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Archivo para 13. Septiembre 2009

Muere Juan Almeida Bosque

 Cuba/ De la vieja guardia totalitaria

Cubamatinal/ El fallecimiento de Juan Almeida Bosque, comandante de la Revolución y vicepresidente del Consejo de Estado, marca una baja sensible de la generación histórica de la revolución cubana, encabezada por los hermanos Fidel y Raúl Castro.

La Habana, 12 de septiembre/ AFP/ Estos son los principales dirigentes de la vieja guardia del gobierno comunista, además de Fidel Castro, de 83 años, y retirado del poder por enfermedad, y del presidente Raúl Castro, cinco años menor, que sucedió al poder en julio del 2006:

* José Ramón Machado: Número dos de Cuba. Médico, de 78 años. Ocupa desde 1990 el estratégico puesto de organizador del Partido Comunista de Cuba (PCC), del cual es también miembro del Buró Político y del Secretariado. Primer vicepresidente de los Consejos de Estado y Ministros.

* Ramiro Valdés: Comandante de la Revolución, de 77 años. Miembro del Buró Político y del Consejo de Estado. Ministro de Informática y Comunicaciones.

* Guillermo García: Comandante de la Revolución, de 81 años.

* José Ramón Balaguer: Médico de 77 años, dirigente histórico. Miembro del Buró Político, vicepresidente del Consejo de Estado y ministro de Salud.

* Abelardo Colomé Ibarra: Miembro del Buró Político, de 70 años. General de Cuerpo de Ejército, vicepresidente del Consejo de Estado y ministro del Interior.

* Julio Casas Regueiro: General de Cuerpo de Ejército, de 73 años. Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Miembro del Buró Político y vicepresidente del Consejo de Estado.

* Leopoldo Cintra: Número dos del Ministerio de las FAR. Miembro del Buró Político y del Consejo de Estado. General de Cuerpo de Ejército y jefe del Ejército Occidental. Tiene 68 años.

* Ulises Rosales: General, de 67 años. Miembro del Buró Político y ministro del Azúcar. Fue jefe de Estado Mayor de las FAR. Ministro de Agricultura.

Sepsa habla español

Cuba/ La viga del ojo propio

Cubamatinal/ Recientemente, Mesa Redonda desde la televisión oficial, dedicó una de sus emisiones al análisis de la empresa norteamericana de protección, Black Water. Luego de enjuiciarla duramente se dijo, entre otras cosas, que es un ‘ejército particular’ creado y armado por un multimillonario proveniente de sectores ‘fundamentalistas cristianos derechistas’.

Por Juan González Febles

La Habana, 13 de septiembre/ PD/ Mesa Redonda a través de sus panelistas de plantilla, se refirió al peligro que representan estos ‘ejércitos mercenarios particulares’. Se argumentó de forma prolija que su actuación al ‘margen de la ley’, podría representar un peligro latente fuerte para la ‘legalidad’ en el vecino país.

El caso es que en Cuba existen varias empresas de ese tipo. La más emblemática entre todas, aunque no la única, es Sepsa. La empresa de Servicios Especiales de Protección y Seguridad S.A., más conocida por su sigla Sepsa, es un gigante corporativo creado por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés.

Sepsa, al igual que su homóloga norteamericana, selecciona preferentemente a personas con entrenamiento militar. Esto en Cuba, quiere decir que se nutre esencialmente con licenciados de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior. Si ahondamos en las semejanzas, fue fundada por un ‘fundamentalista castrista ateo’. También representa un peligro serio para la legalidad.

Sepsa posee tiendas especializadas donde venden desde cerraduras, alarmas, candados, etc., hasta, armas blancas altamente especializadas. Esto comprende una amplia variedad de cuchillos de caza, de pesca, de pesca submarina, etc. Gracias a estas tiendas, los matadores, una suerte de asesinos por contrato y una amplia gama de hampones o ‘elementos anti sociales’, como suelen ser llamados por los medios oficiales, se han surtido de armas blancas de excelente calidad.

Sepsa se ocupa de la protección de hoteles y otras instalaciones turísticas, de los negocios corporativos, de las embajadas y en contados casos, del sector residencial.

En relación con su desempeño en las embajadas, han procedido a la detención y arresto de periodistas independientes a la salida del centro de Internet que funciona en la Sección de Intereses de Norte América (SINA). Esto se ha producido sin que el personal consular norteamericano haya formulado alguna queja o solicitado de alguna forma, semejante ‘servicio’.

Este ‘ejército mercenario particular’, se ocupa en ocasiones del traslado de activos y de la recaudación de las tiendas recaudadoras de divisas. Cuando asumen estas funciones, se comportan como pistoleros del viejo oeste norteamericano. Esto se traduce en que cierran la calle, impiden el paso de peatones y detienen cualquier servicio que reciba la población en ese momento.

El ejército corporativo castrista o ramirista, posee vehículos blindados y carros patrulleros con sirena y con todos los atributos de un coche de la policía regular o de la policía de Seguridad del Estado. Algunos opinan que los Sepsa están mejor equipados.

En fin, el ejército privado Sepsa fue armado por un militar que podría en justicia ser conceptuado como un ‘castrista fundamentalista de izquierda’, a quien medios especializados internacionales atribuyen la categoría de millonario. Sepsa también posee potencial para calificar como un peligro cierto para la legalidad. Su diferencia con Black Water es que Sepsa habla español.

Los dilemas de la servidumbre

Economía/ ¿Sindicatos o tropa de choque totalitaria?

Cubamatinal/ Los dirigentes sindicales de la provincia de Santiago de Cuba ya tienen la tropa lista para acometer las tareas encomendadas por el partido comunista. Son en total 40 mil trabajadores que librarán una “guerra sin cuartel” contra los atrasos en la construcción de viviendas, la baja productividad en la agricultura y las deficientes labores de higienización.

 Por Jorge Olivera Castillo

La Habana, 13 de septiembre/ Sindical Press/ En los próximos días el proletariado santiaguero debe volcarse hacia los sitios previstos en el plan de apoyo a las tareas priorizadas de la producción y los servicios como ha ordenado Raúl Castro en sus parcas intervenciones desde su investidura en calidad de Jefe de Estado y Gobierno.

El aporte “voluntario” de los convocados consiste en laborar ocho horas los fines de semana en el lugar que determinen los organizadores.

Otra vez  el voluntarismo y la masividad vuelven a la palestra como paliativos a un sistema  necesitado de recambios en vez de trivialidades terapéuticas que terminan por agravar tanto los síntomas como las consecuencias de  la festinada  aplicación de políticas obsoletas.

Continuar  optando por métodos mecanicistas y otras estrategias sin puntos de contacto con la realidad objetiva es insistir en un disparate donde se malgastan las fuerzas productivas y definitivamente se fortifican los anillos del círculo vicioso  que abarca a todo el tejido social del país.

Por infinidad de experiencias, los resultados serán mínimos o desastrosos. No es posible esperar cifras de éxito en un procedimiento más identificado con el siglo XIX que con los tiempos actuales.

Todo este diseño responde a motivaciones que privilegian el control social y la probidad ideológica al menos en las apariencias. Nada hay en el sentido de lograr tan siquiera discretos pasos en la búsqueda de parámetros que incidan en un salto cualitativo en el plano de la eficiencia.

El desgaste a partir de los altos niveles de ideologización obliga a repetir la fórmula consistente en el uso de elementos prácticos y simbólicos que legitimen el sistema.

Tanto las coartadas patrióticas como las recurrentes movilizaciones son dos aristas de la estrategia con las que el poder consigue optimizar su funcionamiento al rebajar los costos que supondría una represión más directa en el logro de sus fines dictatoriales.

También es preciso apuntar que estos movimientos masivos de trabajadores sirven como poleas de transmisión para comprometer al resto de los colectivos labores a asumir tareas similares. De esta manera se consigue dar una imagen de apoyo irrestricto de la clase obrera al proceso revolucionario.

Cualquier discrepancia con los métodos empleados por el régimen se diluye en un mar de lealtades arrancadas con sutiles acciones coercitivas, pero que parecen surgidas de la espontaneidad. 

El considerable grado de representatividad en los trabajos voluntarios que el poder convoca  termina desvalorizando las apreciaciones críticas que pudiesen surgir. Sencillamente hay que vivir en Cuba o haber padecido el rigor de un estado totalitario, al margen de culturas y geografías, para comprender el por qué de la aberrante dimensión del servilismo.

Salirse del rebaño no es imposible, pero es una decisión que demanda un precio que muy pocos están dispuesto a pagar.

La secretaria general de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en la provincia de Santiago de Cuba, Rosa Lidia Torres León, sabe que no afronta ninguna dificultad para reunir a las 40 mil personas.

Todos estarán temprano cada sábado y domingo a la espera de que le asignen su trabajo.

Después darán rienda suelta a las diatribas y a los lamentos.

“Imagínate, si no voy me busco lo desagradable”. Ese es un adelanto de las frases que al regreso rebotarán en las paredes del hogar.

Para reforzar el carácter patriótico de la tarea y por consiguiente la obligatoriedad en la asistencia,  el contingente lleva por nombre Aniversario 50 del Triunfo de la Revolución.

¿Quiénes son los valientes que se van a quedar durmiendo los fines de semana?

Alcohol VS disidencia

Opinión/ Alertas necesarias

 

Cubamatinal/ Entre las obligaciones de los Equipos Multi Disciplinarios (EMD) de los órganos represivos está el describirles a los oficiales operativos las denominadas “fortalezas” y “debilidades” de los opositores a los cuales reprimen. O sea, se refieren a las actitudes conductuales que puedan ser usadas para neutralizar a los opositores.

Por Guillermo Fariñas

Santa Clara, 13 de septiembre/ PD/ Una de los aspectos más seguidos es conocer al detalle los llamados “hábitos tóxicos” de aquellos que se atreven a desafiar el totalitarismo castrista. Es decir, saber si los escrutados fuman, ingieren bebidas alcohólicas, toman café o se drogan.

La Chirusa, Villa Clara, 10 de septiembre de 2009 (PD) “En este negocio nuestro vale todo”, le gustaba afirmar al hoy cuasi desaparecido general de división del Ministerio del Interior, Germán Barreiro Caramé, cuando en 1980 impartía conferencias a un grupo de pre-cadetes.

Por lo general, la inmensa mayoría de todos aquellos afrontan al totalitarismo son individuos que poseen hábitos tóxicos considerados leves, como fumar o tomar café (sin este último no fueran buenos cubanos). También constituyen una minoría a los que les gusta darse unos tragos. No conozco a ninguno que consuma drogas psicotrópicas.

La ingestión de alcohol disminuye la rapidez en las reacciones de todo ser humano y durante cierto tiempo los desinhibe en su comportamiento. Estos son aspectos científicamente demostrados por estudiosos y que son conocidos por aquellos que ostentan grados científicos y trabajan para la policía política.

No se trata de abolir de golpe y porrazo la costumbre de beber en los disidentes que les gusta hacerlo como modo relajación ante las constantes tensiones. Siempre que se tome cualquier bebida alcohólica y se sea capaz de mantener la cordura, eso no es criticable, claro, sin llegar a ser un dipsómano o una dipsómana de bibliografía.

Solo un detalle es preocupante en estos casos y es que quienes encaran de un modo público y abierto a la fuerza represiva castrista, no son ciudadanos comunes y corrientes. Quiéranlo o no, permanecen constantemente chequeados por los oficiales de la Seguridad del Estado hasta en sus más íntimos pormenores. Debido a eso se hace aconsejable no ingerir bebidas en lugares públicos con regularidad, pues de hacerlo así, pueden ser orquestadas contra ellos provocaciones por parte de los represores. Y lo doloroso de todo esto, es que pudieran incoarle figuras delictivas comunes para de esa manera disminuir el capital y prestigio internacional con que cuente.

Sería innecesario mencionar en este artículo los casos de reconocidos opositores pacíficos que fueron complicados en delitos comunes bajo los efectos del alcohol. Pero estos ejemplos deben dar la medida a quienes luchan con métodos no violentos contra el castrismo que unos inescrupulosos represores siempre están al acecho.

Es mucho mejor tomar algunos tragos de ron, vino o cerveza dentro de las respectivas viviendas, sin temor alguno, que salir a disfrutar a sitios públicos. No se les debe servir en bandeja de plata la libertad de los disidentes a sus represores.

Sería bueno que algunos prestigiosos opositores cívicos dentro de la isla interioricen que la Patria los necesita en la calle y en la ejecución de proyectos para derrocar de forma incruenta al totalitarismo fidelista. Estos acreditados oponentes deben recordar las palabras del fallecido Gustavo Arcos Bergnes: “La ingestión de alcohol es contraria a hacer disidencia”.

Morales anuncia compra de avión presidencial en Rusia

Latinoamérica/ Bolivia

Cubamatinal/ Rusia sigue haciendo su agosto en latinoamérica, esta vez las agencias nos traen la información de la compra de un avión presidencial ( al estilo Air Force One) por parte del mandatario Evo Morales. Hace pocos años en la haitianizada Cuba se adquirieron dos de estas  lujosas ¡y caras! aeronaves,  por la vía de incrementar en varios puntos la deuda externa nacional. Chávez a su vez se empeña en hacer más ricas a las empresas suministradoras de armamento rusas - por cierto no sólo a ellas- en fin, mientras más se degradan las economías latinoaméricanas bajo la ola populista-totalitaria, más se enriquecen aquellos que no han dejado de ver en la zona un área de fácil expansión. ¡Que Dios nos coja confesados!

La Paz, Bolivia, 12 de septiembre/ AP/ El presidente Evo Morales anunció el sábado que decidió comprar un avión presidencial a Rusia debido a que su colega ruso Dmitry Medvedev ofreció la instalación en Bolivia de un centro de mantenimiento de aviones hechos en ese país.

“Ya decidimos en el gabinete la compra de un avión presidencial, será un avión de Rusia, todo porque su embajador en Bolivia [Leonid Goluveb] me trae un mensaje del presidente de Rusia y me dice: que si compran un avión de Rusia ellos van implementar en Bolivia un centro de mantenimiento de aviones rusos”, dijo Morales en la entrega de cuatro aviones para la Fuerza Aérea Boliviana, en la región central de Cochabamba.

El ministro de Defensa Walker San Miguel informó recientemente que Bolivia acordó con Rusia la compra de un avión presidencial y equipamiento militar y de logística con un crédito inicial de $100 millones.

Indicó que el avión presidencial sería un aparato Antonov, equipada con teléfono satelital, internet y una sala de reuniones y tendrá un costo de $30 millones.

Sin embargo, Morales explicó que él estaba posponiendo la compra de un avión presidencial pero por la oferta del embajador de Rusia que Bolivia “sería el primer centro de mantenimiento de aviones rusos en Sudamérica” pero no se refirió a la compra de equipo logístico.

“Yo siento la importancia que tiene este centro de mantenimiento de aviones… me pregunté ¿Por qué han escogido el país?. Claro [porque] Bolivia es el corazón de Sudamérica”, añadió.

A principios de año Morales viajó a Rusia donde firmó con Medvedev un amplio acuerdo de cooperación que incluye el área de seguridad a través de un crédito.

El actual avión presidencial data de los año 70 y es un jet Sabre pequeño de fabricación estadounidense que en los últimos meses ha presentado problemas, hace dos meses Morales se vio obligado a retornar al país debido a una falla técnica cuando se dirigía de Caracas a Nueva York para participar de la asamblea de las Naciones Unidas.

Morales utiliza para sus desplazamientos internos dos helicópteros súper Puma prestados por su par venezolano Hugo Chávez.

Muerto a tiros, alcalde opositor en Venezuela

Latinoamérica/ Venezuela

Cubamatinal/ El alcalde de una población en el estado occidental venezolano de Táchira fue asesinado a balazos en su casa la tarde del sábado, dijo la policía federal.

Caracas, 13 de septiembre/ AP/ Atacantes no identificados dispararon contra Lluvane Alvarez, alcalde del municipio de Panamericano, que militaba en la oposición al gobierno del presidente Hugo Chávez, cuando entraba a su casa, informó el jefe de policía Wilmer Flores Trossel.

Las autoridades investigaban el homicidio para identificar a los responsables, dijo Flores Trossel a la televisión estatal.

Alvarez militaba en el partido opositor Copei, que publicó un mensaje en su blog en que lamentó la muerte del funcionario y pidió a las autoridades que aclaren las circunstancias de su muerte.

El estado de Táchira está en la frontera con Colombia.

Micheletti le dice a EE.UU. que no dará un paso atrás aunque le hayan quitado visa

Latinoamérica/ Honduras

 Micheletti le dice a EE.UU. que no dará ...

