo varios periódicos e incluso realizando algunos pasatiempos, escuchó tranquilo la sentencia y no realizó ninguno desplante al tribunal.

Diferente fue el talante en el espacio habilitado para los periodistas y el público, donde se mezclaban familiares de los policías fallecidos y simpatizantes de Humala.

El momento más crítico ocurrió cuando un presunto “etnocacerista”, como se conoce a los seguidores del movimiento ultranacionalista de Humala, se peleó a golpes con un camarógrafo de un canal de televisión, lo que obligó a intervenir a la policía.

La abogada defensora de Humala, Rosario Montero, calificó este hecho como “parte de un show mediático del Gobierno”, y aseguró que el hombre que inició la pelea era “un infiltrado” sin relación alguna con el grupo ultranacionalista.

El otro punto de polémica se originó cuando la jueza principal del proceso, Carmen Rojassi, acotó que el funcionario encargado de leer la sentencia había cometido un “lapsus”.

Durante la lectura se señaló que el sentenciado Ludeña había sido encontrado culpable de homicidio calificado por una decisión “en mayoría”, en lugar de “unanimidad”, como rectificó luego la presidenta de la sala.

Esto provocó la queja de la abogada de Humala, quien exigió que se leyera el voto en discordia del miembro del tribunal, a lo que se negó Rojassi, lo que llevó a la defensora a anunciar que presentará una denuncia ante el órgano de control de la magistratura peruana.

Según la sentencia, que ordena un pago de 280.000 soles (unos 93.300 dólares) a los familiares de las víctimas y 100.000 soles (33.333 dólares) al Estado, Humala fue considerado “autor mediato” de las muertes de los policías.

La fiscalía peruana había pedido una condena a 35 años de prisión para Humala y una reparación civil de 160.000 soles (53.333 dólares) a favor del Estado, 840.000 soles (280.000 dólares) para los familiares de los policías fallecidos, y 180.000 soles (60.000 dólares) para los miembros de la Policía y del Ejército que permanecieron secuestrados.

Uno de los hermanos de Antauro, Ulises Humala, afirmó a Efe que la sentencia fue “injusta” porque, según dijo, “hay que tomar en cuenta el elemento político y no se han respetado todos los procedimientos jurídicos, no ha habido reconstrucción de los hechos, que es indispensable”.

En el perímetro del penal de Lurigancho, al este de Lima, se colocó un gran contingente policial, pero dos mujeres, una de ellas con un improvisado cartel en el que se leía “Antauro es del pueblo, justicia”, fueron las únicas personas que acudieron a la puerta de la cárcel para apoyar al líder etnocacerista.

Antauro Humala fue procesado durante los últimos 17 meses por haber liderado el 1 de enero de 2005, junto a un grupo de reservistas del Ejército, un ataque contra la comisaría de Andahuaylas, en el sureste del país, para pedir la dimisión del presidente Alejandro Toledo (2001-2006), incidente en el que murieron cuatro policías y dos asaltantes.

Los amotinados de Andahuaylas formaban parte de una facción política denominada etnocacerista, en alusión a su propuesta de reivindicación de la “raza cobriza” y su admiración por el mariscal Andrés A. Cáceres, héroe de la resistencia peruana durante la guerra con Chile (1879-1884).

¿Qué hay detrás de los lazos entre China y Cuba?

Economía/ Estrategias globalizadas

china cuba

Cubamatinal/ La respuesta a la pregunta de por qué la tercera potencia económica del mundo invierte cientos de millones de dólares en Cuba, una isla empobrecida con escasos recursos naturales y un historial de conocidas trabas a la operación de los inversionistas extranjeros, es simple: la tercera potencia económica mundial es China.

 Por Tom Lasseter

Pekín, 16 de septiembre/ McClatchy/ Varios acuerdos firmados entre Pekín y La Habana responden en parte a la expansión económica china por todo el mundo –el comercio entre China y América Latina creció de $10,000 millones en el 2000 a $140,000 millones en el 2008– pero existe además un matizado vínculo político entre ambos que parece ir más allá del dinero.