Cubamatinal/ El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, le respondió hoy a EE.UU. que aunque le hayan quitado la visa para ingresar a ese país se mantiene en su posición de no permitir el regreso al poder del depuesto gobernante, Manuel Zelaya.

 Tegucigalpa, 13 de septiembre/ EFE/ “No vamos a dar un paso atrás. Los hondureños tenemos dignidad, así que esa situación yo (la) acepto, respeto la decisión del Gobierno norteamericano de suspender la visa”, subrayó Micheletti al confirmar que Washington le vedó el ingreso a Estados Unidos.

EE.UU. también le suspendió la visa al canciller, Carlos López; a 14 magistrados de la Corte Suprema de Justicia y a varios empresarios, según indicó a periodistas la diputada Marcia Villeda, cercana colaboradora de Micheletti.

Villeda manifestó que ella también fue notificada ayer, viernes, por el Consulado de Estados Unidos en Tegucigalpa, de que le fue suspendido cualquier tipo de visa que tenga para ingresar a ese país.

Según versiones extraoficiales de prensa, Estados Unidos habría incluido en la cancelación de visas a la vicecanciller hondureña, Martha Lorena Alvarado, quien dijo escuetamente a Efe: “hasta ahora no me han notificado nada”.

Luego del golpe de Estado contra Zelaya, EE.UU. le revocó la visa al presidente del Parlamento, José Alfredo Saavedra; al ministro de Defensa, Adolfo Sevilla; al comisionado de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, y al magistrado del poder judicial Tomás Arita.

Micheletti, quien fue designado presidente por el Parlamento el mismo día que Zelaya fue derrocado, considera que los Estados Unidos “no han comprendido bajo ninguna circunstancia que los hondureños no queremos retroceder en posiciones políticas a las que nos estaba llevando el señor Zelaya y el grupo de adláteres que él tiene”.

A ese grupo se suman “Hugo Chávez (presidente de Venezuela), que también es el jefe político de este señor (Zelaya), acotó Micheletti.

La cancelación de la visa “es parte de la presión que está ejerciendo Estados Unidos contra nuestro país”, acotó el gobernante interino, quien además reiteró que no le preocupan las decisiones de Washington.

“Nosotros estamos aquí tranquilos, nosotros no estamos preocupados, sabíamos que esto venía, que se ha montado una campaña en Estados Unidos en contra de este país y aceptamos con toda la dignidad, con toda la altura y sin el menor rencor ni molestia con Estados Unidos”, enfatizó.

La diputada Marcia Villeda dijo que la revocación de visas es una decisión que “sabíamos que iba a ocurrir” porque Manuel Zelaya no ha sido restituido en el poder.

Las decisiones de Washington “no son de trascendencia, ni de mucha importancia”, sostuvo, aunque “lo que sí lamentamos es el recorte de ayuda y limitación de fondos que afectarán a sectores pobres de hondureños”, añadió.

El dirigente popular y de un sector de los maestros, Sergio Rivera, dijo a Efe que con la decisión de Estados Unidos “se confirma que este Gobierno golpista va hacia su final”.

“Hay un canciller interno que no puede salir a ningún país del mundo, ya que se vienen endureciendo medidas para los golpistas. Para ellos eso es doloroso porque gozan de muchos privilegios en Estados Unidos, donde tienen cuentas bancarias y propiedades”, subrayó Rivera.

En su opinión, EE.UU. debe incluir en la lista de cancelación de visas a “reconocidos empresarios y periodistas que también apoyaron el golpe de Estado”.

El movimiento de resistencia popular que exige la restitución de Zelaya recordó hoy los 77 días de su derrocamiento con una jornada cultural en la Plaza Cuba, en el extremo oriental de Tegucigalpa, adonde asistieron centenares de manifestantes, algunos de ellos acompañados de hijos de corta edad.

La jornada inició con la presentación de la obra “El generalito”, del chileno Jorge Díaz, escrita durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

El director de la obra, Tito Ochoa, con 30 años de experiencia en teatro, indicó a Efe que con el golpe de Estado “han resurgido las actividades teatrales, musicales y pictóricas exigiendo el retorno del orden constitucional”.

Agregó que la mayoría de los artistas conscientes “estamos incorporados contra el golpe de Estado” y que en el caso del teatro, “siempre ha estado a favor de las causas populares y hoy no ha sido la excepción”.

“El generalito” trata sobre un militar que intenta dominar a su pueblo haciendo que todas las personas marchen de rodillas y se vistan de negro, recordó Ochoa, quien estudió arte en Checoslovaquia y vivido en Colombia.

Empresarios de EEUU ponen sus ojos en Cuba

Economía/ ¡Bienvenido Mr. Marshall!

   

Cubamatinal/ A primera vista, el potencial de negocios de Cuba no puede ser más brillante: un embargo de casi 50 años ha hecho que la isla, a sólo 90 millas de las costas de la Florida, necesite desesperadamente casi todos los bienes y servicios que una compañía estadounidense puede ofrecer.

Por  Jim Wyss y John Dorschner

Miami, 12 de septiembre/ The Miami Herald/ Pero también hay otra realidad: la de un país en quiebra con una infraestructura ruinosa y una economía estrangulada por un gobierno autoritario.

Sin embargo, esa contradicción no ha impedido que los empresarios se preparen para el levantamiento del embargo o traten de aprovechar las oportunidades de negocios que la ley de embargo autoriza.

Las empresas de turismo y telecomunicaciones se han visto estimuladas por normas recientes que prometen un mayor acceso; las empresas de gestión de puertos y perforación de petróleo se preparan para grandes posibilidades, y los abogados y asesores están listos para entrar en acción.

“Todos los sectores serán importantes”, declaró Richard Waltzer, presidente de Havana Group, una firma asesora que asiste a las empresas estadounidenses a prepararse para el levantamiento de las sanciones. “[Cuba] es una isla sin desarrollo”.

Pero a corto plazo, amplió Waltzer, “la construcción de hoteles e infraestructura turística será la nueva economía de Cuba”.

Con sus hermosas playas, bella arquitectura colonial y artistas del fama mundial, no es difícil imaginar la isla como una meca turística.

Para Cuba, más visitantes extranjeros representarían los rápidos ingresos que necesita para resucitar su economía.

La isla recibió 2.3 millones de turistas en el 2008, según la Organización Caribeña del Turismo.

Si Estados Unidos eliminara completamente las restricciones a los viajes –y Cuba muestra ser tan atractiva para los turistas estadounidenses como Jamaica, República Dominicana o México– la isla pudiera esperar un millón de turistas adicionales todos los años.

Una simple curiosidad –ver Oldsmobiles de 1958 y enormes retratos del Che en los edificios– pudiera atraer a muchos, comentó Damián Hernández, experto en asuntos cubanos y proboste del Purchase College de la Universidad Estatal de Nueva York.

“El mayor impacto, el que más rápido se haría sentir, después que se elimine el embargo sería el turismo”, afirmó.

Pero no está claro si Cuba puede enfrentar una nueva ola de turistas. La isla tiene alrededor de 50,000 habitaciones de hotel, cantidad similar a la que tiene Miami-Dade, según un informe publicado por el Comité sobre Cuba de la Cámara de Comercio del Gran Miami.

Aunque se han implementado algunas mejoras, la infraestructura telefónica, eléctrica y de agua potable está en ruinas.

La atmósfera del Viejo Mundo de la isla es parte de su encanto, pero muchos turistas también buscan instalaciones y servicios modernos, aseguró Mark Watson, un canadiense de 30 años que visitó Cuba recientemente.

En comparación con otros destinos turísticos caribeños, encontró la comida mediocre, los precios demasiado altos y el hotel, el Habana Libre –donde las habitaciones cuestan un mínimo de $168 la noche– viejo y desatendido.

“No me pesa haber venido”, subrayó. “Pero no pienso regresar”.

Los problemas de infraestructura no ahuyentan a los turistas sino que paralizan el crecimiento de otras empresas turísticas, señaló Tim Gallagher, vicepresidente de Relaciones Públicas de Carnival Cruise Lines.

“Uno puede llevar gente a las islas pero tienen que poseer modos de transportarla cuando estén allí y poder llevarla de giras y paseos”, declaró desde las oficinas de la compañía en Miami. “Cuando Cuba se abra le va a llevar un tiempo poder organizar todo eso”.

Gallagher afirmó que Carnival desarrollará una estrategia cuando las visitas a la isla sean viables. “La gente ha estado diciendo que Cuba se va a abrir desde hace muchos años, pero nadie sabe realmente cuándo va a suceder”, dijo. “Cuando suceda, ciertamente estaremos interesados”.

Pero superar los problemas de infraestructura no es fácil.

“Es el problema del huevo y la gallina”, aseguró Jorge Piñón, veterano analista de asuntos cubanos. “Cuba necesita infraestructura para atraer inversionistas, pero no puede arreglar su infraestructura hasta que no tenga inversionistas”.

Una forma de superar ese obstáculo es con negocios autosuficientes, dijo Leo Guzmán, fundador del banco de inversiones Guzman and Co., y ex miembro del directorio de la Corporación de Garantía de Beneficios de Pensión.

El clima de Cuba, su cercanía a EEUU y la abundancia de médicos y enfermeras pudiera hacerla ideal para los retirados cubanoamericanos y los que necesiten atención a largo plazo, explicó.

Ese tipo de actividad también pudieran tener más probabilidades de ser autorizada por el gobierno cubano, agregó.

Las autoridades cubanas “quisieran a los cubanoamericanos dentro de una comunidad y no dispersos en la población, para reducir al mínimo la fricción social”, afirmó. “Y políticamente los retirados son el tipo de gente que el gobierno cubano querría porque son demasiado viejos para causar problemas”.

En la reconstrucción de la isla es donde muchos ven ganancias.

Según las normas anunciadas por el Departamento del Tesoro el 3 de septiembre, las compañías estadounidenses pueden ofrecer en Cuba servicios de telefonía móvil, radio y televisión por satélite y tender un cable de fibra óptica a la isla.

Sprint y AT&T declinaron comentar sobre el asunto, alegando que estaban estudiando las normas. Pero hay varias empresas estadounidenses de telecomunicaciones que ya han solicitado licencia para operar en la isla.

No está claro qué tipo de oportunidad esto representa para las compañías estadounidenses, declaró Phil Peters, experto en asuntos cubanos del Instituto Lexington.

Venezuela, país aliado de Cuba, comenzó a tender un cable de fibra óptica a la isla. Cuba bloquea las trasmisiones de radio y televisión de EEUU, un obstáculo a las empresas estadounidenses.

“No está claro dónde encajaría Estados Unidos en los planes [de Cuba]”, declaró Peters.

Pero la isla también tiene una de las redes telefónicas de más baja densidad en la región. Según la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba, el archipiélago tiene un teléfono fijo o móvil por cada ocho habitantes. En comparación, EEUU tiene 1.4 teléfonos por persona.

Por otra parte, el gobierno cubano ya tiene acuerdos de roaming con telefónicas europeas, lo que facilita la posibilidad de acuerdos con empresas estadounidenses.

Pero la demanda de teléfonos, o de cualquier otro servicio, no garantiza que sea una oportunidad de mercado, afirmó Piñón.

“Es una calle de dos vías. Cuba necesita prácticamente de todo. Pero lo primero es qué permitirá el gobierno. Lo segundo es cuánto puede pagar”.

En ausencia de inversiones extranjeras, otra forma en que Cuba pudiera financiar su desarrollo es exportando a EEUU. Pero aquí también hay complicaciones. El tabaco y el azúcar pudieran representar una entrada rápida de divisas, pero la exportación de azúcar exigiría que EEUU elimine las cuotas azucareras. Y aunque se calcula que Cuba tiene alrededor de una tercera parte de las reservas mundiales de níquel, buena parte están controladas por acuerdos con la canadiense Sherrit International.

Otra posibilidad son los productos farmacéuticos y biotecnológicos, particularmente los desarrollados por el Centro de Inmunología Molecular, que ha creado vacunas y tratamientos potenciales contra el cáncer.

Washington autorizó recientemente la realización de pruebas clínicas con nimotuzumab, un tratamiento contra el cáncer desarrollado en Cuba y que ya ha sido aprobado por algunos países.

Si se levanta el embargo, algunos creen que sería más probable que las empresas farmacéuticas estadounidenses contrataran a los mejores biotecnólogos cubanos en vez de comprar los derechos de los medicamentos. Pero mientras el gobierno de Castro se mantenga en el poder, no es probable que esos científicos puedan salir fácilmente del país.

Quizás no exista perspectiva más intrigante en la ecuación cubana que la posibilidad de encontrar petróleo.

El Servicio Geológico de EEUU calcula que hay 4,600 millones de barriles de petróleo al norte de Cuba y parte del yacimiento está a sólo 50 millas de la Florida.

Aunque la perforación se ha visto obstaculizada por la recesión mundial y la falta de efectivo del gobierno cubano, hay compañías interesadas, como la española Repsol YPF, la brasileña Petrobras, la vietnamita PetroVietnam y la rusa Zarubezhneft. El monopolio estatal Petróleos de Venezuela ha informado que comenzará a explorar en la isla en el 2010.

No es de extrañar que las empresas estadounidenses deseen participar en operaciones en su traspatio, dijo Eric Smith, director adjunto del Instituto de Energía de la Universidad Tulane en Nueva Orleans.

Cuando se levanten las sanciones, si llega a suceder, “los estadounidenses andarán por todas partes [en Cuba]”, pronosticó Smith. “Pero van a comenzar en desventaja”.

Un levantamiento del embargo también pudiera acelerar el ritmo de las operaciones, en lo que los productores súbitamente tendrían a EEUU –el mayor consumidor de energía del mundo– al alcance de la mano.

“La perforación de esos pozos es muy costosa y habrá que convencer a los inversionista de que van a tener acceso al mercado para poder sacarle provecho”, aseguró Smith.

Sin embargo, pudiera no ser la bonanza que algunos esperan. Piñón, ex presidente de la división latinoamericana de Amoco Oil, calcula que la isla tiene una necesidad de 150,000 barriles diarios, 93,000 de los cuales ahora recibe de Venezuela.

Un acuerdo de petróleo normal le daría a Cuba 40 por ciento de la producción. Eso implica que los nuevos pozos tendrían que producir más de 230,000 barriles diarios sólo para reemplazar la contribución venezolana. Sólo después de eso Cuba puede pensar en exportar petróleo.

Todas estas posibilidades suponen no sólo que Cuba quiera hacer negocios con EEUU, sino que el final de las sanciones acompañará a otros cambios en la isla.

“El levantamiento del embargo no cambia la ley cubana en lo más mínimo”, subrayó Guzmán. “El levantamiento del embargo no significa que habrá orden, derechos a la propiedad, derechos laborales y todas las demás garantías”.

En realidad, uno de los temores de Guzmán es que los estadounidenses se muestren tan entusiasmados por comprar propiedades en Cuba que puedan cerrar los ojos a esos problemas. “Obviamente esa posibilidad crea condiciones favorables para el abuso”, afirmó.

Aunque EEUU es el que controla cualquier posibilidad de levantar el embargo, para hacer negocios hacen falta dos socios.

“Supongamos que hay una tubería entre las economías de Estados Unidos y Cuba”, indicó Jorge Sanguinetty, presidente de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana. ‘Pero tiene dos grifos. Estados Unidos controla uno, pero Cuba controla el otro”.

Miles de manifestantes en Washington contra la política de Obama

Estados Unidos/ Manifestación

 Un manifestante con un cartel de un Obama ...

Cubamatinal/ Miles de personas se manifestaron el sábado en Washington contra el presidente Barack Obama, a quien acusaron de aumentar en exceso el gasto y la presencia del Estado. Las críticas al proyecto de reforma de la sanidad dominaron en las pancartas de una multitud que se extendía desde la Casa Blanca hasta el Capitolio, sede del Congreso.

Washington, 13 de septiembre/ AFP/ “El aborto no es cuidado de salud”, decía una pancarta. “Ya tuvimos suficiente con el socialismo de la URSS”, proclamaba el cartel de un estadounidense originario de Ucrania. La manifestación fue organizada por Freedomworks, un movimiento que reclama la bajada de impuestos, menos presencia del Estado y más libertad económica.

Miles de personas respondieron a la convocatoria, aunque la policía no proporcionó cifras exactas. Los organizadores habían anunciado a comienzos de semana que esperaban atraer de 20.000 a 30.000 personas de todo el país a la protesta, apoyada por destacados conservadores como Dick Armey, ex líder de la mayoría de la Cámara de Representantes.

Holly and Nick Bikakis llegaron de California para la marcha. “A nosotros no nos conviene estar acá, nos cuesta dinero que hubiéramos preferido no gastar, pero lo sentíamos con tanta fuerza que decidimos venir a cualquier precio”, dijo Nick a la AFP.

La pareja estaba entre los muchos que enarbolaban carteles que decían: “Usted miente”, las palabras que el legislador republicano Joe Wilson le gritó a Obama durante el discurso del presidente sobre la reforma del sistema de salud ante el Congreso.

Antes, en un discurso ante 15.000 personas en la ciudad de Minneapolis y frente a las cámaras de televisión, un enérgico Obama se enfrentó a las críticas a su programa de reforma advirtiendo de que cualquier estadounidense puede perder su cobertura médica si se mantiene el sistema actual. El mandatario centró su mensaje en la clase media que desde hace semanas asiste al aluvión de críticas de la oposición a la reforma.

Obama citó datos del Departamento del Tesoro que muestran que casi la mitad de los estadounidenses menores de 65 años perderán en algún grado su cobertura médica en los próximos diez años, de los que más de un tercio se quedará sin seguro en un año.

“No se trata de gente pobre, es gente de la clase media estadounidense”, advirtió. “En otras palabras, le puede pasar a cualquiera”.

Enfrentado a feroces ataques de la oposición, Obama ha redoblado sus esfuerzos para la aprobación en noviembre del mayor cambio del sistema de salud estadounidense en décadas. En su programa semanal de radio el sábado, el presidente estadounidense urgió a los legisladores a actuar sin demora.

“Hemos mantenido un debate prolongado e importante, pero ahora es la hora de la acción”, dijo el mandatario, “porque cada día que esperamos, más estadounidenses perderán su seguro de salud, sus negocios y sus hogares, pero también los sueños por los que han luchado y la paz de espíritu que merecen”, afirmó.

El presidente quiere que el Congreso apruebe sus propuestas de reforma del sistema de salud antes de fin de año, para cumplir una de las promesas clave de su campaña: dotar de atención sanitaria a los 47 millones de estadounidenses, alrededor del 15% de la población, que no tienen ninguna cobertura médica.

Obama aboga por una opción de seguro estatal como elemento clave de su plan, pero sus propuestas han sido duramente criticadas por los republicanos. El presidente también confía en recortar a la mitad los gastos de salud que, si no son contenidos, consumirían hasta la quinta parte del Producto Interior Bruto en 2013, según previsiones de expertos.

Pero Obama ha tropezado con la resistencia no sólo de los republicanos sino también de algunos miembros de su propio partido, preocupados por el costo de la reforma. Al hablar el miércoles en una inusual sesión conjunta del Congreso, Obama pidió acción para ahora mismo, alegando que el sistema de salud del país ha quedado reducido al límite.

El mito del embargo y la solución del problema alimentario en Cuba

Economía/ Disección de la miseria

Cubamatinal/ Tanto hablar sobre el embargo confunde a prensa y academia sin vivencias reales sobre Cuba, que consideran que la crisis cubana es causada por “el bloqueo”. Haber ido de visita a la Isla, como turista o a un evento académico, no es vivencia, solo anécdota. La escasez de papel sanitario es noticia para ellos si falta en tiendas en divisas: los cubanos sabemos, hace muchos años, que siempre escaseó, y cuando hay solo un puñado de dólares tiene prioridad la leche en polvo, el aceite para cocinar, o el desodorante.

Por Eugenio Yáñez

Miami, 12 de septiembre/ Cubanalisis / Casi automáticamente, tales expertos, se basan en el sofisma de ignorar que Cuba puede comerciar con el resto del mundo, y que si no obtiene mejores resultados se debe a la absoluta incapacidad de su economía para generar riquezas; y si no recibe más créditos de sus contrapartes se debe a su pésimo y ya legendario historial de pagos e incumplimiento de sus obligaciones.

Pretender que existe un diferendo de medio siglo Cuba-EEUU que impone un embargo que actúa como la causa fundamental de los problemas cubanos, ignorando que Estados Unidos es el quinto socio comercial de Cuba en estos momentos, y a la vez intentando obviar el diferendo de fondo, el del castrismo-población cubana, es intentar construir un sofisma que no resiste un análisis serio.

Al mismo tiempo, una parte de tales especialistas, sin bases ni evidencias de ningún tipo, imaginan un vínculo necesario de un eventual levantamiento del embargo con una inevitable “miamización” de la Isla en más o menos tiempo, con independencia de la eventual estructura y gobierno de la sociedad en una Cuba post-embargo.

Parecen desconocer que en los años cincuenta del siglo pasado eran más los norteamericanos que visitaban la Isla que los cubanos que iban de turismo “al norte”. Y había muchos más norteamericanos residiendo en Cuba que cubanos residiendo en Estados Unidos: el paradigma no estaba en Miami, sino en La Rampa.

Tales expertos harían bien en informarse mejor, si realmente desean comprender y poder explicar seriamente algún día la realidad cubana, y mucho más aún los escenarios futuros plausibles. Y comprender, antes que todo, que los problemas fundamentales de Cuba no son causados por el embargo, sino por el absurdo sistema socioeconómico impuesto hace casi medio siglo.

No es necesario siquiera llegar a un levantamiento total y definitivo del embargo para que se produzcan modificaciones sustanciales positivas en las condiciones de vida de la población cubana, si existiera un verdadero interés y voluntad de lograrlo por parte del régimen, pero lo que no aparece por ninguna parte es la intención clara del gobierno de llevar a cabo aquellos “cambios estructurales y de concepto” prometidos hace más de dos años, y las tímidas medidas que se toman demoran una eternidad en materializarse, además de que son aderezadas con infinidad de regulaciones burocráticas y controles políticos que le restan su eventual eficacia.

Trabajemos con la hipótesis, solo hipótesis, de que, sin modificaciones sustanciales en el sistema de gobierno cubano, y sin eliminarse totalmente el embargo, se eliminen una serie de las restricciones, tales como que los norteamericanos pudieran viajar de turistas a Cuba cada vez que lo deseen, legalmente; que no existan restricciones de visados por ambas partes para los intercambios académicos, culturales, estudiantiles, deportivos y religiosos; que se concedan determinadas facilidades de pago para la compra por el gobierno cubano de productos alimenticios en el mercado norteamericano; y que se permitan determinadas inversiones en Cuba por capitales norteamericanos, si recibieran, naturalmente, garantías para ello.

¿Acaso eso resolvería los problemas elementales de la población cubana de a pie? ¿Mejorarían sus condiciones de vida? No mejoraron con el azúcar a más de cincuenta centavos la libra en el mercado mundial, en tiempos que se producían cinco o seis millones de toneladas anuales, ni cuando fue pagada a precio de petróleo por la Unión Soviética durante casi treinta años. ¿Por qué debería ser diferente en esas hipotéticas condiciones que surgirían de aflojarse ciertos nudos, o levantarse totalmente el embargo?

En la actualidad, la abrumadora mayoría de los cubanos no tienen propiedades ni recursos financieros de ningún tipo, ni tampoco ahorros significativos en ningún sentido. Tienen que vivir con ridículos salarios medios que no sobrepasan los veinte dólares mensuales, incluso los profesionales de altísima calificación.

Solamente una parte de los campesinos, trabajadores vinculados al turismo, o quienes se mueven en el mundo de la economía informal –que es toda la economía que no controla el estado, y casi siempre se considera “delito”- disponen de algunos recursos en moneda fuerte.

Pero no confundirse: casi todos los macetas cubanos estarían bajo el índice de pobreza en Hialeah, Madrid, Moscú, Tokio, Varsovia o Praga: no podrían disponer legalmente de un automóvil, casa propia, aire acondicionado o mínimas condiciones elementales de confort en el mundo moderno, viviendo en un país donde un horno de microondas se vende por el Estado, único autorizado a venderlo, en más de 300 dólares, y donde ese mismo Estado paga a sus trabajadores en moneda que solo vale en el mercado “subsidiado” y racionado, y a veces, no siempre, se acepta en la economía informal: no es más que papel sin valor en muchas tiendas de ese mismo y único Estado-empleador.

En esas condiciones, ¿qué le importa al cubano de a pie que no haya papel sanitario en las Tiendas Recaudadoras de Divisas, si hace años que él no puede consumirlo, o que Fidel Castro reciba a un grupo de abogados venezolanos recién graduados en la Universidad de Carabobo?

Quien no quiera hacerle caso a la realidad resumida por Abraham Maslow en su pirámide de las necesidades, puede leer a Karl Marx si le reconforta más: ambos dicen lo mismo, aunque el alemán suena más progre que el judío yankee: antes de pensar en el papel sanitario, las personas necesitan comer, vestirse, tener techo relativamente seguro, agua potable, medicinas, servicios sanitarios elementales.

Están por verse el nómada tuareg del Sahara, el pastún afgano, el mapuche chileno, el kurdo iraní, el yakua mozambicano, el misquito nicaragüense, o el cubano de a pie, que se preocupan por la escasez de papel sanitario cuando en la ¿casa? hay tres hijos y, seguros, en un escenario optimista, solamente tres huevos, media libra de pescado y cinco onzas de frijoles para los próximos días.

Ciertamente, en Cuba se puede ir al hospital, gratuitamente, si alguien se enferma o se siente mal, o asistir a la escuela aunque no haya dinero para pagar la matrícula, a cambio de recibir educación sin “hortografía”, historia distorsionada, reflexiones del compañero Fidel, y asignaturas tradicionales, pagando con trabajo voluntario.

Así será hasta graduarse en la Universidad sin saber quienes fueron Félix Varela, José María Heredia, José Antonio Saco, Francisco de Arango y Parreño, Jorge Mañach, Leví Marrero, Herminio Portell Vilá, Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla, Marta Pérez, Guillermo Cabrera Infante, Willy Miranda, Orestes Miñoso, Camilo Pascual, Pedro Ramos o Luis Tiant.

O referirse a René Descartes con el increíble “a pesar de su defecto físico”, por aquello del famoso “cogito, ergo existo”. No es broma de ningún tipo, es muy real: un alumno en la bicentenaria Universidad de La Habana lo consideraba cojo. Es, claro está, un caso extremo, tal vez ¿único?

Sin embargo, lo cortés no quita lo valiente. ¿Por qué pensar que una Cuba post-embargo debería mirar hacia Miami desesperadamente para definir su futuro? Es innegable que los cubanos en el sur de Florida han logrado extraordinarios éxitos en la economía y los negocios, que son una de las minorías de más rápido crecimiento económico en todos los Estados Unidos, si no la más dinámica. Lo cual no significa que un calco de Miami sea recomendable o vaya a funcionar con éxito en El Cerro o la Loma de la Cruz.

El sistema de salud pública norteamericano existente en estos momentos, o el que está en agrio debate, no sobrepasa al sistema de hospitales, clínicas privadas, farmacias y “casas de socorro” de antes del castrismo, en cuanto a cobertura, servicios y costos accesibles. Ni, a pesar de sus defectos, el desarrollado a partir de 1959.

Muy naturalmente, la ciencia en nuestros días, y mucho más en la primera potencia mundial, no es comparable con lo que se disponía en Cuba hace medio siglo, o con los recursos asignados al cuidado de personas de la tercera edad, pero no hace falta mirar exclusivamente hacia Miami cuando se puede mirar hacia La Habana de nuestros padres, abuelos y bisabuelos, para encontrar modelos realistas, accesibles y eficientes de salud pública.

Lo mismo sucede en la educación: si no se contrasta absurdamente el desarrollo de la ciencia y la pedagogía actual con la de hace medio siglo, Miami y muchas instituciones norteamericanas de enseñanza tienen muy poco para asombrar a los bachilleres de centros públicos y privados, y maestros normalistas, de la Cuba pre-castrista, comparándose con el nivel real de sus graduados de college.

Baste decir que en Estados Unidos se gradúan sin haber cursado asignaturas de historia y geografía universal, y sin conocer demasiado bien algún idioma diferente del inglés, si es que conocen alguno: comparables al mencionado y peculiar caso del cogito, ergo existo, están en Estados Unidos quienes van a Cancún, sin necesitar visa, y donde todos los empleados hablan inglés, y creen que el balneario mexicano es parte integral del territorio norteamericano, como Alaska, Islas Vírgenes o Hawai: hablan inglés en Cancún, ergo son americanos. 

Entonces, tampoco en este tema de la educación el modelo de Miami tendría que ser de manera automática más convincente que la Cuba pre-castrista. No hay que ignorar ni por un instante que en el país que más premios Nóbel produce año tras año hay instituciones universitarias como Harvard, MTI, Cornell, Yale, y muchas más, vanguardia mundial, pero no vendría mal confrontar a los millones de graduados de high school en los Estados Unidos con las tablas de multiplicar, o pretender que calculen porcentajes sin tener en sus manos una calculadora electrónica: sin no tienen computadora, electricidad o baterías, las matemáticas les son inaccesibles, aunque sin embargo puedan ganar cientos de miles de dólares anuales.

¿Starbucks Coffee en La Habana después del embargo, o tal vez con un embargo distendido? Pues no parece lo más probable, al menos durante buen tiempo: dejando de lado la indiscutible novedad de los primeros momentos, los turistas, y los inevitables snobs que existen en todas partes, los cubanos no pagarían dos o tres dólares por un café, por dos razones: primero, porque no los tienen para un consumo de ese tipo, propio del primer mundo.

Y, segundo, porque ya conocieron y pueden volver a conocer muy fácilmente los estanquillos de café “cubano” (el único que casi absolutamente se consume en Cuba, café negro) a la orilla de la acera o los portales, con croquetas y pastelitos de guayaba, carne, queso o coco, jugos y refrescos, empanadas y papas rellenas, que dan la posibilidad, de pie y en plena acera, lo mismo como merienda que lunch, de saborearlo, matarse a las mentiras y alardes con los contertulios, mirar a las mujeres que pasan, y además hablar cáscara en el mejor estilo cubano, todo eso mucho más acorde con la cultura social, y por un precio más barato.

¿Teoría? Quién piense en exageraciones, puede darse una vuelta cuando lo desee por La Pequeña Habana, Westchester, West Miami, Kendall, Hialeah, Tampa o Union City: la única diferencia sería que en esos lugares se consume también, además del café puro (que ahí no necesita el apellido de cubano), el cortadito y el café con leche. ¿Se pueden imaginar la cara de cualquier empleada en una cafetería de Hialeah a la que le pidan un coffee con crema?

¿Y McDonald’s, Burger King o Wendy’s? Cierto, hicieron sensación en Moscú, Beijing, Ulan Bator o Hanoi, donde no se conocía nada similar anteriormente. Sin embargo, habría que verles enfrentadas al sándwich cubano, pan con lechón, media noche, galletica preparada, bocadito de queso, pan con croqueta, frita cubana, pan con bistec, pan con tortilla, perro caliente, guarapo, tamales, ostiones, batidos, todo con sus variantes de pan duro o blando, con cebolla o sin cebolla, picante o sin picante, y el resto de las sutilezas de la inacabable gastronomía cubana.

¿Comida rápida? En realidad, ninguna de esas gigantescas cadenas norteamericanas despacha más rápido una frita (versión cubana de la hamburguesa desde antes de 1959) o un pan con croqueta, todo con papas, cebolla, mostaza y ketchup, que lo que se lograba en El Paradero de la Víbora, La Esquina de Toyo, La Esquina de Tejas, Cuatro Caminos, Maravillas de El Cerro, Playa de Marianao, o en los alrededores de los Parques Céspedes (Santiago de Cuba), Vidal (Santa Clara), Heredia (Matanzas), o El Prado (Cienfuegos) y miles de lugares más. Todo eso sin “consolidados”, partido ni poder popular: simplemente, cubanos buscándose la vida, sin tener que resolver desviando recursos del Estado.

Ningún fritero había leído a Adam Smith, pero todos sabían perfectamente que los clientes no le compraban a ellos por ser buena gente, sino porque ofrecían productos que satisfacían sus necesidades, que abrían “el puesto” siempre a una hora determinada, que seguían abiertos cuando muchos lugares respetables ya estaban cerrados, que sus productos eran aceptables al precio que se vendían. Y, además, que en la próxima esquina había un competidor, que si ofrecía algo mejor, más sabroso, o más económico, se llevaría sin falta los clientes a su “puesto de fritas”: así de sencillo.

¿Comida sana, grasas saturadas, colesterol? Hablemos en serio: las cadenas de fast food en Estados Unidos no son modelo en este tema ni mucho menos, nunca lo han sido. Solo muy recientemente Kentucky Fried Chicken se ha visto obligada a ofrecer el pollo en el grill como alternativa del frito, ante la pérdida de clientes preocupados por comer más sano.

¿Por qué todo lo anterior? Muy sencillo.