El fortalecimiento de esta relación sugiere que la influencia financiera de China la ha colocado en una posición de cultivar algo así como estados clientes, por lo menos en el caso de Cuba, entre países pequeños que reciben cantidades relativamente grandes de fondos chinos y, a cambio, siguen sus instrucciones en las polémicas posiciones de Pekín hacia el Tíbet y Taiwán.

Cuando una delegación legislativa china viajó a La Habana a principios de este mes, además de los $600 millones en ayuda y préstamos –cifra reportada por la Agence France Presse y que autoridades chinas se negaron a confirmar–, llevaron promesas de modernizar el sistema de señales de tránsito y enviar técnicos a una planta para enlatar vegetales en Cuba.

Desde su ascenso a la presidencia de China, Hu Jintao ha visitado Cuba más veces (dos) que a ningún otro país latinoamericano, entre ellos Brasil y Venezuela, ricos en petróleo y soya. Es una relación muy cercana, teniendo en cuenta que se trata de un país que no ha tenido una importancia estratégica significativa desde el fin de la Guerra Fría.

“Somos viejos amigos”, dijo Wang Youming, analista del Instituto de Estudios Internacionales de China, una casa de estudios de relaciones internacionales. Wang se refirió no sólo a que China y Cuba estén entre los últimos países comunistas del mundo, sino también a lo que Pekín considera un importante apoyo público de Fidel Castro y su hermano Raúl sobre Taiwán y el Tíbet.

Con frecuencia se menciona que el comercio entre ambos países sobrepasa los $2,500 millones, pero eso no es nada para un país del poderío de China. “Los beneficios políticos son los más importantes”, dijo Wang. “Cuba ha brindado un apoyo uniforme a las posiciones internacionales de China, en especial en el caso de Taiwán”.

China reclama el Tíbet y Taiwán como parte de sus territorio y ha enfrentado el apoyo internacional ante lo que califica de movimientos separatistas en ambos lugares. Funcionarios cubanos han afirmado repetidas veces que comparten la opinión de China.

El gobierno chino “considera que el tema de el Tíbet y Taiwán (…) es de la más alta importancia estratégica”, dijo Daniel Erikson, experto en América Latina de Diálogo Interamericano, un centro investigativo no partidista. “El hecho que Cuba está siempre de su parte es esencial para China”.

No cabe duda que también hay consideraciones financieras –China es en este momento el segundo socio comercial de Cuba y se espera que a medida que La Habana abra sus mercados las compañías chinas tendrán una participación importante en sectores clave como la telefonía móvil y los bienes de consumo. China acordó invertir $500 millones en el sector cubano del níquel, un componente clave del acero necesario para el auge de la construcción en el gigante asiático.

Cuba brinda además a Pekín una posición estratégica en el Caribe y una fuente de asesoría informada sobre un vecindario latinoamericano en que algunos gobiernos han girado hacia la izquierda en los últimos años.

A pesar de lo mucho que China ha avanzado en Cuba, no llevará las cosas demasiado lejos para no poner en peligro sus vínculos económicos, mucho más lucrativos, con Estados Unidos, según observadores en ambos países. Esto refleja la posición de China en lugares como Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez critica acerbamente a Washington con frecuencia.

“Ellos tratarán de conseguir tantas ventajas económicas y políticas como puedan sin poner en peligro su relación con Estados Unidos”, dijo Erikson por teléfono.

Concientes de que Estados Unidos mantiene un embargo comercial contra Cuba desde hace varias décadas, las autoridades chinas han tenido mucho cuidado de evitar cualquier relación –retórica o de otro tipo– con los conflictos entre La Habana y su vecino del norte.

“China no quiere inmiscuirse en las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos”, dijo Jiang Shixue, analista y directivo de la Academia China de Ciencias Sociales, financiada por el gobierno, y ex director de su programa de estudios latinoamericanos.

“China quiere comerciar. Si se colocan la cooperación económica y la interferencia política en la misma cesta, los resultados pueden ser terribles”.

Más allá de esos puntos delicados, según Jiang, no existe razón alguna por la que los amigos no puedan implementar acuerdos.