Esas ventas de café, pastelería y comida rápida cubana, se basan todas en productos que se producen fácilmente en la agricultura cubana. ¿Qué necesitan para restablecerse en el país de inmediato, ahora mismo, a pesar del embargo, la crisis económica mundial, los huracanes y todos los factores externos que se achacan al fracaso cubano? ¿Cuántas divisas, ingenieros, planes científicos, organizadores del trabajo, tractores, inspectores, trabajadores sociales y combustible caro se necesitan?

Esos mecanismos comprobados en todos los tiempos y lugares para resolver urgentes necesidades de la población, ahora que el país se debate en medio de la crisis más aguda de su historia que vive la sociedad cubana, ¿no funcionan en Cuba a causa del “bloqueo imperialista”? ¿O quizás sea por causa de la negativa del régimen a permitir que las fuerzas productivas y el elemental sentido común se puedan expresar de manera natural y sin coyundas?

¿“Desvío de los recursos” estatales? Solamente si se mantiene la parafernalia de tantas regulaciones, prohibiciones y limitaciones sin ningún sentido que provocan la escasez y las necesidades. En una sociedad gobernada por algo diferente a la paranoia extrema, que existe en el resto del mundo con excepción de Cuba y Corea del Norte, no es delito trabajar honestamente, producir alimentos, y vender en el mercado: por eso la producción de alimentos en todo el resto del mundo, aunque no es perfecta ni resuelva todas las necesidades, no se considera como asunto de seguridad nacional.

Una parte de los recursos que se necesitarían en Cuba de inmediato para estas acciones muy bien podría provenir de los miles y miles de toneladas de productos agropecuarios que se echan a perder por falta de gestión, transporte, combustible, fuerza laboral, o vergüenza: papas, tomates, frutas, viandas, vegetales.

Otra parte podría provenir de las constantes producciones estancadas, de carne de puerco, por ejemplo, porque la inefectiva industria cárnica no tiene capacidad de procesamiento, y los puercos listos para el sacrificio no pueden ser vendidos por los productores, aunque el único comprador autorizado, el Estado, no es capaz de rebajar los precios de venta a la población, satisfacer necesidades, reducir sus inventarios, y mantener el ciclo productivo como corresponde.

El gobierno cubano ha comenzado en estos mismos días, experimentalmente, a eliminar los “comedores obreros” y cafeterías en los ministerios, y a la vez ofrece a los empleados de los mismos un pago adicional para que compren sus almuerzos en expendios privados o estatales: nada más y nada menos que como se hace en el resto del mundo, sin populismo ni demagogia.

Se dice que los desvíos de recursos (eufemismo por robo) ascienden al 20% (la quinta parte) de los productos en tales comedores obreros y cafeterías. La medida es saludable para la economía, pero ¿cuántos años fueron necesarios para aceptar la evidente realidad de que el hombre nuevo no se cocinaba en tales comedores y cafeterías?

¿Cuántos más se necesitarán para autorizar que una cooperativa o algunos productores privados se instalen legalmente, mediante contrato, en esos comedores y cafeterías que quedan ahora sin actividad, vacantes, y que ofrezcan a los clientes, empleados de esas instituciones, lo que ahora deberán salir a zapatear a calles cercanas en el estricto horario de almuerzo? ¿Qué va a pasar cuando esté lloviendo?

¿Podrían violar estos privados o cooperativas regulaciones higiénico-sanitarias? Pues no se lo permitan, y que se les impongan multas o cancelen las licencias si ese es el caso: no se puede jugar con la salud de los clientes. ¿Tal vez podrían establecer precios abusivos? Retírenles los permisos y traigan a otros que establezcan precios razonables de mercado, pero no los que parezcan razonables para la burocracia. ¿Acaso se van a enriquecer los vendedores ilegal o abusivamente? Pues para evitar eso existen la contabilidad y los impuestos en todas partes del mundo. ¿Van a delinquir de alguna manera para poder mantener su oferta? Establézcanse regulaciones verdaderamente racionales y castíguense los transgresores.

No hay nada que inventar. La experiencia de la humanidad es aplastante. Lo que está por demostrarse es la supuesta superioridad de los mecanismos del castrismo. Medio siglo de fracasos y tres generaciones frustradas deberían ser suficientes.

Y lo más interesante en este análisis es que todo lo que aquí se menciona puede funcionar sin el levantamiento del embargo, sin renunciar al “proyecto” socialista (cualquier cosa que eso signifique y nadie puede explicar con claridad) y además con independencia de la escasez o no de papel sanitario en las tiendas cubanas que venden en divisas, el concierto de Juanes en La Habana, la batalla de ideas, o la liberación de los espías de la Red Avispa conocidos como “los cinco” (el resto de la Red, que colaboró con el gobierno de Estados Unidos al ser detenidos, ya está en la calle).

Entonces:

1) está claro que el embargo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra el régimen cubano se mantiene

2) no parece que se vaya a eliminar en lo inmediato de no llevarse a cabo un proceso de acciones por ambas partes, que requieren un determinado tiempo, y

3) el régimen, después de casi medio siglo, debía haber aprendido de sobra y hace mucho tiempo a vivir con el embargo y, a la vez, cumplir sus obligaciones hacia la población cubana.

Hay un camino mucho más sencillo y expedito para resolver la situación, que la parafernalia burocrática que intenta el gobierno cubano, y que depende de decisiones más que de recursos inexistentes en estos momentos:

¿Por qué no levantar el embargo que ha mantenido el régimen contra los cubanos por casi medio siglo? Aunque algunos expertos se queden sin trabajo.

Y entonces se resolverían muchos problemas que ahora no tienen ni tendrán solución, sino que, al contrario, serán cada vez más acuciantes.

Si los que gustan de llamarse a sí mismos expertos no cambian su discurso y aterrizan en la realidad, si continúan declarando insensateces totalmente desvinculadas de lo que ocurre en realidad por las calles de La Habana, o cualquier lugar del país, día tras día, van a resultar cada vez menos y menos creíbles.

Y ese es un lujo que ningún experto puede permitirse. 

El Caso Van Jones

Colaboraciones/ El “negocio” ecológico

Van Jones

Cubamatinal/ El genio de Jones como empresario ideológico para mí es inquietud progre al venderles el numerito de los “empleos ecológicos” con el fin de reconciliar la culpa racial/clasista con el entusiasmo medioambiental. Ese es el motivo de que Jones llegase tan lejos. Ese es el motivo de que sea tamaña estrella “progresista”.

Por Charles Krauthammer

Washington, 11 de septiembre/ The Washington Post/ De manera que Van Jones, el zar del empleo ecológico de la Casa Blanca caído en desgracia, llamó en una ocasión “idiotas” a los Republicanos. Qué chorrada. Yo he dicho cosas peores de los Demócratas. He dicho cosas peores de los Republicanos. He dicho cosas peores acerca de miembros de mi familia (tú sabes a quién me refiero).

¿Tan melindres nos hemos vuelto? ¿No se nos permite saltear nuestra dieta lingüística?

Después de haber escrito en una ocasión una columna elogiando el conciso uso por parte del Vicepresidente Cheney del verbo joder — en el estrado del Senado, nada menos — voy a salir en defensa de Jones. Es cierto, la particular elección del epíteto por parte de Jones no tenía nada de la concisión monosilábica ni la sugestividad onomatopéyica del explosivo encanto de Cheney. Pero no se despide a nadie por cuestiones de estilo.

Otra de las acusaciones lanzadas era que Jones era un comunista declarado. Tampoco es que pueda sacar mucha punta a esto. En la Norteamérica actual, ser comunista es una postura que se adopta pour la galerie, no una convicción real. Tras el colapso soviético, el marxismo es una reliquia, un patético anacronismo que se limita a sus últimos reductos: Corea del Norte, Cuba y los departamentos de lengua de las universidades estadounidenses más caras.

En cualquier caso, toda administración tiene derecho a tener un par de cargos con las tuercas sueltas entre sus 8.000 funcionarios designados. Mientras no estén a cargo de la política exterior o de la Reserva Federal, ¿a quién le importa?

Otros críticos están escandalizados de que Jones acusara en una ocasión a “medioambientalistas blancos” de “esencialmente verter veneno en las comunidades de personas de color”.

De hecho, desde la perspectiva global, Jones tiene toda la razón. Los ecologistas - que mayoritariamente son blancos de clase media o alta — han impedido la realización de prospecciones mar adentro y en la Reserva Nacional de Vida Salvaje del Ártico. ¿De dónde cree usted que el mundo saca el petróleo que falta? De los pobres, los oprimidos, los pueblos envenenados del Delta de Níger, la cuenca del Amazonas y las demás regiones infinitamente menos reguladas e infinitamente más corrompidas del Tercer Mundo.

Los millonarios metidos a ecologistas están totalmente a favor de los parques eólicos, hasta que se propone construir el que podría dañar el paisajismo de un velero visto desde las enormes fincas de la costa más cara de Massachusetts. En ese momento pasa a ser energía limpia para usted, pero para mí no.

El genio de Jones como empresario ideológico para mí es inquietud progre -son muy conscientes de su propia hipocresía elitista- al venderles el numerito de los “empleos ecológicos” con el fin de reconciliar la culpa racial/clasista con el entusiasmo medioambiental, haciéndoles sentir así mejor con ellos mismos.

Ese es el motivo de que Jones llegase tan lejos. Ese es el motivo de que sea tamaña estrella “progresista”. Ese es el motivo de que, en palabras de la consejera de Obama Valerie Jarrett, “hemos estado vigilándole” y de que estuvieran tan impacientes por reclutarle para ocupar un puesto en la Casa Blanca.

Ya no está en la Casa Blanca. ¿Por qué? Se ha ido por una razón y solamente una. No se puede firmar una petición exigiendo no una, sino cuatro investigaciones de la acusación de que la administración Bush permitió deliberadamente que se perpetrara el 11 de Septiembre — es decir, que colaboró en la autoría de la peor masacre perpetrada nunca en suelo estadounidense — y ser tolerado en una sociedad educada, y mucho menos tener un puesto de alto nivel en la Casa Blanca.

A diferencia de lo demás (ver arriba), no se trata de un asunto trivial. Está más allá de radicalismos, más allá de partidismos. Nos lleva al terreno de la psicosis política, una paranoia alucinatoria que, al contrario de la adopción de posturas marxistas de cara al público, no es divertida. Es peligrosa. En América, movimientos y partidos tienen la obligación de vigilar sus márgenes ideológicos. El activista conservador Bill Buckley lo hizo con los miembros de la ultraconservadora Sociedad John Birch. Los izquierdistas tienen que hacerlo con los miembros del movimiento de la verdad del 11S.

No se puede poner a uno de ellos en la Casa Blanca mucho más de lo que se puede poner a un revisionista del Holocausto — una persona que crea una realidad alternativa alucinatoria al servicio de una maldad sin límite.

Pero la realidad no intimida a los defensores de Jones. Una fuente de la administración Obama decía a la cadena ABC que Jones no se había leído la petición del año 2004 con el suficiente detenimiento, una excusa reiterada por Howard Dean.

¿Con el suficiente detenimiento? La petición exigía la investigación de las acusaciones de que “personas dentro de la administración actual (Bush) podrían haber permitido deliberadamente que sucediera el 11 de Septiembre, como pretexto quizá para la guerra”.

¿Dónde está la letra pequeña confusa? ¿Dónde está la complejidad sintáctica? ¿Dónde está la ambigüedad desconcertante? Un estudiante de octavo podría decir exactamente lo que significa. ¿Un licenciado de la Facultad de Derecho de Yale no?

No hay necesidad de preocuparse por Jones, no obstante. Es un gran avance en su carrera. Ha pasado de lunático marginal a mártir izquierdista. Sus honorarios por conferencia acaban de duplicarse. Que llegue a tener su propio programa en la MSNBC es tan sólo cuestión de tiempo.

Pero en el octavo aniversario de los ataques del 11 de Septiembre — un día en que no hubo entre nosotros ningún miembro del movimiento de la verdad del 11S, sólo estadounidenses enmudecidos por la barbarie de lo que se había perpetrado contra conciudadanos suyos inocentes — el debido respeto a la memoria de ese día exige que a los miembros del movimiento, que lo profanaron hasta límites rayanos con la enfermedad mental, les sea mostrada amablemente la puerta. Por todo el mundo.

Rajoy ve en Benidorm “la defunción del talante” y Pajín rechaza lecciones del PP

España/ Política

 El líder del PP, Mariano Rajoy ...

Cubamatinal/ “Lo que ha ocurrido en el Ayuntamiento de Benidorm es el certificado de defunción del talante”, afirmó este sábado el líder del PP, Mariano Rajoy, acerca de la moción de censura que los concejales socialistas en la ciudad alicantina impulsan con ayuda de un tránsfuga popular. La dirigente del PSOE Leire Pajín contestó que el PP no puede dar lecciones de ética.

Madrid, 13 de septiembre/ AFP/ Durante un acto en Segovia con alcaldes de su partido, Rajoy afirmó que “algo huele a podrido en Benidorm” y que no le vale el hecho de que los concejales socialistas de la localidad turística vayan a abandonar el PSOE, porque no se lo cree.

Mientras, desde Villagarcía de Arosa (Pontevedra), la secretaria de organización del PSOE acusó al PP de “incoherente y cínico” por atreverse a dar lecciones de ética y dignidad a su partido, pues -según ella- los populares han incumplido 24 veces el pacto antitransfuguismo en los últimos años “sin despeinarse”. Pajín, cuya madre es uno de los concejales díscolos de Benidorm, añadió que un PP incapaz de apartar de sus filas a políticos implicados en graves casos de corrupción no puede dar “ni una lección de ética”.

La dirección autonómica y nacional del PSOE desautorizó la moción de censura que pretende llevar a cabo el grupo municipal socialista de Benidorm, donde el PP tenía la mayoría absoluta, con 13 concejales, frente a los 12 socialistas. La marcha del popular José Bañuls el pasado junio dejó al PP en minoría y, de prosperar la moción presentada el pasado jueves con los aún socialistas, alumbraría una mayoría alternativa en la capital turística mediterránea. El PP y el PSOE firmaron en 1998 un pacto comprometiéndose a no hacer mociones de censuras con ayuda de tránsfugas.

Academicos chinos afirman que las “fuerzas hostiles extranjeras” no son responsables de los disturbios en Xinjiang

Internacionales/ China

Dirigentes comunistas

Cubamatinal/ Chinos en el continente afirman que el régimen quiere evitar discutir la causa de fondo por los disturbios en Xinjiang.

Hong Kong, 12 de septiembre/ La Gran Época/ Escritores y académicos chinos, se atrevieron a criticar a su gobierno por descargar la culpabilidad de los disturbios de julio, en la provincia de Xinjian, a influencias extranjeras. Fundamentan que fue la propaganda del gobierno chino sobre el asunto la que dió lugar a la manifestación masiva de la etnia Han en Urumqi. Muchos de los manifestantes pidieron la renuncia de Wang Lequan, secretario del partido comunista de la región.


El Palacio Cultural de Nacionalidades de Beijing, está exhibiendo una muestra de fotografías que documentan la represión del gobierno en los disturbios de Urumqi el 5 de julio. La exhibición incluye un video, en el que se aplaude la actitud del gobierno por mantener a Urumqi bajo control, culpando a fuerzas hostiles en el extranjero de provocar los disturbios. La mayoría de los visitantes a la exhibición son grupos organizados.


Peng Dingding, economista de Beijing, cree que la exposición sirve solamente para crear más confusión sobre el suceso.
”El público debería preguntarse qué estaban haciendo el gobierno y la Oficina de Seguridad Pública cuando ocurrió el incidente. Durante una entrevista con Radio Free Asia, Peng señaló: “El problema radica en las autoridades locales. El alcalde y el director de Seguridad Pública de Urumqi, deberían ser destituidos del cargo por no tomar medidas preventivas eficaces. Cuando estalló el primer disturbio, la policía se envió primero a proteger al partido comunista regional y los edificios gubernamentales, en lugar de atender con prioridad los graves actos de violencia en las calles”.



La reciente manifestación masiva de la gente de la etnia mayoritaria Han, el 4 de septiembre en Urumqi, no estaba enfocada hacia Rebiya Kadeer, líder del Congreso Mundial Uyghur (celebrado en Alemania), sino en Wang Lequan, un importante líder de Xinjiang.

Sin embargo, Peng dice que los Han de esa región desconfiaban del gobierno desde hacía dos meses: “De hecho, ya había señales desde el 6 y 7 de julio, cuando los Han portaban palos para protegerse en la calle. Con estos palos el pueblo muestra su desconfianza en el gobierno”, afirmó.

Yang Hengjun, una conocida escritora de Internet, dijo: “Después del incidente del 5 de julio, el pueblo puede percibir claramente la incapacidad de las autoridades para controlar la situación. Todavía están indignados por la lenta reacción de Wang. Si las autoridades no lo juzgan el pueblo lo hará”.



Según trascendió, luego del 5 de julio, las autoridades han ajustado el control de información en Xinjiang, restringiendo las comunicaciones telefónicas, Internet, y demás medios de comunicación.

Los analistas creen que estos controles tan estrictos causaron pánico, ya que el público no tenía ningún canal para recibir o responder información sobre los sucesos. Como no tenían otra manera de expresar su descontento con las autoridades, salieron a las calles para protestar.



“Muchísimas personas participaron en la manifestación debido a este control. La gente necesitaba alguna forma de escape”, afirmó Yang.

Woeser, una conocida escritora tibetana, cree que la situación actual en Xinjiang es complicada en muchos aspectos: “Tal vez podría mejorar si las autoridades centrales se llevaran a Wang de Xinjiang”, sugirió. “Sin embargo, la solución a largo plazo podría mejorarse con el diálogo sobre el tema y con ajustes de la política étnica”. 

Netanyahu viaja a Egipto para debatir con Mubarak las iniciativas de paz en la región

Internacionales/ Medio Oriente

 Netanyahu viaja a Egipto para debatir con ...

Cubamatinal/ El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, viajará este domingo a Egipto para debatir con el presidente egipcio, Hosni Mubarak, las iniciativas de paz para la región. A su regreso de El Cairo, Netanyahu se reunirá mañana en Jerusalén con el enviado especial de Estados Unidos para Oriente Próximo, George Mitchell, que se encuentra de gira por la región.

 Israel, 13 de septiembre/ EP/ Mitchell ha estado promoviendo un acuerdo que incluiría la congelación de los asentamientos por parte de Israel, y el reconocimiento del Estado judío por parte de los países árabes, como base para reanudar las conversaciones de paz.

El enviado estadounidense espera conseguir el acuerdo de cara a una posible reunión entre Netanyahu, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, que se inaugurará el 23 de septiembre.

Netanyahu y Mubarak hablarán sobre “la reanudación del proceso de paz en Oriente Próximo”, indicó una fuente de la oficina del primer ministro citada por el diario israelí ‘The Jerusalem Post’. “La reuniones del domingo y el lunes serán importantes. Deberían ayudarnos a entender cómo va a avanzar este proceso”, manifestó la fuente.

Por otro lado, el viceministro de Exteriores, Danny Ayalon, pasará la semana que viene en Estados Unidos para sentar las bases del encuentro que mantendrán a finales de este mes el ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, y la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton. Ayalon tiene previsto reunirse con varias autoridades estadounidenses, entre ellas el asesor de Obama para Oriente Próximo, Dennis Ross, el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, William Burns, y miembros del Congreso.

Inundaciones cotidianas

 Sociedad/ Desidia oficial

Cubamatinal/ La ciudadana Sissy Paredes de 18 años de edad, vecina del Reparto 1ro. de Mayo, municipio Boyeros, en Ciudad de La Habana, me comentó que desde que ella tiene uso de razón está viendo como el Reparto  se inunda debido a las lluvias, que aunque no sean fuertes, obstaculizan el paso de vehículos y personal que reside en el lugar.

Por Arturo Montgomery  y Alonso McKeever Gates

La Habana, 13 de septiembre/Red Cubana de Comunicadores Comunitarios/  Toda persona que quiera entrar o salir del Reparto, tiene que dar un rodeo enorme para poder llegar a la doble vía de Boyeros y tomar el ómnibus. Todo esto es debido a que los registros de alcantarillados y pluviales de la calle 180 (principal de entrada) están tupidos por la basura y desperdicios que arrastran las aguas y de personas que los arrojan intencionalmente, ya que algunos se encuentran destapados. Además de no realizarse una limpieza periódica de los mismos por la Empresa de Acueductos.

Manifiesta la señorita Paredes que estas inundaciones abarcan desde la calle 1ra. a la calle 3ra., ambas transversales, demorando horas en bajar el nivel del agua y que al recorrer el resto de las calles, debe de ir sorteando huecos llenos de agua y fango, pues todas están rotas.

Hijo de dirigente cubano vive quinto año cautivo en la isla

 Sociedad/ Puertas cerradas

Juan Ameida hijo

Cubamatinal/ El abogado cubano Juan Juan Almeida García, de 44 años, podría decir que ser hijo del hasta ayer “número tres” del gobierno cubano, el fallecido Juan Almeida Bosque, le ha permitido librar no sólo estar en prisión, sino evitar el aislamiento en una celda de la cárcel más recóndita de la isla, al pesar sobre él varias denuncias por parte del gobierno, primero al mando de Fidel y ahora bajo la batuta de Raúl Castro, por presunto espionaje, ser un disidente activo y alborotador, por ayudar a escapar de Cuba a cientos de personas que han sumado sus voces en el exilio contra lo que considera un régimen equivocado y dictatorial y por tratar de salir ilegalmente del país.

Por Mario D. Camarillo Cortés 

México, 13 de septiembre/ La Cronica de Hoy/ Almeida García, quien ha denunciado a través de cartas a varios de sus amigos en España y Florida, Estados Unidos, la forma en como ha sido tratado por expresar su rechazo a un régimen que asegura no ha brindado las garantías de vivir dignamente a los cubanos, ventila parte del cautiverio que vive en su propio país a través de un libro de la editorial española “Espuela de Plata” titulado Memorias de un guerrillero cubano desconocido, en donde narra la transformación equivocada que ha sufrido Cuba desde que fue asumida por los dirigentes de la Revolución.

Almeida García, quien ha desafiado a las autoridades cubanas por no permitirle dejar La Habana para reunirse con su familia, asegura que a su calvario de sentirse atrapado en Cuba se suma a una enfermedad reumatológica degenerativa que padece y que le fue tratada en un hospital de Bruselas, Bélgica, durante los años 90. Sin embargo, desde 2004, cuando se le calificó de disidente por presuntamente haber ayudado a cientos de cubanos a abandonar la isla cuando trabajó en México, por órdenes del “alto mando” del régimen se le prohibió salir, lo que ha motivado sus intentos por encontrar la libertad en más de una ocasión para abandonar la isla. En el país autoridades de salud no quieren tratar su enfermedad.
MÉXICO. Sin duda su travesía por Cancún fue lo que marcó un cambio total en su vida. Al tener la garantía de las autoridades cubanas, viajó al puerto caribeño mexicano donde fue asesor de mercado en la Unión Suchel, y entre 1998 y 2003 fue contratado por la empresa de servicios aeroportuarios SEAT. Desde Cancún impulsaba las negociaciones con diferentes países, entre ellos México, principalmente de la industria del tabaco.

En 2003 regresó a Cuba en medio de denuncias de presuntos desvíos de fondos de inversionistas, tráfico de habanos y de participar en una red que proporcionaba pasaportes y visas ilegales a ciudadanos cubanos para entrar en México y de allí llegar a Estados Unidos.

Con estas imputaciones, a partir de 2004 se le terminaron las garantías de que presuntamente disfrutaba y se le consideró un disidente por querer salir de la isla al no tener el consentimiento del gobierno y sin contar con la mediación de su padre.
ARRESTADO. Un incidente reciente que marcó más la postura desafiante del abogado Almeida García, fue su arresto el pasado 6 de mayo cuando viajaba en autobús hacia la ciudad de Manzanillo, en el extremo oriental de Cuba. Como si se tratara de un terrorista, agentes de seguridad lo cubrieron de la cabeza, lo interrogaron y lo dejaron detenido durante siete días para ser encausado por intento de “salida ilegal” del país.

Para controlar sus movimientos, se le ordenó presentarse todos los martes ante autoridades de Villa Marista, un cuartel general de la Seguridad del Estado en La Habana, alejado de zonas marítimas donde sería muy difícil tener alguna posibilidad de alcanzar su libertad por vía terrestre.

Actualmente, Juan Juan Almeida García ve más alejada la posibilidad de encontrar una salida a su situación, y es que ahora con la muerte de su padre, el comandante Juan Almeida Bosque, quien fuera el “número tres” del gobierno, su futuro es incierto al no contar ya con el “as” que presuntamente lo protegía de engrosar los grupos de disidentes olvidados en prisiones cubanas.

(Con información de periódico Nuevo Herald, cadena BBC, portal miscelaneadecuba.net y cubablogspot.com)

Dossier especial: Lo que el viento se llevó (I Parte)

Documentos/ Presente, pasado y futuro de la Revolución cubana

Cubamatinal/ Por considerarlo de extremo interés para nuestros lectores, hoy iniciamos la reproducción de un documento analítico -editado en tres partes- que a la firma de Eugenio Yáñez, Juan Benemelis y  Antonio Arencibia, se publicó en Cubanalisis, importante pagina de estudio y opinión sobre la realidad cubana.
 

I.- ESTABLECIMIENTO Y CONSOLIDACIÓN DEL TOTALITARISMO

La victoria revolucionaria contra Fulgencio Batista en enero de 1959, instauró en el poder a los guerrilleros del Movimiento 26 de Julio bajo la dirección de Fidel Castro y rebasó ampliamente los límites de Cuba, no solo traumatizando al continente latinoamericano y su viejo diferendo con Washington, sino entronizando un catalítico de extremismo revolucionario en las relaciones globales. Castro, cuidado celosamente por una pequeña columna guerrillera, se mantuvo en la Comandancia y raramente sostuvo una acción verdadera, pero al entrar en La Habana se vio ante una nación que se rendía al culto de un nuevo caudillo.

La revolución cubana irrumpe al escenario mundial precisamente en momentos en que se producen cambios trascendentales en su configuración debido al enfrentamiento Este-Oeste, influyendo decisivamente en algunos acontecimientos y empantanándose en otros. Nunca en la historia contemporánea un país tan pequeño y magro en recursos  ha ejercido tal influencia internacional.

El castrismo no sólo es hijo del totalitarismo comunista, sino que tiene hondas raíces en el pasado republicano y colonial de la Isla. De no haber existido el marxismo y el bloque comunista, Castro hubiese impuesto un esquema de poder y de control económico muy semejante al hoy existente. El anti-norteamericanismo de Castro se origina en el rencor transmitido por su padre, soldado que sufrió la derrota militar de España a manos de Estados Unidos en la guerra hispanoamericana. Ese sentimiento se incubó en los miles de  inmigrantes españoles llegados a Cuba a principios del siglo XX y fue alimentado por las intervenciones e ingerencias norteamericanas en la joven república. Esos errores fueron sistemáticamente explotados desde los años 20 por la propaganda comunista para terminar bajo el castrismo como dogmas y razón de ser de la “Revolución.

Ya en el poder, Fidel Castro se sostuvo por sus jefes militares guerrilleros, mientras los miembros destacados en las actividades clandestinas urbanas fueron relegados a funciones subalternas. Estos, en su casi totalidad anticomunistas, pronto dejarían de considerar a Castro como su jefe, en especial tras el abrupto viraje en 1960.

Por su parte, el viejo Partido Comunista se había dedicado en la República a las luchas economicistas. Los viejos estalinistas cubanos, encabezados por Blas Roca, propugnaron un socialismo nacional y aislacionista que pudiera reducir al mínimo no sólo la colisión con Estados Unidos sino también la crisis económica interna. Estaban convencidos de que la clase obrera se impondría en el poder finalmente, y que resultaba absurda la impostación del nuevo orden social desde fuera con el foco guerrillero. De ahí la pugna entre los viejos comunistas, más bien pacifistas, y los guerrilleros castristas en el poder, agravada por el estigma de la efímera colaboración de los primeros con el dictador depuesto.

La Reforma Agraria

La rebelión anti-batistiana no fue un movimiento por reivindicaciones rurales y por eso, a pesar de sus promesas, a poco de iniciada, la Reforma Agraria empezó a afectar a muchos campesinos que abandonarían la revolución tan rápidamente como la habían apoyado. La revolución nunca se planteó un reparto de tierras a los jornaleros agrícolas, sino que abrazó la concepción estalinista de estatalización y proletarización rural.

La Reforma Agraria aprobada en mayo 1959 había expropiado todas las fincas superiores a 402 hectáreas y concedió a los arrendatarios y aparceros la propiedad de las parcelas en explotación hasta 26.8 hectáreas (2 caballerías). Al transformarse en 600 cooperativas muchos de los grandes latifundios cañeros, ganaderos y arroceros, el ejército de jornaleros rurales, el sector más pobre de la sociedad cubana, fue privado de adquirir tierras, aunque 150,000 de ellos fueron incorporados a las nuevas entidades, que demostraron cierta capacidad productiva. No obstante, en tres años, en octubre de 1963, Castro firmaba la 2ª. Ley de Reforma Agraria, que dejaba solo 66 hectáreas como tenencia máxima de tierra y marcaba el abandono de toda forma de propiedad privada o cooperativa en favor de la completa estatización del país. Con el INRA presidido por Carlos Rafael Rodriguez, en febrero de 1962 comenzó la disolución de las cooperativas cañeras, que definitivamente quedaronn convertidas en “granjas del pueblo” al terminar la zafra, y sus miembros pasaron a ser obreros agrícolas. 

Con las granjas estatales fracasó el intento de diversificar el agro al eliminarse producciones tradicionales de la ganadería y la caña de azúcar. Al lesionar al campesino medio, el mayor productor de alimentos del país, escasearon de inmediato renglones de primera necesidad: la merma en la producción agropecuaria y la afectación del consumo urbano llevarían a las finanzas, las inversiones, y el consumo a un punto muerto.

Los intermediarios fueron abolidos y los productores obligados a entregar volúmenes fijados por el estado, a precios muy inferiores. Los campesinos dejaron de entregar sus productos para venderlos en el mercado negro de las ciudades o a intermediarios ilegales. Para 1962, cuando los efectos negativos de la reforma agraria se hicieron sentir, se agotaron las reservas e inventarios financieros y materiales heredados de la República, los niveles de consumo se desplomaron y se impuso el racionamiento de víveres pocos meses después.

La transición hacia el nuevo sistema requería de una base agroindustrial muy fuerte y una infraestructura científico-técnica masiva que no existía, lo que precipitó el sistema hacia un bloqueo estructural de sus propios mecanismos, donde la simple estatizac­ión no aseguraba la irreversibilidad del socialismo.

El embargo norteamericano que se había iniciado en febrero de 1962 mediante Órdenes Ejecutivas del presidente Kennedy, comenzaba a desestabilizar una economía que dependía en su tecnología y comercio de los Estados Unidos, creándose un vacío que el campo socialista no pudo llenar con rapidez y calidad. Al evaporarse la disponibilidad de moneda convertible debido al despilfarro financiero, unido a la lentitud y distancias del nuevo mercado del bloque soviético, se impuso una restricción del consumo buscando recursos para sostener un plan de inversiones directas.

Castro apuntaló el monocultivo azucarero con los acuerdos soviéticos de 1963, el abandono de los intentos de industrialización, y los acuerdos  comerciales con el campo socialista: ahora el cultivo de la caña de azúcar financiaría el progreso. Necesitado de una gran disponibilidad de tierra, a causa de a baja productividad estatal, llevó a cabo el proceso de incautación rural de la 2da. Reforma Agraria que elevaría la propiedad de tierras estatales al 70% del total nacional.

La liquidación de la pequeña producción privada y la promoción del estatismo y el cooperativismo productor, con las medidas agrícolas de 1963, fue una política con el objetivo de quebrar los centros abastecedores de la oposición armada en las zonas rurales. Así, su estrategia por aniquilar toda base social y económica a una presunta oposición, asfixió a la pequeña producción privada. Castro jamás confiaría en los pequeños campesinos y no cejaría en ir reduciendo su número y áreas de producción.

La Habana versus Washington

El castrismo inaugura en este hemisferio la era del cuestionamiento a la vieja política injerencista de Estados Unidos, retomando frente a la URSS la “doctrina Monroe” que concedía la prerrogativa norteamericana a la intervención ante la intromisión de una potencia extra-continental. Una de las leyendas de la época es que Estados Unidos forzó a Castro a alinearse con los soviéticos, pero cuando triunfó la revolución en 1959 el Departamento de Estado  norteamericano se había  pronunciado a favor de Castro, quizás esperando por otro Batista. Castro, maniobrando hacia “el este”, buscó el apoyo soviético con el pretexto de liquidar al “imperialismo yanqui”.

El esquema del mensaje pro-castrista en Occidente era que la revolución cubana se había desarrollado debido a las dificultades de orden económico y social en la Isla, y la ficción de que Cuba era un país subdesarrollado sometido al saqueo del imperialismo norteamericano. Hubo una fría e implacable lógica en la estrategia de Castro: una estrecha relación con Estados Unidos hubiera requerido que se amoldara a nociones de legalidad y gobierno constitucional, o por lo menos lo hubiera sometido a las presiones de que Washington aplicaba a los dictadores cubanos en situaciones críticas. Evidentemente, nada por el estilo vendría del Kremlin.