*Lasseter, jefe de la Oficina de McClatchy en Moscú, está asignado temporalmente en Pekín.

EEUU renuncia al escudo antimisiles en Europa, según el primer ministro checo

Internacionales/ Europa oriental

escudo

Cubamatinal/ El presidente estadounidense, Barack Obama, anunció por teléfono al primer ministro checo, Jan Fischer, que EEUU renuncia al proyecto de crear un escudo antimisiles en Europa central, declaró Fischer a la prensa este jueves.

Praga, 17 de septiembre/ AFP/ “Barack Obama me llamó brevemente después de medianoche para decirme que su Gobierno abandona su intención de construir una base de radar en territorio checo. La República Checa toma nota de esta decisión”, agregó Fischer.

Responsables estadounidenses prevén informar el jueves por la tarde a los países de la OTAN sobre la decisión tomada por Washington sobre el proyecto de escudo antimisiles en Polonia y República Checa, dijo a la AFP un diplomático de la Alianza. Una delegación de Estados Unidos ya se entrevistó este jueves con responsables polacos sobre el asunto.

Los participantes en el encuentro no hicieron comentarios. En 2008, Varsovia y Washington firmaron un acuerdo para el despliegue en Polonia hasta 2013 de diez interceptores de misiles balísticos de largo alcance, a lo que se agregaba un potente radar en la República Checa.

Tras llegar a la presidencia, Barack Obama ordenó que se volviera a evaluar el proyecto de su predecesor, George W. Bush, destinado según Washington a contrarrestar las amenazas procedentes de países como Irán, mientras que Rusia lo consideraba como atentatorio a su propia seguridad.

Candidatos “apoyan” el acuerdo de San José, pero evitan referirse a Zelaya

Latinoamérica/ Honduras

candidatos

Cubamatinal/ Los candidatos a la presidencia de Honduras se reunieron hoy con el mediador del conflicto en su país y presidente de Costa Rica, Óscar Arias, para dar su “apoyo” a la propuesta de solución, aunque evitaron referirse al regreso al poder del depuesto mandatario, Manuel Zelaya, punto central del acuerdo.

Tegucigalpa, 17 de septiembre/ EFE/ Cinco de los seis candidatos presidenciales hondureños se entrevistaron durante casi dos horas con Arias y le insistieron en su deseo de que la comunidad internacional reconozca como válidos los comicios de noviembre próximo, al asegurar que se trata de un proceso independiente de la crisis política.

Al final de la cita se emitió un comunicado conjunto en el que cuatro de los cinco candidatos reiteraron su “respaldo a la gestión mediadora” de Arias y consideraron que la firma del denominado Acuerdo de San José sería una salida al conflicto desatado el pasado 28 de junio, cuando Zelaya fue derrocado en un golpe de Estado.

“Haremos las gestiones a nuestro alcance para instar a ambas partes para encontrar la senda de la reconciliación nacional”, señala el documento suscrito por Felicito Ávila, del Partido Democracia Cristiana; Porfirio Lobo Sosa, del Partido Nacional; Elvin Santos, del Liberal, y Bernard Martínez, de Innovación y Unidad.

Únicamente César Ham, candidato por el partido de izquierda Unificación Democrática, explicó en una rueda de prensa que se abstuvo de firmar el comunicado porque consideró que “el texto es insuficiente para resolver la crisis política en Honduras”.

De acuerdo con Ham, es indispensable que los candidatos condenen abiertamente el golpe de Estado, que se manifiesten claramente a favor del retorno de Zelaya a la presidencia y que censuren las violaciones de los derechos humanos que se viven en Honduras bajo el Gobierno de facto de Roberto Micheletti.

Ninguno de estos temas aparece mencionado en el comunicado emitido hoy, que solo menciona que “suscribir el Acuerdo de San José puede ofrecer una solución equilibrada a la crisis”.

Ávila sostuvo en la misma conferencia que como candidatos solo pueden “hacer oficios para que el acuerdo que se firme esté basado en la Constitución” de Honduras.

Por su parte, Santos aseguró que respaldan el Acuerdo de San José y que van a “apoyar el proceso y lo que resulte de él”, pero añadió que “ambas partes deben evidenciar su nivel de sacrificio”.

Una opinión similar emitió Lobo, quien manifestó que su partido insistirá ante las partes en conflicto en que “deben ser flexibles y ecuánimes para continuar con el proceso de diálogo”.

Martínez señaló que la cita de hoy prueba que los aspirantes a la presidencia apoyan el diálogo mediado por Arias, pero insistió en la necesidad de que las elecciones del próximo 29 de noviembre sean reconocidas.

Santos fue más allá, y lanzó un llamado a la comunidad internacional a levantar las sanciones impuestas al Gobierno de Micheletti.

“El país tiene una precaria situación económica y las sanciones están afectando al pueblo (…). Hacemos una plegaria a la comunidad internacional a reconocer que no pueden llevar al pueblo hondureño al abismo, por lo que consideramos que la suspensión de las sanciones no puede esperar a un nuevo presidente”, expresó.

Arias había anunciado que el propósito de este encuentro era cuestionar a los candidatos acerca de su futuro al frente de un Gobierno que no será reconocido internacionalmente si no se logra la restitución de Zelaya antes de los comicios.

En ese sentido, Lobo aclaró que su prioridad es la paz interna de Honduras, e insistió en que el proceso electoral es independiente de los eventos relacionados al golpe de Estado.

Renuncia René Gómez Manzano a su participación en la Agenda para la Transición Cubana

Sociedad/ Política

gomez manzano

Cubamatinal/ En correo electronico recibido en esta Redacción, el abogado cubano René Gómez Manzano comunica su renuncia a seguir participando en la Agenda para la Transición Cubana. La carta de renuncia hecha pública no abunda en detalles, la ofrecemos a nuestros lectores en espera de mas noticias sobre el particular.

La Habana, 16 de septiembre de 2009

Agenda para la Transición Cubana
Presente

Estimados compatriotas:

Toda la participación que he tenido dentro de la Agenda (primero, desde mi afiliación en la misma reunión inicial; y después, al reincorporarme, ya al inicio del segundo mandato) ha estado signada por mi esperanza de que ese proyecto pueda convertirse en el mecanismo de coordinación que permita a todas las fuerzas pro democracia de Cuba juntarse sobre bases de pluralismo y equidad, sin predominio injusto de alguna de ellas sobre las demás.

Por desgracia, la experiencia que he tenido recientemente por mi actividad dentro de la Agenda, me ha convencido de que esa coalición ha perdido la posibilidad de convertirse en ese mecanismo de unidad dentro de la diversidad.

En esas condiciones, no considero posible seguir prestando mi concurso a los trabajos de la Agenda.

Por ese motivo presento por este medio la renuncia a mi condición de miembro del Secretariado Pro Tempore y de representante nacional de la Agenda para la Transición Cubana.

Atentamente,
René Gómez Manzano

Según Mariela Castro, en Cuba existe libertad de expresión, pero no de prensa

Cuba/ Vivir en el pueblo sin ver las casas

mariela

 
Cubamatinal/ En un país con cientos de prisioneros políticos por el “delito de opinión”, enmascaradas las causas tras las mil y una trampas del código penal cubano, la hija del dictador-gobernante cubano, confunde a todas luces “sus libertades” con las del resto de la población. La noticia a continuación.
Santo Domingo, 16 de septiembre/ Ansa Latina/ Mariela Castro, hija del presidente cubano, Raúl Castro, reconoció que En Cuba “hay libertad de expresión, pero no de prensa”.

Aceptó que han habido avances en la prensa diaria escrita, “incluyendo el Granma (órgano oficial del Partido Comunista), pero de una forma tibia”, precisó Mariela, que visita el país invitada por el Consejo Presidencial del SIDA (COPRESIDA).

La actual directora del Centro de Educación Sexual de Cuba comentó que la radio y televisión en su país crecieron mucho en cobertura y en diversidad, pero aún necesitan ser más críticos con la realidad.

Resaltó el rol de las revistas y otras publicaciones académicas que han sostenido una mayor profundidad con la problemática social, económica y política cubana.