A fines de Octubre de 1959, estalló la crisis más violenta dentro del sistema; el periódico Revolución arreció sus ataques contra la vieja guardia estalinista que perdía todas las elecciones sindicales. En Camagüey, el comandante guerrillero Huber Matos denuncia la tendencia comunista que va adquiriendo la Revolución. Ello desencadenó una colisión dentro del gobierno que terminó con la expulsión de elementos demócratas, sumándole la compulsión para formar las milicias y el control sobre la prensa.

Las elecciones sindicales en aquel mes marcaron el choque con las tendencias no comunistas, opuestas a las maniobras de Castro de conceder carta blanca a los viejos marxistas en el control del movimiento obrero. La dirigencia sindical anticomunista perdió la batalla (David Salvador, Conrado Bécquer, José María Aguilera, Jesús Soto, José Pellón, Octavio Luit Cabrera). En los finales del año, hubo un choque violento y una huelga desatada por los obreros y el sindicato del sector eléctrico contra la administración interventora castrista, por mejoras salariales y sociales.

Otra institución que tenía que ser neutralizada era la Universidad. A principios de 1959, los estudiantes y profesores formaron una Comisión de Reforma Universitaria que organizó tribunales revolucionarios para purgar profesores, estudiantes y empleados que habían colaborado con Batista. La elección del Comandante Rolando Cubelas como Presidente de la FEU dio a Castro control parcial de la Universidad, que aún gozaba de la autonomía tradicional. El fin de la autonomía vino en diciembre de 1960, cuando el gobierno creó un Consejo Superior de Universidades, encabezado por el Ministro de Educación, para dirigir a las tres universidades estatales.

La ofensiva contra la Iglesia comenzó con toda su fuerza cuando ésta se opuso a la transformación de Cuba en una sociedad marxista-leninista. En marzo de 1960, el redactor de la revista católica La Quincena escribió, “La doctrina y práctica comunistas… merecen el repudio de cada hombre que ame la libertad, y deben ser erradicadas”. Dos meses después, el Arzobispo de Santiago, Monseñor Pérez Serantes, divulgó una carta pastoral en la que declaraba que “No podemos seguir diciendo que el enemigo está a nuestras puertas, porque en realidad está adentro, hablando en alta voz, como si estuviera en su casa…El gran enemigo del cristianismo es el comunismo”. La denuncia más poderosa vino en una Circular Colectiva de los Obispos Católicos en agosto de 1960, diciendo que “El catolicismo y el comunismo corresponden a dos concepciones del hombre y del mundo que están totalmente opuestas, y que nunca pueden reconciliarse”. La reacción de Castro y sus aliados fue violenta.  Las turbas interrumpieron la lectura de la Circular en las iglesias.

El único programa de TV dirigido por las Organizaciones Nacionales Católicas, “Mensaje para Todos”, fue suspendido por las autoridades. El golpe decisivo contra la Iglesia Católica vino inmediatamente después de la invasión de Playa Girón en abril de 1961. Curas y monjas fueron puestos en arresto domiciliario, todas las asociaciones religiosas ocupadas militarmente y registradas, y fueron profanadas algunas iglesias. El Cardenal Arteaga pidió asilo en la Embajada de Argentina. El Primero de Mayo de 1961, Castro anunció la expulsión de todos los sacerdotes extranjeros y la nacionalización de todas las escuelas privadas, incluyendo las católicas.

Las Organizaciones de Masas.

La monopolización del poder por el grupo guerrillero y su transformación en partido marxista-leninista buscando la permanencia indefinida, se legitimarían mediante el narcisismo de su pasado de luchas elevado a mitología. Castro abrigaba dos propósitos: garantizar su poder unipersonal y consolidar el apoyo logístico soviético a través de los viejos bonzos estalinistas cubanos.

El totalitarismo tomaba cuerpo durante 1959 y se estructuraría después a partir de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI).

Los primeros esfuerzos de este tipo, de envergadura nacional, fueron la creación de las milicias y la Campaña de Alfabetización, que si bien conllevaba un objetivo altruista acarreaba todo un empeño de propaganda ideológica.

Las Milicias y el Ejército resultar­on el centro fundamental de adoctrinamiento político: se mantuvo por otras vías el papel tradicional de fuerza política que el ejército ha venido desempeñando en Latinoamérica.

 En este período inicial, casi todos los organismos estatales existentes se ven forzados a estatalizar la propiedad, motivando transgresiones a las leyes e injusticias, y transformándose cada órgano en instancia de gobierno y cada funcionario en intérpre­te de la aplicación de leyes y normas. El Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), creado para implantar la reforma agraria se convirtió en un aparato de gobierno paralelo, una especie de Leviatán que controla­ba la agricultura, la producción azucarera, industrial e incluso amplias esferas de servicios.

Playa Girón y las ORI

Mucho se ha escrito del desembarco de una brigada de cubanos exiliados auspiciada por Estados Unidos en abril de 1961, después conocida como Bahía de Cochinos en Occidente y Playa Girón en Cuba. A raíz de la invasión se generalizó una de las olas represivas más gigantescas que recuerde la humanidad, la “Operación P”: en esas horas, alrededor de doscientas mil personas fueron detenidas en una redada acción donde cayeron muchos dirigentes sindicales, técnicos, profesionales.

En ese mismo año 1961 estalló en la ciudad matancera de Cárdenas la protesta popular más masiva que se registra contra el régimen. Sus calles fueron escenario de manifestaciones con calderas y ollas vacías ante las restricciones impuestas al consumo. La protesta fue ahogada violentamente y la ciudad inundada con tropas, tanques, artillería y aviación.

La “Operación P” tuvo de saldo un masivo presidio político con más de treinta mil reclusos, campos de trabajo forzado como la UMAP, persecución a homosexuales, intelectuales, santeros, testigos de Jehová, y un terror generalizado a toda la población, que sobrecogida vio que el régimen no tenía fronteras para la represión.

Esta primera parte del proceso esta muy ligada a la estrategia de acceso, consolidación y transformación de la guerrilla en una élite de poder burocrático-militar. Estos pasos se concretan en una lucha feroz alrededor de la alineación con la URSS. El periódico Revolución, dirigido por Carlos Franqui, enfrentaría una lucha virulenta contra la vieja guardia estalini­sta y su ortodoxia. En julio de 1961 Castro formó las ORI, que asumirá las funciones de dirección política en toda la Isla: ahí se agruparon lo que restaba del Movimiento 26 de Julio y sectores del Directorio Revolucionario alrededor de los núcleos del viejo Partido Comunista.

En un polémico discurso de diciembre de 1961, Castro culmina su espectacular giro, al desplazar a veteranos guerrilleros y hacer equipo con los viejos comunistas, enterrando la revolución agraria al manifestar que el proceso cubano había sido y era proletario. Así, contrario a otras revoluciones donde el grupo original se transfigura en el partido del poder, Castro liquida la organización política que le dio el triunfo, el Movimiento 26 de Julio, e impone su potestad auxiliada por una fracción minoritaria de sus guerrilleros y de los que conforman el clandestinaje urbano, a los que integra a las ORI.

Pero al mismo tiempo destruyó el Partido Comunista y creó su propio partido fidelista, al que llamó “comunista” para enfrentarse a los Estados Unidos y obtener respaldo y poder de la Unión Soviética. La confrontación entre estalinismo y desestalinización, que comenzaba a desgarrar el bloque soviético, halla de inmediato interlocut­ores en Cuba. La vieja guardia comunista atrincherada en las ORI, la revista Cuba Socialista, el periódico Hoy y las famosas Escuelas de Instrucción Revolucio­narias (EIR) simbolizaban la tendencia estalinista.

Esta tendencia perdería su predominio poco después de los primeros años, aunque algunos de sus elementos prominentes retornaron a los primeros planos en la década de los setenta. Los nuevos marxistas, los guevaristas y elementos procedentes de la lucha antibatistiana, teñidos con un vago socialismo, hallan su modo de expresión en el diario Revolución, la revista Nuestra Industria, los ministerios de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior.

La resistencia campesina

Como se ha señalado, en 1962 se empezó a aplicar una nueva estrategia en la agricultura encaminada a ampliar el sector estatal, presionando a los doscientos mil campesinos privados a unirse a las organizaciones económicas estatales. El gobierno comenzó a confiscar las tierras de aquellos que no vendían al estado, siendo  los casos más representativos en las provincias de Matanzas y Las Villas, cuyas producciones fundament­ales se enviaban a La Habana. Así, se fomentaría la oposición armada campesina o simplemente la contracción de la producción privada a niveles de autoconsumo familiar.

Los levantamientos anticastristas que se producirían en estos primeros tiempos, no exentos de injustificables excesos y crímenes, contaron con el beneplácito de las capas rurales más pobres, temerosas de un minotauro estatal que las iba regulando y controlando cada vez más. Puede decirse que los alzamientos anticastristas del Escambray sería el único movimiento político organizado de los campesinos cubanos en el siglo XX, pues la lucha contra Machado fue un movimiento urbano, y la revolución contra Fulgencio Batista resultó un movimiento de la clase media, con un tibio apoyo campesino fuera de la Sierra Maestra.

La guerra civil campesina, definida por el régimen como Lucha contra Bandidos (LCB),  en su etapa más aguda 1960‑1963, provocó la contracción de la producción agrícola y mantuvo en precario la alimentación de las ciudades. Los fusilamientos sin juicios, abusos, torturas e injusticias cometidas por el régimen en las provincias centrales, durante la “Limpia del Escambray” liquidó todo apoyo al gobierno de la población en la zona.

De no ser por la represión organizada y la ayuda bélica recibida de la Unión Soviética, el régimen hubiese naufragado en estos primeros años. Como expresaría acertadamente Franqui años más tarde: “el Escambray no fue organizado por la CIA. Fue un alzamiento interno, donde se confundían revolucionarios perseguidos, rebeldes y campesinos, perseguidos por comunistas y Seguridad, aventureros y gente afectada por la revolución”.

La crisis de los cohetes

En febrero de 1960 arriba a La Habana el vicepremier soviético Anastas Mikoyán, hecho que marcaría un corte en el desarrollo del proceso, al acelerar Castro su cometido con la Unión Soviética. La etapa siguiente de nacionalizaciones, se hallaba ya contenida en la proyección política anterior, de vocación anti norteamericana y totalitaria.

La declaración de Castro como marxista leninista a fines de 1961 coincide con  está presencia soviética, a partir de la cual la subversión exterior cobra interés político y estratégico. En 1961, agentes de la KGB arriban a Cuba, para supervisar y reorganizar la inteligencia. La victoria que logra Castro en Bahía de Cochinos le ayuda a estabilizar­se más firmemente y le provee de mayor valor a los ojos del bloque soviético. El castrismo se debate en su disenso con Estados Unidos, las marchas y contramarchas con respecto a la URSS, y la subversión general de la América Latina

El premier sovietico Nikita Jruschov  concibe la posibilidad de solventar la falta de bombarderos atómicos de largo alcance y “misiles” intercontinentales (ICBM) y decide instalar en Cuba sus cohetes nucleares tácticos. Jruschov pensaba que podía lograr una ventaja nuclear instantánea sobre los Estados Unidos, instalando los cohetes de largo alcance en Cuba. Sólo que los servicios secretos norteamericanos contaban con un elemento técnico que les posibilitó detectar la instalación de los cohetes y obtener superioridad de información en toda la crisis: el reconocimiento fotográfico aéreo utilizando los aviones espías U-2.

 En junio de 1962, Che Guevara y Raúl Castro firman en Moscu un tratado secreto con  para reforzar las fuerzas armadas cubanas y emplazar los cohetes nucleares de alcance medio en la Isla. Tras esta visita, alrededor de 21 buques soviéticos atracan secretamente en Cuba, entre julio y agosto, descargando equipos de guerra de enormes dimensiones, componentes electrónicos sofisticados y sistemas de radares. Por otro lado, se recibían evidencias desde dentro de la Isla del arribo de unidades de combate soviéticas que eran acantonadas en diversos puntos de la isla de forma secreta y aisladas de la población.

Para septiembre, los soviéticos se hallan envueltos en la construcción de los sitios donde serían emplazados los cohetes intercontinentales en las localidades de Guanajay y Remedios, y la de los cohetes de mediano alcance en San Cristóbal y Sagua la Grande. El día 13 de septiembre la CIA vuelve a alertar a la administración Kennedy de que las construcciones en proceso en Cuba eran el preludio para el emplazamiento de cohetes atómicos que luego de instalados resultaría muy difícil su remoción.

Los vuelos de espionaje del U-2 se efectuaron con éxito sobre Cuba entre el 26 de septiembre y el 7 de octubre. El 14 de octubre de 1962, los aviones U-2 de espionaje norteamericanos tomaron fotos de la instalación de cohetes de alcance medio, con ojivas nucleares, en territorio de Cuba. El día 13 de octubre, las baterías antiaéreas cubanas, cumpliendo órdenes directas de Castro, derriban el U-2 espía que pilotaba Rudolf Anderson a lo que siguieron horas de febril preparación norteamericana para un inminente asalto aéreo y terrestre.

El 22 de octubre, horas antes de que el presidente Kennedy hiciera una alocución pública denunciando la presencia de armas ofensivas en Cuba, el secretario de estado Rusk se entrevistaba con el embajador soviético. El presidente Kennedy anunció la imposición de una cuarentena naval a Cuba sobre todo de equipo militar ofensivo; la vigilancia aérea continua; la preparación de las fuerzas armadas para cualquier eventualidad.

Asimismo, el presidente Kennedy solicitó una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU. Finalmente el presidente Kennedy se dirigió al presidente del Consejo de Ministros soviético, Jruschov para que detuviese y eliminase la amenaza a la paz mundial. Al día siguiente, el embajador norteamericano ante la ONU, Adlai Stevenson presentó las pruebas de la instalación en Cuba de los cohetes ofensivos.

U Thant, secretario de la ONU, reclamó de el presidente Kennedy el cese del bloque y del premier Jruschov el cambio de rumbo de todos los barcos en ruta hacia Cuba. Jruschov respondió a U Thant proponiendo una reunión cumbre y anuncia que suspenderá el envío de armas a Cuba si los Estados Unidos levantaban su bloqueo naval. La Habana mantenía la posición pública de que las armas instaladas en Cuba eran defensivas.

Al día siguiente, un abatido Jruschov propone iniciar la negociación del retiro de los cohetes nucleares y los bombarderos Il-28 de la Isla a cambio de instalaciones norteamericanas cercanas a la Unión Soviética, en especial la remoción de los cohetes estratégicos nucleares Júpiter que en 1959 habían sido emplazados en Turquía, el flanco sur europeo, y que enfilaban hacia la profundidad de la masa contine­ntal de Eurásia.

Como resultado de la Crisis de los Cohetes, el prestigio de Castro sufre un rudo golpe, especialmente ante los No-alineados, al evidenciarse el papel de su régimen como dependencia militar de una superpotencia, y por la forma en que  manejó públicamente tal aprieto sin contar con Cuba. Países como Ghana, India e Indonesia demandan la inspección in situ del desmantelamiento nuclear, pero un Castro enfurecido les acusa de pro‑imperialistas; su larga y tirante negociación con el soviético Mikoyán termina con la aceptación del acuerdo secreto Jruschov-Kennedy, que prohibe las activida­des subversivas cubanas en América Latina.

Cultura y Revolución

Para producir más “literatura revolucionaria”, el gobierno cubano impulsó la creación de una red de casas editoriales: la Imprenta Nacional, inaugurada en 1959 con la publicación de 100,000 ejemplares de Don Quijote, pronto se dedicó a ediciones masivas del libro de John Reed, Diez días que estremecieron al mundo, y libros de Máximo Gorki, Aníbal Ponce, Bertold Brech y otros.

Los primeros funcionarios de cultura, algunos provenientes de la vieja guardia marxista, como Edith García Buchaca, Mirta Aguirre, Marta Arjona, Mariano Rodríguez, Alfredo Guevara, Julio García Espinosa, Raquel y Vicente Revuelta, Manuel Duchesne Cuzán, y Carlos Fariñas, trataron de conformar un arte populista, basándose en el cartel político, el muralismo y las vallas. El documental igualmente pasó a ocupar un papel central con Santiago Álvarez.

Se fundaron la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y las brigadas de jóvenes creadores “Hermanos Saíz”, con el fin de adoctrinarles en la original ideología. De la misma forma, se estableció la cadena nacional de radio y televisión, y en 1961, se instituyeron el Consejo Nacional de Cultura y la Escuela Nacional de Arte.