En conversación con ANSA, Mariela Castro declaró que no ha vuelto a ver su tío Fidel Castro desde que abandonó el poder por su enfermedad.

El místico arte de fabricar espadas

Cultura/ Oficio artesano

espada

Cubamatinal/ Un artesano taiwanés nos cuenta sus secretos y una historia de búsqueda y aprendizaje que roza lo sobrenatural, que lo llevó a producir las hojas más duras y a la vez flexibles del mundo.

Por Matthew Robertson

Taipei, 16 de septiembre/ La Gran Época/ Mientras Chen Shih-Tsung  se sienta en un sofá de su departamento al sur de Taipei, detrás de él descansan en bastidores de madera decenas de miles de dólares en acero de alta aleación,  todos de su propia creación.  Él es la única persona en el mundo que elabora este tipo de espadas.

Chen es famoso en el mundo de las artes marciales chinas; habiendo crecido con novelas de artes marciales -el equivalente chino a los caballeros andantes- poco a poco desarrolló el deseo de convertirse en un fabricante de espadas de verdad.  Le tomó ocho años y una enorme suma de dinero realizar este sueño. Él es la primera persona en recrear en los tiempos modernos esta clase de espadas que, se cree, fueron utilizadas en la antigua China, y ahora está pasando este arte a sus hijos.

Con más de 60 años, alto, delgado y animado, Chen se sienta al borde del sillón, gesticulando y explicando su vida dedicada a la búsqueda de leyendas transmitidas a través de novelas de artes marciales.

Una búsqueda mística

Chen pasó largos años trabajando en un concesionario de autos usados, amasando silenciosamente su fortuna.  Al mismo tiempo, leía vorazmente y viajaba extensamente en búsqueda de la tradición de los espadachines.  Las leyendas hablaban de manuales que detallaban las técnicas para construir las infalibles espadas sagradas.  Pero en ningún lado encontró nada específico; durante la Revolución Cultural, los comunistas quemaron muchos de los libros que documentaban tales tradiciones.  No obstante, aprendió mucho en general y, con el paso de los años, lentamente comenzó a experimentar por sí mismo el arte de la fabricación de espadas.

Escuchar las historias de Chen es como meterse en algunas de las novelas de artes marciales que él acostumbraba leer. En algún punto de sus tantos viajes descubrió que todas las espadas antiguas se hacían mediante la fundición de meteoritos –lo que ahora es imposible, ya que no caen tantos como hace miles de años, y de todos modos el hombre moderno no sabe cómo hacían los antiguos para convertirlos en espadas. 
También cuenta que las espadas que él fabrica tienen poderes especiales, y que los primeros que le enseñaron cómo fabricarlas fueron unos seres celestiales que lo visitaron en sueños. La primera parte del libro que escribió es “Palabras del ermitaño púrpura de la Escuela Celestial Hao Yuan”. El ermitaño púrpura le explicó el proceso de moldeado de espadas como uno que puede “sobresaltar al universo y conmover a los dioses”. Solamente un maestro puede desactivar los poderes mágicos escondidos en ellas, escribe el ermitaño.

Antes de lograr su primer espada, Chen tuvo un sueño extremadamente vívido.  Luces, deidades y seres celestiales se presentaron ante sus ojos en un despliegue de resplandor.  Se comunicaron con él sin necesidad de palabras, y le mostraron cómo hacer las espadas.  Esa no fue la única vez que tuvo estas visiones. Cuando estaba en su taller hubo deidades que aparecieron a su lado y le dieron instrucciones. Pero no quiere dar muchos detalles de las escenas, porque según él la gente moderna no lo creería.

A diferencia de los forjadores de espadas de la China feudal, la producción de Chen es considerable.  A menudo hace diez espadas de una vez, porque mientras una se enfría él trabaja en la siguiente; cuando el acero de una hoja se calienta mucho con el uso del esmeril, él pasa a la siguiente.

Chen necesita una combinación de aceros de alta calidad para la fabricación de sus espadas.  Estas tienen que ser extremadamente fuertes –con una dureza de entre 58 y 65 en la escala Rockwell.  Esta escala es comúnmente usada para medir la dureza de los metales, y fue desarrollada en los Estados Unidos a principios del siglo 20.  La dureza de un cincel o un hacha comunes oscila entre 40 y 45, esto nos da la idea de la dureza de las espadas de Chen. Estas pueden partir una roca en dos.

El costo prohibitivo de los materiales y de la producción de las barras es uno de los factores por los cuales Chen es la única persona que las elabora. Otros pueden hacer sus espadas calentando manualmente los materiales y luego dándoles forma con un martillo, ya sea a mano o con la ayuda de una máquina, y después las afilan, pero las espadas hechas de esta manera no se pueden comparar con las que Chen produce.

Esto está relacionado con la composición del material. Le tomó ocho años a Chen para dar con la fórmula de sus espadas, y desde entonces no la ha modificado.  La espada necesita ser extremadamente fuerte y flexible (durante la entrevista, Chen sacó una espada del armario y la flexionó más de 60º).  Las que son calentadas manualmente bajo la llama directa y luego se les da la forma no son tan fuertes como las de Chen, forjadas en un horno de alta tecnología en una moderna fábrica de acero.

Escenario interior

Para fabricar las espadas, el corazón debe estar increíblemente tranquilo, explica Chen. Él se sienta en meditación durante una hora antes de comenzar a afilar.  Moldear esta clase de espadas tiene un elemento espiritual y humano irreemplazable. Uno de los pasos más laboriosos en el proceso es convertir las barras de acero en hojas con la ayuda de un afilador giratorio.

Toda la afilación se realiza en un rancho suyo del campo.  Al igual que un artista en plena inspiración, él trabaja durante 20 horas seguidas, deteniéndose solamente para comer, tomar agua o ir al baño.  En este punto, toda la responsabilidad recae sobre la “sensación manual”, algo que solamente puede logarse con la experiencia.

Todo el proceso debe completarse de una vez.  Una vez que se pierde el sentimiento, el artesano no podrá recuperarlo nunca.

La transformación de las barras de  acero en espadas requiere una precisión increíble.  Si el eje no está centrado o exactamente recto, o si uno de los bordes se corta muy profundo, el trabajo queda arruinado.  El calor también puede poner en peligro a la hoja.

Afilar un trozo de metal en una piedra giratoria hace que este se caliente mucho, y el calor causa que el acero se expanda; si la barra se expande mucho se deformará y no servirá para nada.  Aquí también el elemento humano juega un papel muy importante, porque no hay una fórmula para lidiar con la expansión térmica en la fabricación de espadas.  Esto recae en la habilidad y la experiencia, que toman años de práctica.

Afilar la espada es solamente la mitad de la historia. Después del pulido, el lustrado, y de darles un mango y una vaina, comienza otro proceso. Esto es lo que hace que una espada valiosa se transforme en una invaluable.

Cada día, el espadero debe frotar la espada con un paño.  Esto genera calor, y la estructura molecular del acero cambia con el calor causado por la fricción.  Dos o tres años frotándola diariamente estabiliza la estructura del acero; comienzan a haber reflejos azules en la superficie. En ese momento la espada ya no se oxidará, y ya no hace falta más mantenimiento.

La fricción funciona debido a un simple principio químico. “Los materiales de hierro y acero se oxidan al entrar en contacto con el aire porque el aire tiene humedad”, explica Chen. “El metal absorbe la humedad del aire a través de los poros y luego la combina con el cristal del metal, lo que provoca un cambio químico que causa el óxido. Diciéndolo de otra manera, el hierro y el acero no se oxidan si no tienen poros”.

La única manera de deshacerse de los poros es frotar el acero hasta que se caliente, provocando que la pequeña cantidad de aluminio en él se derrita.  Ya que el aluminio tiene un punto de fusión bajo, saldrá a la superficie y se derretirá, tapando los poros.  Toma muchos años conseguir esto plenamente.

Chen está en el proceso de enseñar a sus hijos cómo afilar espadas y dejará sobre ellos la responsabilidad de continuar la tradición.

Es una gran carga. La tradición de fabricar espadas significa mucho para Chen. “El valor de una pieza maestra no puede calcularse en términos monetarios”, explica. “Es un tesoro invaluable que deben heredar las generaciones futuras para que lo admiren y aprecien”.