Durante tres viernes consecutivos en junio de 1961 se reunieron unas 100 figuras de la cultura y la política en la Biblioteca Nacional. El gobierno estuvo representado por Fidel Castro, el entonces Presidente Osvaldo Dorticós, el Ministro de Educación Armando Hart y otras personalidades como el “viejo” comunista Carlos Rafael Rodríguez. Castro pronunció su famoso discurso “Palabras a los Intelectuales”. Dijo que las discusiones habían girado alrededor del “problema fundamental… de la libertad artística creadora”. Todo el mundo estuvo de acuerdo en que la forma debía ser respetada. El asunto esencial, dijo, era la libertad de contenido. Entonces estableció la norma usada para juzgar lo que se permitía y lo que se prohibía: “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho”.

En el subconsciente de la vanguardia guerrillera cubana yacía el complejo de su incultura, y Castro delineó las prioridades intelectuales al ubicar la gesta bélica por encima de la obra artística, cerrando el camino político a los intelectuales.

II.- EL SOCIALISMO HEREJE (A LO CUBANO)

La polémica de los modelos

Producto del desconocimiento de la mecánica económica del país, de su comercio internacional y escasez de recursos financi­eros, la dirigencia de la Revolución pensó alcanzar rápidamente la autosuficiencia económica.. Este error se pagaría con creces y llevó al país a una vorágine de crisis de la cual nunca ha podido substraerse. La dirigencia titubeaba ante el tipo de modelo económico a aplicar para la transición al socialismo.

Existían dos criterios en la alta burocracia castrista sobre el tema: el de los viejos estalinistas y el de los guevari­stas. Los viejos marxistas cubanos defendían que los estímulos materiales y la autogestión financiera lograrían la modernización de la agricultura y la industria. “Che” Guevara, secundado en silencio por Castro, promovía la formula del factor conciencia, los estímulos morales y el trabajo voluntario, esperando que la sociedad pudiera retribuir el trabajo excedente otorgado por el obrero.

Si bien Castro se salvó de una guerra de grupos al deshacerse del Che y suprimir la micro-fracción estalinista de Escalante, una seria turbonada se originaría desde la esfera intelectual. El debate sobre la desestalinización y su corriente de reforma y apertura se trasladó de la cúpula a los intelectuales y la nueva tecnocracia, dando lugar poco después a una disidencia de izquierda: trotskista, anarquista, o social demócrata.

El concepto guevarista del “hombre nuevo” tenía más en común con los desusados exordios escolásticos del medioevo monacal que con la energía atómica y los avances de la ciencia. Las restricciones del consumo, el sacrificio sin límites para construir el futuro luminoso de las siguientes generaciones y la distribución igualitaria, se circunscribían a los productores; con respecto a los dirigentes, seguirían en posesión de sus privile­gios manipulando la plusvalía social.

Al eliminarse el mercado de fuerza de trabajo sustituído por la asignación estatal, se implementó el trabajo compulsivo. Al subordinarse la gestión económica a objetiv­os políticos, se conformó un modelo económico no-rentable que frenó cualquier propósito de desarrollo.

La industrialización, que previó inversion­es para el período 1960‑1965 por mil millones de pesos, no trajo crecimiento. Ese proceso, preconizado por Che Guevara, no partía de un plan o una idea coherente, sino del concepto simplista de importar industrias que suplantaran importacion­es. Así se inició entonces el penoso camino hacia una descomunal acumulación primitiva de capital, que agotó las fuerzas esenciales y gestoras de la Revolución, en medio del caos social y de consumo, y de las limitantes en calificación técnica y económica de la élite.

A medida que el estado burocrático imponía metas y sacrificios descendía en flecha la productividad del trabajo. Pronto se abandonó el esquema  de lograr un país auto suficiente y económicamente dinámico por medio de la agroindust­ria moderna. Los intentos de industrialización chocaron con los deseos soviéticos de que Cuba se transformase en la azucarera del bloque socialista, lo que no sólo mantuvo el esquema agrícola, sino que lo profundizó en medio de la ineficiencia. El castro‑guevarismo se convirtió en una variante de la teoría de la “revolución permanente”, al considerar que el país no contaba con los medios para un desarrollo económico autosuficiente.

El sectarismo

Castro nunca se convirtió en comunista: encontró y adaptó una ideología, pero el comunismo cuartelario impuesto, sumado al totalitari­smo, resultó en el amargo fracaso de la década del sesenta. Mientras buscaba atenuar los conflictos y crisis internas a través de la expansión armada de su régimen, la lucha de grupos dentro de la maquinaria estatal se disfrazaría con la ideología marxista. Pese a que ya se había extendido el proceso conformista entre las masas populares y se había solidif­icado la hegemonía de Fidel Castro, la revolución había presentado más de un intérprete y matices. Hasta 1963‑1964, primero Aníbal Escalante (foto, de pie) y luego Che Guevara presentaron posiciones propias desde las filas del poder. 

En 1961‑1962 el proceso de estalinización institucional que llevó a cabo Aníbal Escalante, como secretario de organización de las ORI, se produjo con tal fuerza y rapidez, que al año siguiente Castro llevó a cabo un virulento ataque  contra él y sus seguidores acusándoles de “sectarismo”, temiendo que la consolidación de un grupo con fuertes vínculos con la Unión Soviética, se proyectase a largo plazo como alternativa e incluso pudiera suplantarle en su papel de líder. 

Tras propinar el golpe a Escalante y desmontar el aparato de las ORI, Castro creó el Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS) e inició la etapa de los guerrilleros en el poder del Partido y el Estado. Hasta la constitución del Partido Comunista en 1965,  el estado asumiría funciones políticas. A partir de entonces, poco variaría la composición general de la nueva clase y del Partido.

El caso Marquitos

La creación del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC) no detuvo la ojeriza de los guerrilleros con los militantes del antiguo P.S.P, ni de estos con el poder personal bonapartista, y hubo una sucesión constante de calamidades, peligros y crisis que finalizaron cuando Castro quedó como árbitro absoluto entre las facciones.

Entre 1963‑1965 se produjo la brusca detención del impulso revolucionario y espontáneo en los estratos dirigidos y dirigentes. Las huelgas del presidio político y el agotamiento del régimen tras la sangrienta lucha contra la oposición armada interna incrementaron la represión. Tal crisis no fue definitiva para el régimen, puesto que los principales opositores se hallaban en el presido, las organizaciones anti-castristas del exilio se habían fraccionado, las masas se hundieron en la frustración y la supervivencia, y la juventu­d, estrechamente regimentada, fue incapaz de traspasar el comentario crítico al sistema.

Cuba apuntaló el monocultivo, el modelo de financiación presupuestada, y el abandono de los intentos de industrialización. El igualitarismo que generalizaba los bajos niveles de vida, era propuesto como “justiciero” por la vanguardia profesional, que se creía en posesión de una teoría perfecta, y trataría de identificar el destino de la nación con el suyo. El estado burocrático-militar castrista iría reproduciendo una aristocracia política guerrillera, distanciada de los productores e inmune a los preceptos coercitivos, aislada de la población y del exterior, para evitar la contaminación de ideas extrañas.

En 1963‑64 las corrientes marxistas cubanas en favor de la desestalinización habían servido a Castro para eliminar el peligro político del “anibalismo”. A comienzos de 1964 comenzó el juicio contra Marcos Rodríguez, un militante del Partido Socialista Popular acusado de delatar a un grupo de asaltantes al Palacio Presidencial en 1957, que fue cercado y asesinado (Joe Westbrook, uno de los asesinados, a la izquierda en esta foto junto a Faure Chomón). Durante el juicio se sugirió que el delator había recibido encubrimiento de altos jerarcas del antiguo partido, conocedores de su delito.

El 26 de marzo de 1964, Castro testificó en el juicio. El “affaire Marquitos” había desatado una vez más una profunda crisis y divergencias en el seno de la dirigencia, sobre todo entre antiguos integrantes del Directorio Revolucionario y el viejo partido comunista, acusado de colaboración conciente con el batistato.

El proceso demostró que las organizaciones antibatistianas aun funcionaban como grupos dentro de la revolución y mantenían rivalidades y vigilancia entre sí. Ante el peligro de división, Castro evita el choque entre estos dos grupos y, tras criticar a la vieja guardia estalinista ordena el fusilamiento del delator Marcos Rodríguez, complaciendo a los miembros del Directorio Revolucionario, aunque sin hundir al PSP. Pero a partir de entonces el Directorio sería apartado de los resortes más importantes del poder.

La élite

Sin oposición interna y tras haber debilitado a los viejos comunistas, Castro lanzó en octubre de 1965 la fundación de “su” Partido Comunista cubano, con una plataforma política que respondía más a su personalidad y acción, y a la hegemonía de su facción, que a las ordenanzas de la central moscovita. Ese nuevo Partido Comunista, ensayado en el PURSC, se abrogó el derecho de representar y regir el pensamiento marxista en Cuba, monopolizado hasta aquel momento por los estalinistas. La selección del comité central y sus órganos se realizó en base a “méritos históricos”, y como la escala de valores considera­ba la lucha guerrillera rural (especialmente en La Sierra Maestra y el Segundo Frente Oriental) más importante que el movimiento urbano clandes­tino, el núcleo rector lo integraron  los jefes guerrilleros del M-27-7, que comandara Fidel Castro. 

A partir de ahí se debilitaron las instituciones y los jefes del Partido, conjuntamente con los del Ejército, lograron sobrepasar a la administración. Aquel mismo año, se desactivaron los periódicos del Movimiento 26 de Julio, Revolución, que dirigía Carlos Franqui, y el diario de los viejos comunistas, Hoy, sustituídos por el rotativo Granma.  De 1965 a 1967 la élite del poder adquiere su razón de ser y estilo definitivo; se reclutan entre los viejos guerrilleros, los directivos del Estado , de las empresas, del partido y del ejército. Pero, más que la hegemonía de un solo partido (el Partido Comunista Cubano) este proceso produjo la hegemonía de una sola facción, la castrista, que tenía como propósito principal garantízar la preservación del poder personal de su líder y autoperpetuarse en el poder.

Los militantes de fila encuadrados en el partido y juventud comunista, según su lealtad al régimen, serían promovidos como cuadros ejecutivos  de la nación, el Estado y la economía hasta niveles intermedios; los simpatizantes fueron asimilados por las organizaciones de masas como los comités de defensa, la federación de mujeres, y los sindicatos como escalón para su posible membresía en las organizaciones políticas.

Una élite burocrática, masculina, blanca, insensible a la represión y las privaciones monopolizaría el poder a nombre de una supuesta profecía histórica. A veces Castro seleccionaba entre ellos chivos expiatorios de sus fracasos, como hizo con Orlando Borrego, Osvaldo Dorticós, Carlos Rafael Rodríguez, Humberto Pérez, y Arnaldo Ochoa. La figura del Comandante sería temida e idolatrada por el grupúsculo de la élite, mientras su poderoso dispositivo propagandístico alentaría una atmósfera de agradecimiento a su persona, de lealtad suprema, que podía ser recompensada con cargos y prebendas.

La lucha contra el burocratismo

El reflujo del movimiento revolucionario con respecto a las clases productoras era evidente en 1965‑1967, años en que se llega a la cima de la curva, tanto en política externa como en economía. Los elementos de esta crisis estallan entre  1967 y 1968, de extrema vulnerabilidad política y de violentos choques intestinos, donde estaba en tela de juicio el rumbo del castrismo. Como telón de fondo están la agudización del cisma sino-soviético, la guerra de Vietnam y el inicio del mito del “Guerrillero Heroico”.

El descenso estuvo condicionado por el enfrentamiento de los castristas, ahora imbuidos de “guevarismo”, y los estalinistas que conformarían una micro-fracción liderada por Aníbal Escalante.

Castro quebró el espinazo de la naciente tecno-burocracia, desmanteló la institucionalización al entronizar el criterio de construcción simultánea del socialismo y del comunismo, desencadenó la llamada ofensiva revolucionaria, la ética moralizante, y las movilizaciones agrícolas, dando un bandazo radical en medio de la crisis interna.

El aplastamiento de la “Primavera de Praga” marcó el fin de la desestalinización dentro de los países del bloque soviético y la fosilización del marxismo, cuyo rejuvenecimiento se intentaba desde las izquier­das independientes europeas.

El socialismo cubano había fracasado en toda la línea; la economía no salía de su grave crisis; la estrategia de la revolución permanente en el exterior y  el “foco” guerrillero guevarista habían fracasado estrepitosamente en el altiplano boliviano. Estados Unidos no mostraba interés en una reconciliación con el régimen. La Unión Soviética mostraba su irritación ante el socialismo cuartelario cubano, y China había engavetado a Fidel Castro al no lograr su alineación. Por otro lado, la débil respuesta del régimen ante la invasión norteamericana a Santo Domingo y su apoyo a la soviética en Checoslova­quia le había mermado la estima de las guerrillas latinoamericanas.

Para fines de los sesenta, la ofensiva antirreligiosa llegó hasta la prohibición de los permisos para las fiestas religiosas de santería y los plantes Abakuá. Se implantaron leyes y normas represivas contra la vagancia, los absentistas, la persecución a los homosexuales y su separación de actividades docentes, culturales y de dirección.  Se aplicaron medidas de un puritanismo ajeno a las costumbres de la población, como la clausura de los centros nocturnos, salones de baile, y venta y consumo de bebidas alcohólicas. La militancia del partido y la juventud comunista, siguiendo las consignas, fue compelida a dejar de fumar emulando la decisión personal del Comandante. Se vigilaba y cuidaba el adulterio entre los militantes, al punto que la policía efectuaría requisas en las “posadas” en busca de esposas infieles a miembros del partido, militares y miembros de la seguridad.

Esta doctrina castro-guevarista del Hombre Nuevo también se encuentra en las obras del “joven Marx” y en la propaganda del Nacional Socialismo. Los factores morales como palanca de estímulos abrazados por Castro, fueron además delineados por Mao Zedong que alababa a ese ejemplar perfecto como la piedra angular del despegue económico, sobre todo debido a que el “ethos” revolucionario y no la calificación técnica, es la condición suprema del cuadro dirigente. 

El régimen utilizaría el sistema de becas, los medios masivos de información, la música y prolongadas movilizaciones para el trabajo voluntario agrícola, para inculcar los  principios del “hombre nuevo”. Pero el resultado fue desalentador en extremo: el nuevo estilo de vida impuesto a lo que llevó fue al incremento de la delincuencia juvenil, y del mercado negro, al descenso de los rendimient­os escolares, la elevación del ausentismo laboral y el recrudecimiento de la inestabilidad familiar.

Salón de Mayo y Congreso Cultural de La Habana

Desde las universidades, y grupos teatrales, en obras literarias clandestinas, en lienzos y en poemas, una parte de la joven intelectualidad se rebelaría ante una revolución petrificada en el populismo y secuestrada por la burocracia militar castrista. Ante la disidencia latente, el estado estableció entre 1965 y 1972 un riguroso control en la cultura, desconociendo los derechos de autor, liquidando las individualidades rebeldes, y las tendencias culturales sospechosas.

En 1965 se desata la campaña contra la dolce vita, supuestamente para moralizar el aparato de dirección, en realidad para acallar las críticas ante la vida de escándalos de altos funcionarios del régimen. Al mismo tiempo tiene lugar la primera gran cacería oficial de intelectuales y homosexuales que van a parar a los campamentos de trabajo forzado, las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP). La publicación de la UNEAC, La Gaceta de Cuba, le declaraba la guerra a la editorial El Puente, que por esa época reunía a un grupo de poetas mirados como tibios ante la revolución.

El escritor Jesús Díaz, laureado con el premio Casa de las Américas y entonces profesor de filosofía, fundador del semanario El Caimán Barbudo junto a Víctor Casáus, promovió el debate matriz acerca de cómo enfocar la misión del escritor y el artista en el proceso de transformaciones revolucionarias. En su polémica con el versador Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí), al cual tildó de populista, Díaz abogó por la pureza de la literatura revolucionaria, concepto que explicó en la revista Bohemia, un su artículo Para una cultura militante, estableciendo que en Cuba, el arte con perspectivas era sólo el de la Revolución, y haciendo uso de la interpretación marxista del fenómeno de la cultura, precisaba que las obras de arte eran sólo una género particular de producción, un trabajo concreto.

De forma aparentemente contradictoria, la represión y los intentos de proletarizar a la intelectualidad, coincidían con un “boom” de libros y películas no convencionales. Por ejemplo, Memorias del subdesarrollo (Edmundo Desnoes, 1965)  fue más una novela existencialista que de realismo socialista. Más notable aún fue la abundancia de películas contestatarias en La Habana de 1966 a 1968, como la británica ¡Morgan! que hacía burla de Karl Marx y el Partido Comunista de Gran Bretaña y describía la perforación con una pica del cráneo de Trotski por un asesino explícitamente identificado como un agente que actuaba por órdenes de Stalin.