Sorprendentes declaraciones de cantautor cubano

Cultura/ Un concierto controvertido

amauri perez 

Cubamatinal/ El cantante cubano Amaury Pérez, que participará el domingo en el concierto de Juanes, dijo que se debería permitir actuar en la isla a los artistas exiliados y criticó la notoria detención en La Habana de un hombre embriagado que se quejó del hambre general, calificando su encarcelamiento de ‘‘un grave error”.

Por Juan O. Tamayo 

Miami, 16 de septiembre/ El Nuevo Herald/ Los comentarios de Pérez, en una entrevista telefónica el martes con el presentador de televisión Oscar Haza, sorprendieron, ya que se trata de un firme defensor del gobierno de Fidel Castro. En otra entrevista reciente, Pérez afirmó que rezaba todas las noches por la salud de éste.

Amaury Pérez ayudó a organizar el concierto del rockero colombiano Juanes, que ha sido criticado por algunos cubanoamericanos que afirman que será politizado por el gobierno comunista de la isla, y que no incluye a ningún cantante cubano del exilio. Pérez también cantará en el concierto.

Al preguntársele si estaba a favor de que Olga Guillot y Mike Porcel — músicos cubanos exiliados que han criticado fuertemente al gobierno — actuaran en La Habana, Pérez respondió: ‘‘Por supuesto que sí. Esa ha sido mi posición todo este tiempo. En ese exilio hay muchos que son viejos y queridos amigos míos. ¿Por qué no? Todos somos cubanos”.

Añadió que el gobierno cubano ha cumplido todas las solicitudes de Juanes para asegurar que el concierto no tenga matiz político alguno.

“Nunca he visto a Cuba decir que sí con tanta nobleza. Cada vez que se pidió algo, ha sido ‘sí, sí, sí”’.

En otro comentario sorpresivo, Pérez criticó el caso de Juan Carlos González Marco, conocido como Pánfilo, un habanero condenado a dos años de cárcel por haber aparecido en un popular video de YouTube quejándose, al parecer ebrio, del hambre generalizada en la isla.

“Me parece un error encarcelar a Pánfilo”, recalcó. “Me parece realmente un grave error y tengo la esperanza de que se rectifique pronto”.

Pérez agregó que ve con frecuencia el programa de entrevistas de Oscar Haza, A Mano Limpia, transmitido de lunes a viernes por el Canal 41 América TeVé, que recibe por satélite y que, reconoció, es algo ilegal en Cuba.

“Yo defiendo, no sólo para mí, sino para todos los cubanos, la libertad de información y el derecho al libre intercambio de ideas”, declaró durante la entrevista, de 25 minutos.

En otro momento de la conversación, Haza le preguntó a Pérez sobre un reportaje de la agencia EFE que le atribuía haber dicho que el concierto de Juanes sería “una ventana” para Cuba que podría crecer hasta convertirse “en una puerta, un portón y una marea que no habrá quien la pare”.

Ha habido alguna especulación de que la juventud cubana, gran parte de la cual se sabe que está profundamente frustrada con el sistema de la isla, trate de aprovechar la atención internacional sobre el concierto para expresar su descontento.

“Yo dije eso como un ejemplo del intercambio entre los pueblos, como el aire fresco del Caribe que va de un lugar al otro”, aclaró Pérez.

“No fue una metáfora”.

Mientras tanto, cinco grupos de exiliados en Miami criticaron el concierto “Paz sin fronteras” de Juanes en una carta que expresa que la promesa de que éste será un evento apolítico es sólo un “chiste inaceptable”.

“Será una paz de garrote y estate quieto”, reza la carta del Partido Liberal de Cuba, la Junta Patriótica Cubana, la Asociación de Músicos Cubanos Libres en el Exilio, la Patriótica José Martí, y el Instituto Panamericano por la Democracia.

Otro grupo exiliado, Vigilia Mambisa, anunció que usará el domingo una aplanadora de dos toneladas para destruir discos compactos de los artistas que participarán en el concierto de Juanes.

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