La oposición a la ortodoxia cultural al estilo soviético culminó en una exhibición de arte vanguardista llamada Salón de Mayo (Salon de Mai), trasladada de París a La Habana bajo la dirección de Carlos Franqui en junio de 1967, y el Congreso Cultural de La Habana en enero de 1968. Esta fue la época en que Cuba y la Unión Soviética estaban en desacuerdo sobre temas como la estrategia revolucionaria en América Latina y la herejía del Comandante de querer construir el socialismo y el comunismo al mismo tiempo. Por eso Castro eligió hacer alarde de su desafío a Moscú para incrementar su prestigio entre la Nueva Izquierda en los países occidentales. En este sentido, tanto el Salón de Mayo como el Congreso Cultural de La Habana fueron espectáculos propagandísticos para consumo en el extranjero.

Incluso el Congreso Cultural de La Habana, que se suponía representara el punto más elevado de “tolerancia” a mediados de los 60, produjo una Declaración General que llamaba a los escritores a luchar contra el “colonialismo cultural” a través de la “lucha armada” (si era necesario) y a emprender “una revolución real en la cultura” que diera lugar al nacimiento del Hombre Nuevo. Literatura, arte, ciencia, cada una se convertiría en un “arma de lucha” en manos de la “vanguardia cultural”.  El Congreso concluyó nada más y nada menos que el trabajo intelectual no podía existir separado y opuesto al trabajo físico, ni como una categoría privilegiada y que el progreso de la conciencia comunista impedía la mercantilización de la creación artística.

La construcción simultánea del socialismo y el comunismo

El castrismo estimaba que la sociedad cubana podía marchar y crecer aislada de la comunidad económica internacional, y que el tránsito al socialismo se aceleraba mediante la aplicación del comunismo de guerra, a través de una acumulación originaria agraria, descans­ando en el impulso supremo de la industria azucarera y en la militarización de todo el aparato del estado.

En la estrategia disparatada de la construcción simultánea del socialismo y el comunismo, el castrismo consideraba que tras la estatización de toda la economía tal salto era factible, mediante la combinación de la supuesta elevada productividad del Hombre Nuevo socialista (estímulos morales), y el estilo de dirección militar. Por eso, era la conciencia y no la técnica lo que había que desarrollar primero. Las administraciones desconocerían los resultados individuales en el trabajo, regulados entonces por el factor conciencia; importaba el número de horas laboradas y el volumen de producción, no así la productividad o la rentabilidad.

El período de la construcción simultánea impuso la congelación salarial extendiendo la jornada extra-laboral voluntaria por encima de las diez horas diarias, aunque tal norma sólo pudo lograrse ejerciendo una coerción extraeconómica sobre los producto­res mediante la compulsión política, la obligatoriedad del trabajo, el empleo forzado de la extensa población penal en proyectos económicos, y el ineludible plan estudio-trabajo para los estudiantes.

En medio de una economía de guerra y una extrema dependencia tecnológica, militar, financiera y comercial a la Unión Soviética, se desató la lucha contra el burocratismo, que en esencia era la eliminación de los aparatos económicos y contables, y la “ofensiva revoluciona­ria” de 1968 contra los pequeños productores y comerciantes privados, liquidándose las relaciones comerciales y contractuales entre el estado y los productor­es privados, tanto agrícolas como urbanos.

En julio de 1968 Castro expresó que el dinero paulatinamente iría perdiendo su utilidad a medida que se ofrecieran gratis los servicios y demás funciones sociales y públicas (medicinas, libros, asistencia médica, educación, espectáculos deportivos y culturales), a lo que seguirían los productos alimenticios, el calzado y la vestimenta, liberándose la libreta de racionamiento hasta que la “distribución comunista” fuese total. El dinero comenzó a perder su valor de cambio provocando la regresión de una economía de mercado a una producción de subsist­encia, especialmente en el medio rural.

La construcción simultánea, además de un terrible experimento social fue un paliativo para camuflar la catástrofe productiva, de consumo y la inflación que sufría el país. Los estímulos morales nunca lograron los resultados esperados. La proclamación de una esfera gratuita de distribución, no se produjo por incremento económico, sino por desvío de recursos de otros sectores financiados por el trabajo voluntario, los altos precios a un grupo selecto de productos y actividades de recreación.

La militarización de la sociedad

Como consecuencia de las leyes sobre la vagancia, el ausentismo y las llegadas tardes, los organis­mos creados para dirimir los litigios laborales y las direcciones sindicales, se convirtieron en meros apéndices de las administraciones. La Ley contra la Vagancia, que rememoraba legislaciones isabelinas sobre los vagabundos, puesta en función en abril de 1971, consideraba hasta prisión de cinco años a elementos antisociales reincidentes en no trabajar.

Al establecer la prioridad del desarrollo económico hacia las zonas rurales, el castrismo afectó las concentraciones urbanas, especialmente los focos obreros. El trabajo voluntari­o y las granjas de trabajo forzado se transformaron en un elemento de producción necesario. La fuerza de trabajo bajo el régimen voluntario y en muchos aspectos de la economía, estaría encuadrada a la disciplina cuartelaria, mientras las fuerzas armadas y las becas escolares proveerían también fuerza laboral a la economía.

El servicio militar obligatorio y el sistema de becas tecnológicas se transformaron en reclutamiento de mano de obra con vistas a enfrentar labores agrícolas y de construcción. Su versión más extrema fueron las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), campos de trabajo forzado. Pero quedaría demostrado en toda su extensión que el trabajo compulsivo no resulta económicamente productivo.

La militarización del trabajo, junto al trabajo forzado, serían modalidades encubiertas aplicadas extensivamente. La maquinaria creada para las movilizaciones políticas y las militares fue usada también para movilizar fuerza de trabajo civil, especialmente en las recogidas y siembras agrícolas y la construcción.  En la agricultura se generalizaría la terminología militar: “puesto de mando, brigada, batallón, columna”. Se organizó la fuerza de trabajo no calificada en columnas formaciones que eran trasladadas a las áreas y ramas económicas jerarquizada¬s. Así nació la Columna Juvenil del Centenario para las labores agrícolas; la Columna Ferroviaria, que asumiría la construcción de vías férreas; la Columna Juvenil del Mar, que prepararía futuros marinos. Según un estudio inédito del Ministerio de la Agricultura de 1978, los  reclusos y presos políticos se utilizaron en la agricultura y la construcción, supliendo en algunas provincias hasta el 15% de la fuerza de trabajo agrícola. (MINAG. Estudio. 1978, Inédito).

La constante fue la restricción del estudio de carreras universitarias de humanidades, gran parte de cuya matrícula se reservó a militantes del Partido, funcionarios, miembros del Ministerio del Interior y de las fuerzas armadas. Por mucho tiempo muchas carreras como filosofía, sociología, economía, y contabilidad, fueron abolidas. Hubo momentos, a finales de la década sesenta, que se manejó la intención de discutió integrar todo el estudio preuniversitario a las Fuerzas Armadas, como se había hecho con los estudios tecnológicos, dirigidos desde un viceministerio de educación técnico-militar. Castro llegó a plantear la disolución de los estudios universitarios regulares, para dejar solo los centros tecnológicos medios, cuyos graduados perfeccionarían su especialidad en su trabajo; así, toda la actividad productiva del país se convertiría en la universidad perfecta de la colectividad. Al efecto, proclamó en uno de sus discursos:

[…] y a propósito de esa desaparición de las universidades ¿que significa eso? El día en que sean cientos de miles de jóvenes los que arribaran ya a un nivel de conocimiento de preuniversitarios, graduados en los institutos tecnológicos; cuando sean cientos de miles, entonces, todos esos jóvenes, con una capacitación técnica, pasarán a las actividades productivas. (Granma. Diciembre 18 de 1966).

El castrismo

Con los años va a ir surgiendo una hornada de “jóvenes marxistas” que se forma en el antisovietismo resultante de la crisis de los Cohetes en 1962 y el diferendo chino-soviético, la utopía de una nueva ética individual y un “hombre nuevo”. Son jóvenes que maduran con el descalabro del “Quijote guerrillero” y la ocupación soviética de Checoslovaquia. Para muchos en la nueva generación de izquierdistas cubanos, el prototipo de “revolucionario” será una amalgama de Daniel Cohn Bendit, León Trotsky, Sigmund Freud  y Alexander Solshenitzin: una especie de “anti-Castro”  

Fidel Castro, al igual que Lenin, era un fiel seguidor de los postulados maximalistas, que chocaban con las concepciones de una revolución democrática, liquidando el pluripartidismo e ilegalizando cualquier otra organización revolucionaria. Castro rechazó con brutalidad las corrientes internas antisoviéticas, trotskistas y anarquistas que pululaban en los centros universitarios e intelectuales. Su nueva estrategia agrarista no hizo caminar la maquina económica. El fracaso le precipitó a echar mano de otros elementos: definió su estrategia de despegue económico aprovechando la ventaja internacional que ofrece la especialización azucarera cubana, contando con utilizar el campo socialista para los aspectos básicos en sectores estratégicos, y complementar al mismo con tecnología de la Europa occidental.

La ofensiva revolucionaria

El año 1968 marcó el punto más represivo dentro del modelo de “construcción simultanea” del socialismo-comunismo, que recibió el nombre de “ofensiva revolucionaria”, con la incautación forzada de toda actividad privada urbana, por pequeña que fuese. Con el objeto de liquidar el capitalismo, se incautaron más de 50,000 negocios, propinándose un golpe mortal a la pequeña producción y al comercio minorista gestado por el pueblo, paralelo al estado, y ubicando a Cuba como el país comunista de más elevada estatización. Solamente en La Habana se cerraron 6,500 de estos comercios privados.

La campaña descansó en la falacia de que los individuos dedicados a estos negocios eran “elementos antisociales”, al igual que su “clientela”, que explotaban al pueblo trabajador como parásitos. La paradoja era que aproximadamente la mitad de estos pequeños negocios privados había surgido en pleno socialismo, ante la deficiencia de la economía estatal, los servicios y la falta de flexibilidad e imaginación para resolver los pequeños problemas de la vida cotidiana.

La progresiva eliminación del dinero nunca quebró las relaciones mercantiles que el propio pueblo creó a través del enorme mercado negro y la vasta red de producción artesan­al clandestina, que redistribuía y reelaboraba, recupera­ndo los deshechos industriales.  El país vive hasta hoy con dos economías paralela­s, regidas cada una con sus leyes propias: la central planificada, regulada y racionada, y una economía de mercado solapada, generada por el propio pueblo -el mercado negro-, donde la oferta y demanda se auto-regulan perfectamente.

El Líder Máximo esperaba dar un salto económico con una zafra azucarera gigante de diez millones de toneladas de azúcar. El llamado “esfuerzo decisivo” consideraba consolidar al país como el primer exportador azucarero del mundo. Por una parte se trataba de competir con los principales productores cafetaleros del planeta, mediante el plan Cordón de La Habana;  y desbancar a Israel y África Norte con el cítrico de la otra isla cubana, la Isla de Pinos, y del sur de Matanzas.

La Unión Soviética había neutralizado la factibilidad de una alianza Castro‑Mao, y Cuba dependía cada vez más del trigo, el petróleo, el mercado azucarero, la información de inteligencia y el armamento soviético. Los años de la política industrialista, finalizaron con la estrategia agro-azucarera y la zafra gigante para 1970, y conformaron el momento de consolidación de la élite guerrillera castrista.

El Caso Padilla

A pesar de las presiones en contra, el 22 de octubre de 1968,  el jurado del premio de la Unión de Escritores y Artistas decidió por unanimidad otorgarle el premio de poesía a Heberto Padilla por el poemario Fuera del Juego. Días después, el comité ejecutivo de la UNEAC se reunía para debatir si publicaban el libro. También tenían que decidir qué hacer con la obra de Antón Arrufat Los siete contra Tebas, que había ganado el premio en teatro. Por órdenes de Fidel Castro, Fuera del Juego y Los siete contra Tebas fueron publicados por la UNEAC en noviembre de 1968, con un prefacio de la UNEAC, que señalaba que Padilla era un “reaccionario” cuyas actitudes eran “típicas del pensamiento más derechista”.

El asesinato moral público del poeta Padilla en 1968 inauguró un nivel de terror desconocido hasta entonces para los intelectuales.   Durante estos años, algunos de ellos  fueron obligados a hacer “confesiones” humillantes o fueron simplemente enviados a prisión. La cultura cubana fue politizada e incluso militarizada hasta un punto improcedente. Se exigió conformidad total; la única alternativa segura era mantenerse tranquilo y no hacer nada que pudiera llamar la atención.

Mientras tanto, el escritor Lisandro Otero decía en una reunión en octubre de 1968 que se le debía dar “una buena paliza a los contrarrevolucionarios que tratan de enarbolar los problemas checoslovacos”. La Primavera de Praga había sido aplastada poco antes por los tanques soviéticos. Otero dijo que el escritor debía ser “un soldado en la lucha ideológica”. La intolerancia de Castro se puso de manifiesto completamente y los intelectuales de la Nueva Izquierda que lo habían adulado descubrieron que habían estado rindiéndole culto a un tirano en vez de a un nuevo Mesías. Fue el Fin de un Romance.

Padilla seguía trabajando en una novela titulada En mi jardín pastan los héroes. El título solo era una referencia al culto de los héroes revolucionarios, incluido el propio Castro, a quien a sus espaldas le llamaban “El Caballo”. A las 7 AM del 20 de marzo de 1971, la Seguridad del Estado fue a casa de Padilla y lo arrestaron a él y a su esposa, la poetisa Belkis Cuza Malé. Registraron la casa y la policía encontró copias de la novela.

Cuando encarcelaron a Padilla en 1971 Cuba se sumió más profundamente en una “era de tinieblas” de la represión intelectual. A los escritores en la “lista negra” se les negó la publicación de sus textos o fueron acusados del nuevo delito de “propaganda enemiga” y recibieron duras sentencias de prisión. Después que fue creado el Ministerio de Cultura en 1976, muchos escritores fueron sacados de la “lista negra” pero no cambió la política cultural cubana. El gobierno continuó arrestando y condenando a prisión a periodistas, narradores, historiadores e incluso caricaturistas que fueron tildados de estar “contra la Revolución”.

En el gran circo preparado por la UNEAC en la noche del 27 de abril, pocas horas después de la liberación de Padilla, éste hizo una patética autocrítica en la cual llamó a sus argumentos “enfermos y negativos” y se llamó a sí mismo “estúpido… completamente venenoso… corrosivamente contrarrevolucionario”. Internacionalmente, el Caso Padilla fue una tremenda derrota para Castro, y el propio Padilla fue el máximo responsable por crearla.

El Congreso de Educación y Cultura

En abril de 1972 tuvo lugar el Primer Congreso de Educación y Cultura, donde hizo crisis el choque del gobierno con el malestar y la disidencia de los intelectuales que discrepaban de la política económica y el totalitarismo imperante. El Congreso sería la culminación del proceso desatado contra el grupo de intelectuales extranjeros solidarios con Padilla, como K. S. Karol, Dumont, Mario Vargas Llosa, Jorge Luís Borges, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar. De este grupo, sólo García Márquez restablecerá las paces con Castro.

El Congreso abrazó la ortodoxia estalin­ista respecto a la cultura, al punto que en su discurso de clausura Castro expresó que “por cuestión de principios, había algunos libros de los cuales no se debía publicar ni un ejemplar, ni un capítulo, ni una página, ni una letra”.

Castro aclaró ante la reunión con los intelectuales el derecho que asistía al gobierno a regular, revisar y fiscalizar las manifestaciones de tipo intelectual o artístico, por su importancia en cuanto a la educación del pueblo o a la formación ideológica. Impugnar este derecho de censura, plantearía Castro “sería incurrir en un problema de principios, porque negar esa facultad al gobierno revolucionario sería negarle al gobierno su función y su responsabilidad”.

Castro amplió el término de creador intelectual para los hombres políticos, los técnicos y profesionales, ahogando en esta masividad el peso de los creadores de la cultura cubana, adelantando además el criterio de que la creación tendría que ser obra de equipos de hombres más que de nombres individuales, y que los creadores individuales no debían firmar sus obras:prefiguraba el triste papel de Saturno que desempeñaría el Consejo Nacional de Cultura y luego el Ministerio de Cultura, sellando de esta forma la suerte del poderoso movimiento creador que subyacía en el trasfondo de la propia revolución.

(continuará)

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